Establecer una relación con una persona que exhibe un patrón constante de sentirse superior, mentir, manipular, mostrar poca empatía y utilizar a la pareja para obtener beneficios propios pueden dar lugar a dinámicas narcisistas. Estas conductas impactan directamente el bienestar emocional y generan un entorno de desequilibrio y control donde las necesidades de una de las partes quedan relegadas, de acuerdo con la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
“El llamado abuso narcisista se refiere a una dinámica relacional caracterizada por manipulación, control, conductas coercitivas y estrategias como el gaslighting, que llevan a la persona a dudar de su propia percepción de la realidad; es un ciclo que, dependiendo de la dinámica, podría derivar en distintas formas de violencia”, indicó Karen Adriana Cerrillo Ávila, coordinadora del Programa de Salud Mental Comunitario (PROSAM) de la Facultad de Medicina (FM).
Abuso narcisista: manipulación y control
El narcisismo forma parte de los trastornos de personalidad del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, quinta edición, texto revisado (DSM-5-TR).
Frases como “yo no dije eso”, “eso no pasó” o “tú eres la que miente” llegan a formar parte de las dinámicas de manipulación que una persona puede emplear, y con ello cambiar la realidad haciendo dudar a la otra parte de su percepción.
Consecuencias emocionales y vinculares
Por su parte, Marilu Bobadilla Téllez, psicóloga clínica del PROSAM, explicó que estas prácticas pueden afectar la autoestima, la autoconfianza y el bienestar emocional de quien vive una relación de este tipo, al estar en un vínculo basado en el desequilibrio de poder y la búsqueda de superioridad. Sin embargo, no toda persona con estos rasgos ejerce abuso.
Señaló que este tipo de abuso se suele manifestar con humillaciones verbales que desvalorizarían constantemente a las personas, que en su mayoría son mujeres; también mediante restricciones respecto a su libertad para decidir, incluso en aspectos cotidianos como la ropa que desea usar; y constantes interrogatorios sobre con quién, cómo y cuándo realiza sus actividades.
En algunos casos limita el acceso a recursos económicos, constituyendo violencia económica, así como el acceso a entornos distintos, como fiestas o reuniones con amigos y familia. Estas conductas también hacen que las vías para solicitar ayuda se vean limitadas.
De acuerdo con las especialistas, otras señales de que tu pareja podría presentar estas particularidades son: no tolerar que no estés de acuerdo con su opinión y reaccionar mal ante la crítica; mentir con frecuencia para quedar bien o evitar responsabilidades; ser celoso/a; engañar y traicionar la confianza sin mostrar verdadero remordimiento; no sentir culpa por el daño que ocasiona y niega; tender a tener relaciones superficiales o poco profundas; minimizar tus emociones; humillarte y ridiculizarte e intentar aislarte de tu red de apoyo, incluyendo familia y amistades.
“Muchas personas con rasgos narcisistas muy probablemente fueron víctimas de violencia en la infancia, etapa en la que aprenden ciertas formas de relacionarse a partir del vínculo con su cuidador o figura principal de cuidado”, detalló Cerrillo Ávila.
Durante la infancia, añadió, se interiorizan dinámicas que ocasionarán dificultades para que puedan empatizar con los demás; aunque es importante comprender cómo se desarrolla este patrón, no se justifica la violencia o el daño que puedan generar.
Tipos de narcisismo
Si bien el DSM-5-TR no clasifica tipos específicos de narcisismo dentro de su categoría diagnóstica, desde la psicología se han estudiado distintas tipologías. Entre ellas sobresalen el narcisista vulnerable, grandioso y maligno, explicaron Bobadilla Téllez y Cerrillo Ávila.
El vulnerable es menos evidente. Aquí predomina una autoestima frágil y una gran sensibilidad a la crítica. Estas personas pueden experimentar vergüenza, ansiedad o tristeza cuando sienten que no son valoradas o reconocidas. En sus relaciones suelen mostrarse más inseguras, desconfiadas o a la defensiva, reaccionando con malestar ante cualquier señal de rechazo.
En cambio, el grandioso es el más visible. Se caracteriza por una autoimagen inflada, una necesidad constante de admiración y una actitud de superioridad frente a los demás. Quienes presentan este perfil suelen mostrarse seguros, dominantes y poco empáticos. Aunque pueden molestarse ante la crítica, tienden a mantener una percepción muy positiva de sí mismos y a minimizar sus errores o fracasos.
El narcisista maligno combina rasgos narcisistas con características agresivas, incluso sociopáticas o psicopáticas. Puede mostrar conductas sádicas y falta de remordimiento, actúa con la intención de dañar o perjudicar a otros, lo que lo convierte en el perfil más peligroso y agresivo dentro de esta tipología.
Testimonio
Camila conoció a José por un amigo en común, en un concierto de ska; durante meses, la comunicación fue intermitente a través de Facebook. Dos años después, su acercamiento fue más frecuente. Ella lo invitaba a sus salidas con amigos y él aceptaba, incluso había veces en que los planes eran sólo para ambos.
Al paso de unos meses, él le dijo que quería iniciar algo más serio; en principio, ella no accedió por miedo a perder la amistad que habían construido. “Al contarles a varios amigos me decían que me animara, ya que se veía que era un hombre tranquilo, que seguro me trataría bien y podría tener un buen noviazgo con él, además su comportamiento era atento”, precisó.
Cuando iniciaron la relación, ella descubrió que él mentía constantemente; hablaba de otras mujeres para insinuar que “tuvo mejores experiencias” y resaltaba los rasgos físicos de ellas en un tono de hipersexualización. “Eran constantes problemas por la búsqueda de otras mujeres en redes sociales y la falta de empatía y respeto hacia la relación”.
“Cuando yo le hacía ver que me incomodaban ciertas situaciones, él siempre invalidaba mi sentir y evitaba el tema; me decía que lo que yo decía no era verdad, que las cosas no pasaban como yo las veía; todo era motivo para que se enojara. Incluso, en los últimos días, me hablaba en un modo grosero y alzando la voz”, aseguró.
En las discusiones, él no buscaba solucionar el conflicto. Camila siempre debía acercarse para hablar y resolver el problema. “Cualquier motivo era pretexto para terminar la relación. Sin embargo, debido a que José apareció en un momento vulnerable de mi vida, desarrollé cierta dependencia a él, pese a sus malos tratos y a que dejó de ser cariñoso, atento y dedicado conmigo”.
A ella le costó meses salir de esa relación e incluso buscó ayuda psicológica, ya que enfrentarse a las mentiras, la manipulación y la distorsión de la realidad, le provocaron daño emocional, ansiedad y depresión.
¿Qué daño provoca en ellas?
Cerrillo Ávila recalcó que las personas que viven relaciones con personas que ejercen un abuso o manipulación para su propio beneficio pueden desarrollar depresión, ansiedad y trastornos de estrés postraumático, así como trauma complejo, especialmente al verse atrapadas en un círculo de violencia.
“El impacto no se limita al ámbito psicológico o emocional, sino que también afecta otros aspectos de la salud, incluyendo el bienestar físico. Entre las posibles consecuencias físicas se encuentran problemas ginecológicos, enfermedades de transmisión sexual, fibromialgia, dolor crónico y migrañas”, puntualizó la coordinadora del PROSAM.
“El abuso narcisista, al combinar gaslighting, manipulación emocional y confusión, genera distorsión en la percepción de la realidad y afecta la autoconfianza. Las personas expuestas a estas conductas pueden minimizar el impacto del posible maltrato psicológico, especialmente porque hay mitos que normalizan la violencia sin golpes, lo que hace que estas agresiones sean subestimadas a pesar de ser igual de dañinas”, mencionó Bobadilla Téllez.
También dijo que la ambigüedad del comportamiento narcisista –como la idealización, la seducción, los gestos detallistas y las pocas muestras de afecto– dificulta reconocer el abuso. “La falta de educación sobre los signos de maltrato y la normalización de estas conductas pueden llevar a las personas a no identificar la situación, desarrollando, además, baja autoestima como consecuencia directa del abuso”, recalcó.
¿Qué hacer?
Cerrillo Ávila aseguró que lo más importante que podemos hacer es acompañar a la persona, escucharla, no juzgar ni subestimar la situación, así como brindarle un espacio seguro donde pueda expresar lo que vive y sentirse apoyada.
“Es importante mencionar que toda aquella conducta que se encuentre en la línea de las violencias, como mentir, engañar, manipular, humillar, entre otras, no son actos exclusivos de personas con narcisismo, sino que nos hablan de una problemática que va más allá de un trastorno de personalidad”, mencionó la académica.
Precisó que es fundamental que las mujeres que padecen abuso narcisista en pareja cuenten con intervenciones psicológicas y apoyo interdisciplinario, que pueden incluir psiquiatría y abordajes desde una perspectiva social. Las terapias más recomendadas son las individuales, como la orientación cognitivo-conductual centrada en trauma o la dialéctico-conductual; deben ser siempre impartidas por profesionales capacitados o especializados.
15 alertas del narcisismo
- Se considera superior a los demás.
- No acepta que discrepes de su punto de vista y suele reaccionar de forma negativa ante las críticas.
- Falta a la verdad con frecuencia para quedar bien o eludir responsabilidades.
- Utiliza el chantaje emocional para obtener lo que desea.
- Presenta conductas de celos y control.
- Recurre a la manipulación dentro de la relación.
- Comete infidelidades o traiciona la confianza sin mostrar arrepentimiento genuino.
- No experimenta culpa por el daño que provoca.
- Suele mantener vínculos superficiales o poco profundos.
- Busca constantemente reconocimiento y aprobación.
- Muestra poca o nula empatía.
- Resta importancia a tus sentimientos.
- Desestima el malestar que te provoca.
- Te menosprecia o se burla de ti.
- Trata de alejarte de tu red de apoyo (familia, amistades, entre otros).