Profepa resguarda a cuatro pericos atoleros y un guayabero en Colima tras denuncia de “pésimas condiciones”

Debido al cautiverio las aves perdieron la capacidad de sobrevivir por sí mismas

En Colima resguardaron cinco pericos que se encontraban en cautiverio. (Foto: Profepa)

Un operativo reciente de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) en Colima evidenció la vulnerabilidad de especies nativas mexicanas frente al comercio ilegal de fauna silvestre.

La dependencia resguardó cinco aves protegidas que se encontraban en un establecimiento, tras detectar la ausencia de documentación que acreditara su legal procedencia. El caso vuelve a poner el foco sobre la urgencia de fortalecer la vigilancia y el manejo ético de animales en riesgo.

Inspección en Colima: denuncia y hallazgos de Profepa

La intervención surgió a partir de una denuncia ciudadana que advertía sobre el estado de varias aves, presuntamente mantenidas en “pésimas condiciones” dentro de jaulas. El día 10 de febrero, inspectores de Profepa acudieron al sitio señalado y constataron la existencia de dos jaulas:

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  • Una contenía un perico guayabero (Amazo finschi).
  • La otra albergaba cuatro pericos atoleros (Eupsittula canicularis).

Durante la inspección, los agentes observaron que, si bien las aves adultas no presentaban señales externas graves de deterioro físico, todas estaban improntadas. Este término describe a animales que, al criarse en cautiverio, pierden la capacidad de sobrevivir en su entorno natural. Los ejemplares no aprendieron a buscar alimento ni a protegerse de depredadores, factores que comprometen cualquier intento de liberación.

En Colima resguardaron cinco pericos que se encontraban en cautiverio. (Foto: Profepa)

Garantizan bienestar de las cinco aves

Incapaces de demostrar la procedencia legal de las aves, los responsables del establecimiento permitieron que Profepa asegurara a los ejemplares y los trasladara a una Unidad de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA) dentro de la entidad. En este espacio especializado, las aves reciben:

  • Alimentación balanceada y monitoreo veterinario.
  • Un entorno adecuado para mitigar el estrés del cautiverio.
  • Cuidado orientado a su bienestar y dignidad.

El traslado a la UMA busca garantizar que los animales permanezcan en condiciones óptimas mientras se define su futuro, ya que su reintegración a la naturaleza presenta dificultades debido a la impronta.

Marco normativo: protección y delitos ambientales

Las cinco aves están clasificadas en la NOM-059-SEMARNAT-2010 y figuran en el apéndice I de la CITES, lo que implica prohibiciones estrictas sobre su comercio y tenencia. Además, el artículo 60 Bis 2 de la Ley General de Vida Silvestre y el Código Penal federal establecen sanciones para quienes no acrediten la legalidad de su posesión.

La Profepa busca reafirmar su compromiso con la vigilancia y protección de la biodiversidad nacional. Operativos como el de Colima tienen el objetivo de inhibir el tráfico ilegal y fomentar la participación ciudadana en la defensa de las especies en riesgo, recordando que la denuncia es clave para la actuación oportuna de las autoridades.

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