Agua e hígado graso: cuál es el consumo diario sugerido para reducir la inflamación

La adecuada hidratación favorece la eliminación de toxinas y el funcionamiento óptimo de este órgano vital

Cuántos vasos de agua debes consumir al día para combatir el hígado graso y reducir su inflamación (Foto: Infobae México/ Jovani Pérez)

La comunidad médica internacional señala que beber cierta cantidad de vasos de agua al día puede ayudar a reducir la inflamación en personas con hígado graso.

Según la revista Healthline, la adecuada hidratación favorece la eliminación de toxinas y el funcionamiento óptimo del hígado, órgano encargado de la filtración de sustancias nocivas y del procesamiento de nutrientes esenciales.

El hígado graso es una condición que afecta a millones de personas y su prevalencia crece en todo el mundo, impulsada no solo por el consumo de alcohol, sino también por factores metabólicos, sedentarismo, sobrepeso y dietas desequilibradas.

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¿Qué es el hígado graso y por qué representa un riesgo?

La acumulación de más del 5% de grasa en las células hepáticas caracteriza la enfermedad del hígado graso. Aunque una pequeña cantidad de grasa resulta normal, el exceso puede desencadenar inflamación y daños celulares, incrementando el riesgo de desarrollar fibrosis, cirrosis o cáncer. 

¿Qué es el hígado graso y por qué representa un riesgo? (Foto: Infobae México/ Jovani Pérez)

Dicha publicación destaca que la variante más común en países occidentales es la enfermedad del hígado graso no alcohólico (EHGNA), que afecta tanto a adultos como a niños y suele pasar desapercibida en sus primeras etapas.

El avance de la EHGNA puede llevar a la esteatohepatitis no alcohólica (EHNA), etapa donde la inflamación y el deterioro celular se agravan. Este trastorno se vincula con un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas, diabetes y complicaciones renales.

¿Cuánta agua es recomendable consumir?

Especialistas, citados por Healthline, recomiendan ingerir al menos 2 litros de agua al día, lo que equivale a ocho vasos, para quienes buscan controlar el hígado graso. Este consumo facilita la circulación sanguínea y la secreción de bilis, dos procesos esenciales para la función hepática. No alcanzar esta cantidad puede dificultar la eliminación de toxinas y favorecer la inflamación.

Beneficios de una hidratación adecuada:

  • Mejora la circulación y la oxigenación de los tejidos.
  • Favorece la digestión y el metabolismo de las grasas.
  • Facilita la depuración de sustancias de desecho.
¿Cuánta agua es recomendable consumir? (Imagen Ilustrativa Infobae)

Recomendaciones complementarias para el hígado graso

El abordaje del hígado graso requiere un enfoque integral más allá de la hidratación:

  • Adoptar una dieta equilibrada. Se aconseja limitar azúcares añadidos, grasas saturadas y productos ultraprocesados. El consumo de frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables, como las del aguacate y los frutos secos, resulta favorable.
  • Practicar actividad física regular. La reducción de grasa corporal y la mejora de la sensibilidad a la insulina contribuyen a frenar la progresión de la enfermedad hepática.
  • Evitar el alcohol. Aunque la EHGNA no está vinculada directamente con el consumo alcohólico, este puede agravar el daño hepático y dificultar la recuperación.
  • Controlar enfermedades asociadas. Mantener a raya patologías como la diabetes, la hipertensión y el colesterol alto es fundamental para la salud del hígado.
  • Precaución con los complementos alimenticios. Productos como Fepa livergrass se utilizan en algunos casos, aunque la evidencia sobre su eficacia resulta limitada.

Importancia del seguimiento médico si tienes hígado graso diagnosticado

El tratamiento del hígado graso debe individualizarse y contar con la supervisión de un especialista en salud. Los expertos advierten que la autogestión sin orientación profesional puede resultar contraproducente, dado que la gravedad y la evolución de la enfermedad varían en cada persona.

Importancia del seguimiento médico si tienes hígado graso diagnosticado (RS)

La hidratación adecuada, junto a una dieta equilibrada y el seguimiento médico, se considera un pilar para reducir la inflamación y evitar complicaciones mayores asociadas al hígado graso.

Las recomendaciones generales pueden guiar el autocuidado, pero el diagnóstico y el monitoreo profesional resultan imprescindibles.

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