En los últimos siete años, al menos 13 sacerdotes católicos han sido asesinados en México, de acuerdo con el Informe sobre la incidencia de violencia en contra de sacerdotes e instituciones de la Iglesia Católica en México, presentado por el Centro Católico Multimedial (CCM). El documento, dado a conocer en enero de 2026, alerta sobre una preocupante escalada de violencia que no sólo afecta al clero, sino también a laicos, templos y comunidades religiosas.
Durante una conferencia, el director del CCM, Omar Sotelo Aguilar, subrayó que del total de casos documentados por la Unidad de Investigación del organismo, al menos el 80 % permanece impune, reflejando “una cultura del silencio y terror” que dificulta la justicia y la protección efectiva de la libertad religiosa en el país.
Según el informe, 10 de estos asesinatos ocurrieron durante la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador, mientras que tres se registraron en el actual gobierno de Claudia Sheinbaum. Además de los clérigos muertos, el reporte destaca que decenas de laicos vinculados a actividades parroquiales han perdido la vida en hechos violentos.
Estados con mayor incidencia
El análisis geográfico de los casos documentados señala a Guerrero, Michoacán y Jalisco como algunas de las entidades con mayor número de homicidios de sacerdotes y líderes religiosos; le siguen Veracruz y Tamaulipas, junto con otras entidades golpeadas por la inseguridad generalizada y la presencia del crimen organizado.
Además de los asesinatos, el informe subraya que cerca de 1 300 templos han sido objeto de delitos como robos, profanaciones, extorsiones y agresiones, con un promedio semanal de incidentes que pone de manifiesto la ampliación de la violencia más allá de los homicidios.
Reacciones y contexto
Organizaciones eclesiales y defensores de la libertad religiosa han vinculado estos hechos con la expansión de grupos criminales que buscan controlar territorios y ejercer presión económica y social sobre las comunidades.
Investigaciones previas han señalado que México se encuentra entre los países más peligrosos del mundo para el ejercicio del sacerdocio, debido a la combinación de violencia organizada, impunidad y climas locales de inseguridad.
El informe del CCM, que también documenta amenazas, extorsiones y actos de vandalismo, hace un llamado a las autoridades para garantizar protección efectiva a los sacerdotes y a las instituciones religiosas, así como a fortalecer mecanismos de investigación que den respuesta a la alta tasa de impunidad que caracteriza estos casos.