El endurecimiento de las medidas de seguridad en la frontera sur de México, surge tras la declaración de un estado de sitio en Guatemala, implementado luego del asesinato de diez policías presuntamente a manos de pandilleros. Esta disposición permite la detención de cualquier persona acusada de terrorismo o sedición sin orden judicial durante 30 días.
Como reacción a este contexto, autoridades mexicanas han incrementado los controles y la presencia de la Guardia Nacional, el Instituto Nacional de Migración (INM) y la polícia estatal de Chiapas en el paso del río Suchiate, frontera natural entre ambos países, según información de la agencia EFE.
En Tapachula, la situación comienza a impactar social y económicamente; José Elmer Aquiahuatl Herrera, presidente de la Asociación de Comerciantes Establecidos y Propietarios de Inmuebles de Tapachula (ACEPITAP), señaló a EFE una notable disminución del flujo habitual de visitantes guatemaltecos:
“No hemos visto los autobuses o las camionetas que ellos traen en las calles, esto nos habla que no están ingresando a Tapachula de manera normal. Nos preocupa este hecho que pudiera extenderse”. Herrera enfatizó la importancia de los visitantes guatemaltecos para la economía local, subrayando que su presencia genera una derrama económica significativa en la ciudad.
El sector empresarial local exige vigilancia constante. Roberto García Zenteno, comerciante de Tapachula, instó a reforzar la seguridad tras la decisión del presidente guatemalteco, Bernardo Arévalo, de declarar el estado de sitio.
“Claro, que se siga reforzando la seguridad y que no solo se siga reforzando, sino que realmente observen y analicen”, indicó a EFE. García Zenteno recordó un episodio de hace 12 o 13 años, cuando bandas conocidas como ‘Maras’ amenazaron con atacar la ciudad, una situación que, según relató, fue contenida gracias a la intervención policial.
En la actualidad, el gobierno de Guatemala enfrenta a pandillas como Barrio 18 y Mara Salvatrucha, cuyos líderes han sido trasladados a la prisión de alta seguridad Renovación I y se les han retirado privilegios otorgados previamente. Ante este panorama, líderes del sector privado en Tapachula expresan temor de que estos grupos criminales intenten cruzar hacia México.
Herrera advirtió a EFE: “No se van a ir al Salvador y lo más seguro es que vengan a México, donde es fácil el ingreso por la frontera sur, por lo que es importante contener a la delincuencia”.
Grupos criminales guatemaltecos en México y su relación con cárteles
La Policía Nacional Civil (PNC) de Guatemala ha identificado la operación de cerca de diez células de las pandillas Barrio 18 y Mara Salvatrucha en la frontera mexicana.
Estas organizaciones mantienen colaboraciones con cárteles de México en actividades ilícitas como el tráfico de drogas y migrantes. "Mara 18″ es reconocida como la pandilla más grande de Los Ángeles, de acuerdo con información de Reuters.
Los grupos criminales guatemaltecos han establecido vínculos con el Cártel de Sinaloa y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde, según la PNC, asumen un papel subordinado y participan en delitos como narcomenudeo, extorsión y tráfico de migrantes.
El fortalecimiento de los lazos entre pandillas centroamericanas y cárteles mexicanos representa un riesgo creciente para la seguridad en México.
La incorporación de estos individuos podría agudizar la violencia en México, ya que añade experiencia en delitos complejos como la extorsión—Uno de los delitos de alto impacto que combate el gobierno de México— y el préstamo gota a gota.
La CBP documentó que “los pandilleros ingresan a México por la frontera sur como migrantes indocumentados y recorren la República sin ser identificados. En el camino buscan contactos y negocios con los cárteles de la droga. Algunos de ellos, además, son reclutados por los grupos del crimen organizado para el tráfico de migrantes”.