El consumo de búlgaros de leche puede provocar consecuencias graves en la salud de ciertos grupos, especialmente quienes presentan condiciones médicas específicas o sensibilidades alimentarias.
De acuerdo con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Aunque el kéfir de leche se ha popularizado por su aporte de probióticos y nutrientes, no toda la población puede beneficiarse de su ingesta y, en algunos casos, puede generar efectos adversos severos.
Qué son los búlgaros de leche y sus aportes nutrimentales
Los búlgaros de leche, conocidos también como kéfir de leche, derivan de la fermentación de la leche mediante la acción de bacterias y levaduras. Según la European Food Safety Authority (EFSA), este fermento contiene microorganismos vivos que contribuyen a la salud digestiva y al fortalecimiento del sistema inmunológico.
Entre los beneficios asociados se encuentran:
- Mejora de la digestión y absorción de nutrientes por la restauración de la flora intestinal.
- Alivio potencial de síntomas en quienes padecen síndrome de intestino irritable o intolerancia a la lactosa, ya que el proceso de fermentación reduce la cantidad de lactosa.
- Aporte de calcio y vitamina K2, vinculados a la protección de la salud ósea.
- Suministro de vitaminas del grupo B, proteínas y minerales que favorecen el funcionamiento corporal.
Grupos de riesgo: quiénes deben evitar el kéfir de leche
De acuerdo con la OMS, la FDA y la EFSA, existen poblaciones específicas que deben evitar el consumo de búlgaros de leche debido a posibles efectos adversos:
1. Personas alérgicas a las proteínas de la leche
El kéfir contiene caseína y otras proteínas lácteas que pueden desencadenar reacciones alérgicas graves. La FDA advierte que en casos severos, la exposición puede generar urticaria, dificultad respiratoria o incluso choque anafiláctico.
2. Individuos con intolerancia grave a la lactosa
Aunque la fermentación disminuye la lactosa, el kéfir no la elimina por completo. Las personas con intolerancia severa pueden experimentar dolor abdominal, flatulencias o diarrea, según la Asociación Española de Gastroenterología.
3. Pacientes inmunodeprimidos
La OMS y la EFSA coinciden en que los probióticos pueden representar un riesgo para quienes tienen sistemas inmunológicos debilitados, como pacientes sometidos a quimioterapia, trasplantes o con enfermedades crónicas. La introducción de microorganismos vivos puede favorecer infecciones oportunistas.
4. Personas con enfermedades gastrointestinales agudas
En casos de infecciones intestinales o trastornos agudos del tracto digestivo, la Sociedad Española de Patología Digestiva sugiere evitar el kéfir porque puede agravar los síntomas y alterar el equilibrio intestinal natural.
5. Niños pequeños y mujeres embarazadas
La OMS indica que la seguridad del kéfir en niños menores de un año y en embarazadas no está plenamente documentada, por lo que se recomienda precaución y consulta médica antes de su uso.
Consecuencias potenciales del consumo en grupos no recomendados
El consumo de búlgaros de leche en personas vulnerables puede generar:
- Reacciones alérgicas que ponen en riesgo la vida
- Descompensaciones digestivas como diarrea, dolor o vómitos
- Riesgo de infecciones en inmunodeprimidos
- Deshidratación por intolerancia severa
La OMS y la FDA insisten en la importancia de que quienes tengan dudas sobre la inclusión de búlgaros de leche en su dieta consulten a un profesional sanitario, quien podrá evaluar los riesgos y beneficios en función del estado de salud y las necesidades nutricionales de cada persona.