La mermelada de mandarina casera es una verdadera joya cítrica, una opción ideal para quienes disfrutan de los sabores frescos e intensos. Además, al ser una fruta típica de la estación, está en su mejor momento para preparar conservas y tenerlas listas para cualquier ocasión especial.
Aunque no es la opción más habitual entre las confituras, su preparación resulta sencilla y rápida, y el resultado puede acompañar desde tostadas hasta bollos o croissants; incluso, disfrutar a cucharadas.
Su principal encanto está en el equilibrio entre dulzor y acidez, además de su textura con pequeños trocitos de fruta y piel finamente cortada que le aportan carácter y color. Lo mejor es que se puede personalizar con especias como vainilla, jengibre o incluso un toque de licor.
Receta de mermelada de mandarina casera
Hacer una mermelada de mandarina casera sigue el proceso tradicional de las conservas cítricas, pero la diferencia radica en el color anaranjado brillante, el aroma irresistible y la textura que combina muy bien lo cremoso y lo crocante de la ralladura.
Ingredientes:
- 1- 2 kg de mandarinas frescas
- 2- 1 kg de miel (floral o multifloral, a gusto)
- 3- Jugo de un limón (aprox. 60 ml)
- 4- 1 cucharada de mantequilla o ghee (opcional)
Preparación:
Paso 1. Lavar bien las mandarinas y retirar la cáscara a 4 o 5 piezas. Los residuos se cortarán en tiras finas que serán hervidas en agua durante 5 minutos para eliminar el amargor.
Paso 2. Mientras las cáscaras se escurren, pelar todas las mandarinas, quitando bien la mayor parte de la fibra blanca y las semillas. Posteriormente, cortar los gajos en trozos pequeños.
Paso 3. En una olla amplia colocar las mandarinas cortadas, el jugo de limón, la miel y las tiras de cáscara hervidas que ya han sido escurridas previamente.
Paso 4. Llevar al fuego fuerte y, una vez que rompa el hervor, si se forma espuma, retirar con cuchara o agregar una cucharada de mantequilla/ghee (ayuda a disolver la espuma y mejora la textura).
Paso 5. Reducir el fuego a moderado y cocinar mezclando de vez en cuando hasta que la preparación se reduzca casi a la mitad y tenga textura de mermelada (puede tomar entre 35 y 40 minutos, depende de la jugosidad de la fruta).
Paso 6. Preparar los frascos de vidrio, limpios y secos, con embudo y cucharón listos. Con la mermelada aún caliente y a fuego bajo, rellenar los frascos uno a uno.
Paso 7. Limpiar los bordes y cerrar herméticamente. Dejar enfriar sin mover ni tocar las tapas por al menos 8 horas.
El resultado es una mermelada dorada, aromática y mucho más saludable que las versiones tradicionales, perfecta para los amantes de lo natural y las soluciones rápidas.