Abelito Sáez expuso en La Casa de los Famosos México el momento en que la soledad y la desorientación en una ciudad desconocida lo enfrentaron a una de las pruebas más exigentes de su vida.
El relato, compartido durante una conversación con Mar Contreras y recogido por el programa, revela la dimensión personal detrás del personaje que ha conquistado tanto a sus compañeros como a la audiencia del reality.
La noticia principal gira en torno a la etapa universitaria de Abelito Sáez, quien, tras dejar su pueblo natal, experimentó un proceso de adaptación marcado por la distancia familiar, la exigencia académica y el desafío de desenvolverse en un entorno urbano completamente nuevo.
Durante la charla, Abelito evocó su infancia y adolescencia en un pequeño pueblo donde, según sus palabras, “todos nos conocemos”. La familiaridad del entorno, la rutina de desplazarse en cuatrimoto y la cercanía de sus amigos de la escuela y del barrio definieron sus primeros años.
“Es un pueblito en donde todos nos conocemos. Yo estaba acostumbrado a moverme en mi cuatrimoto y tenía mis amigos de la escuela y del barrio”.
En ese ambiente, la disciplina de la escuela primaria, regida por monjas, le permitió evitar situaciones de acoso escolar. “El rollo fue en la secundaria, ahí fue cuando llegó la carrilla… pero yo nunca lo vi como bullying”, relató, subrayando que su percepción de las bromas y la presión social nunca alcanzó el nivel de hostigamiento.
El cambio radical llegó con la decisión de mudarse a la capital de Zacatecas para cursar la licenciatura en economía en la Universidad Autónoma de Zacatecas.
“Fue muy duro salir de mi pueblo, donde andaba con mi cuatrimoto, para irme a la ciudad para viajar en las mentadas rutas, tener que levantarme a las cuatro de la mañana para empezar el día”, explicó.
El contraste entre la vida apacible del pueblo y la dinámica urbana se manifestó en la necesidad de adaptarse al transporte público y a los horarios exigentes, una transición que, según su propio testimonio, le resultó abrumadora.
La familia de Abelito desempeñó un papel determinante en su proceso de adaptación. Su padre, a quien describe como su principal protector, y su madre, partidaria de fomentar la autonomía, establecieron un equilibrio entre el apoyo y la independencia.
En una entrevista previa con el programa “Hoy”, el padre de Abelito recordó que ambos trabajaron juntos como payasos en fiestas infantiles, eventos y circos. “Bien bonito que nos salía; Abelito no conoce la vergüenza y siempre se llevaba los aplausos”, rememoró, destacando la capacidad de su hijo para desenvolverse en público desde pequeño.
El episodio que marcó el punto de inflexión en la vida universitaria de Abelito ocurrió cuando, tras quedarse dormido en una ruta de transporte público, se extravió en la ciudad.
“Una vez en una ruta me quedé dormido y pues yo no le sabía. Y ahí me tienes, primero intentando orientarme para saber dónde estaba”, relató.
La desorientación y el desconcierto lo obligaron a buscar un taxi para regresar a la zona donde vivía, una experiencia que lo enfrentó a sus propios límites y que motivó a sus padres a acompañarlo alternadamente durante varias semanas.
La decisión de sus padres de turnarse para apoyarlo en la capital de Zacatecas se mantuvo hasta que comprobaron que Abelito había logrado adaptarse a la vida citadina.
Solo entonces le permitieron continuar su camino en solitario, consolidando así una etapa de crecimiento personal y resiliencia.
Hoy, estas vivencias forman parte del repertorio de anécdotas que Abelito Sáez comparte en La Casa de los Famosos México, donde su historia de superación y el vínculo con su familia han contribuido a forjar la imagen de un concursante cercano y auténtico ante el público.