El própolis, conocido también como propóleo, es una sustancia resinosa que las abejas obtienen de brotes, flores y cortezas de distintos árboles. Con ella recubren y protegen las estructuras internas de la colmena como un escudo natural frente a microorganismos.
Durante siglos, el própolis se utilizó en diversas culturas, desde el antiguo Egipto hasta Grecia, por sus aparentes beneficios medicinales.
Propiedades terapéuticas del propóleo
Las investigaciones más recientes han confirmado que el propóleo concentra una variedad de compuestos bioactivos, entre ellos flavonoides, ácidos fenólicos, terpenos y aceites esenciales, con actividad antimicrobiana, antiinflamatoria y antioxidante.
- Acción antimicrobiana
El própolis presenta efectividad frente a bacterias, virus y hongos. Estudios realizados en laboratorios demostraron que puede inhibir el crecimiento de Staphylococcus aureus, Escherichia coli, Candida albicans y algunos virus respiratorios. Esta propiedad lo volvió popular como complemento en el tratamiento de infecciones respiratorias leves y gripes estacionales.
- Efecto antiinflamatorio
El consumo de extractos de própolis puede modular la respuesta inflamatoria a nivel celular. Algunos compuestos presentes en el producto son capaces de bloquear moléculas proinflamatorias y, en consecuencia, reducir síntomas leves asociados a la inflamación de vías respiratorias, encías y mucosas.
- Actividad antioxidante
El estrés oxidativo está relacionado con el envejecimiento y múltiples enfermedades crónicas. El própolis contiene antioxidantes que contribuyen a neutralizar los radicales libres. Diversos trabajos científicos comprobaron que las dosis adecuadas de própolis elevan la capacidad antioxidante del cuerpo humano.
Algunos estudios preliminares sugieren que el uso regular de própolis puede favorecer la cicatrización de heridas superficiales, aliviar molestias de garganta, reforzar el sistema inmunológico y proteger la salud bucal al frenar el desarrollo de la placa bacteriana.
Formas de consumo y precauciones
El propóleo se encuentra disponible en distintas presentaciones en farmacias y tiendas naturistas: extractos líquidos, comprimidos, cápsulas, spray bucal, caramelos y ungüentos.
Recomendaciones para su consumo
El propóleo es generalmente seguro para la mayoría de los adultos cuando se usa en las dosis recomendadas. Sin embargo, puede ocasionar reacciones alérgicas, especialmente en personas con antecedentes de sensibilidad a productos derivados de las abejas. Entre los síntomas de alergia figuran picazón, hinchazón o erupciones en la piel.
Las mujeres embarazadas, en periodo de lactancia y los niños pequeños deben evitar el consumo de própolis sin indicación médica. Además, en casos de tratamientos crónicos o enfermedades subyacentes, conviene consultar a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplemento.
La evidencia científica disponible respalda varias de las propiedades curativas atribuidas al própolis, aunque su consumo no reemplaza en ningún caso los tratamientos médicos convencionales.