Varios meses después de haber enfrentado un ataque por parte de Marianne “N” que puso en riesgo su vida (fueron más de 14 puñaladas en varias partes del cuerpo), Valentina Gilabert ha comenzado a reconstruir su rutina.
Según imágenes difundidas por el programa Kadri Paparazzi, Valentina fue vista en una plaza comercial de la Ciudad de México, acompañada de varias personas, entre ellas la expareja de Marianne “N” y padre de la hija de esta última.
En el grupo también se encontraba la pequeña bebé, quien parece mantener una buena relación con Valentina, a pesar de las circunstancias que rodearon el caso.
Aparentemente, el ataque ocurrió cuando Marianne “N”, impulsada por un ataque de celos, agredió a Valentina con un arma blanca tras enterarse de que esta mantenía una relación sentimental con el joven.
El incidente dejó a Valentina gravemente herida, requiriendo varias semanas de hospitalización y múltiples cirugías. A pesar de las cicatrices físicas y emocionales, Valentina ha retomado sus estudios y está intentando recuperar la normalidad en su vida.
Marianne “N”, quien era menor de edad al momento de los hechos, permanece en el Centro Especializado para Mujeres Adolescentes; sin embargo, su condena no superará los cinco años debido a su edad al momento del ataque. Además, se ha señalado que la joven ha mostrado arrepentimiento por sus acciones y mantiene un buen comportamiento dentro de la institución.
¿Por qué los menores de edad no pueden estar más de 5 años en prisión en México?
En México, los menores de edad no pueden estar más de cinco años en prisión debido a las disposiciones establecidas en la Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes. Este marco jurídico, basado en principios de derechos humanos y en estándares internacionales, reconoce que los adolescentes tienen un grado diferente de desarrollo psicológico y emocional en comparación con los adultos, lo que motiva un enfoque rehabilitador en lugar de punitivo.
La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México, establece que toda medida aplicada a menores debe priorizar su reintegración a la sociedad. De esta manera, el sistema plantea sanciones proporcionales a su edad, naturaleza del delito y circunstancias personales, incluyendo la limitación del tiempo máximo de internamiento en centros especializados.
Estas medidas buscan reeducar y preparar a los menores para su reintegración exitosa a la comunidad, ofreciéndoles programas de apoyo psicológico, educativo y social. Es importante señalar que los castigos desproporcionados o prolongados en menores podrían afectar su desarrollo integral y contravenir las garantías de rehabilitación y reinserción, pilares fundamentales de este sistema en México.