El gremio cinematográfico está de luto con la reciente muerte del director y productor estadounidense David Lynch, quien falleció a los 78 años tras una prolongada batalla contra un enfisema pulmonar derivado de su largo historial como fumador.
La noticia, que conmocionó a la industria del cine y a sus seguidores, fue confirmada por su familia a través de un mensaje en Facebook.
“Con profundo pesar anunciamos el fallecimiento del hombre y artista. Agradeceríamos un poco su privacidad en estos momentos.
“Hay un gran hueco en el mundo ahora que ya no está con nosotros. Pero, como él diría: ‘Mantén la vista en la dona y no en el agujero’”, expresaron en la publicación.
David Lynch deja un amplio legado en el cine
Su legado cinematográfico es incuestionable. Con obras como “Blue Velvet” y “Mulholland Drive”, Lynch redefinió el surrealismo en el séptimo arte, mientras que “Twin Peaks” marcó un antes y un después en la televisión. Su última película, “Inland Empire” (2006), consolidó su reputación como un creador enigmático y visionario.
David Lynch tenía amor por México
El director también manifestó en varias ocasiones su fascinación por la Ciudad de México, a la que consideraba “la más mágica del mundo”. Este vínculo nació durante el rodaje de “Dune” en 1984, filmada en los históricos Estudios Churubusco. La capital mexicana dejó una marca indeleble en su imaginario, como reveló en un tributo que recibió en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato.
“Me encanta vivir en la Ciudad de México. Durante año y medio, durante la realización de la película ‘Dune’ para mí, la Ciudad de México fue una de las ciudades más mágicas, misteriosas y románticas del mundo”, comentó en inglés a través de un video que circula en redes sociales.
Su estilo, que combinaba lo onírico con lo perturbador, lo convirtió en un referente del cine moderno. Lynch exploró lo absurdo de la cotidianidad con una estética propia e inconfundible. Su partida deja un vacío en el arte cinematográfico, pero su obra sigue viva en la memoria colectiva de quienes encontraron en sus películas un reflejo de lo inusual y lo sublime.