En México, las organizaciones criminales del narcotráfico suelen usar vehículos y camionetas de alta gama a las que modifican con un blindaje artesanal. Estas unidades son usadas durante los enfrentamientos armados que sostienen con las autoridades o grupos contrarios.
Tal es el caso del Cártel de Sinaloa, el cual mantuvo nexos con una red delictiva de Estados Unidos dedicada al robo de automóviles en la ciudad de Denver, en Colorado.
El pasado 9 de diciembre, la fiscal de Distrito de Denver, Beth McCann, dio a conocer una acusación contra 17 personas involucradas en esta red criminal, mismas que participaron en el robo de 190 vehículos entre septiembre de 2022 y febrero de 2024.
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La acusación, consultada por Infobae México, contempla 222 cargos por robo de automóviles, posesión de drogas, robo de identidad, posesión criminal de dispositivos financieros y violaciones de la Ley de Control del Crimen Organizado de Colorado.
Las investigaciones señalan que los vehículos eran robados en el Aeropuerto Internacional de Denver, así como en estacionamientos de hoteles y otros lugares de Colorado. Entre las casi 200 unidades sustraídas se encontraban 45 camionetas Ford Raptor y 10 Ram TRX.
Esta red delictiva vendía los vehículos robados a organizaciones criminales de México. El agente David Olesky, de la División de Campo de las Montañas Rocosas de la Administración de Control de Drogas (DEA), indicó que una de ellas era el Cártel de Sinaloa.
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“Nuestros agentes de la DEA pudieron vincular a este grupo con el Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones más poderosas con sede en México, notablemente responsable del tráfico de fentanilo y metanfetamina a nuestra nación”, apuntó el agente Olesky.
Las autoridades de Denver tuvieron conocimiento de que el Cártel de Sinaloa usaba la droga como moneda de cambio para adquirir las camionetas robadas, a las cuales modificaba con un blindaje especial. Posteriormente, esos narcóticos eran distribuidos en territorio estadounidense.
“Se alega que los acusados coordinaron el transporte de los vehículos de motor robados a México, donde a menudo se entregaban a miembros de los cárteles de la droga a cambio de cocaína y metanfetamina que luego se importaban a los EEUU y se llevaba a Denver”, precisó al respecto la fiscal McCann en un comunicado.
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Programadores, compradores y choferes
En la acusación presentada se indica que los miembros de esta red criminal se clasificaban en programadores, compradores y choferes. A cada uno de ellos se les asignaba una tarea relacionada con el robo de vehículos.
Los programadores se dedicaban a robar camionetas de último modelo en estacionamientos de hoteles y establecimientos, así como en el Aeropuerto Internacional de Denver. Asimismo, usaban esos mismos vehículos para robar otras unidades. Entre los acusados involucrados en estas actividades se encuentra Vania Bauer Rivera, Óscar Delgadillo Chávez, Juan Herrera y Yulian Zamarrón Baylon.
Los compradores, como su nombre lo dice, se encargaban de adquirir los vehículos robados para posteriormente ofrecerlos al Cártel de Sinaloa y ciudadanos mexicanos. El principal comprador de esta red fue identificado como Joaquín Orozco Ponce, alias ‘Adrián Trocas’.
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“El Sr. Orozco Ponce coordinaba las ventas y las transferencias de vehículos de Colorado a México con miembros de la empresa en Texas y México, incluidos Daniel Sotelo, Francisco Domínguez-Cruz, Emmanuel Sánchez y Javier Tapia-López”, se apunta en la acusación.
Los choferes, por su parte, ayudaban a los programadores con el robo y ocultamiento de los vehículos. También se encargaban de trasladar las unidades a otros lugares y de distraer a las fuerzas del orden para dificultar su localización. Entre ellos destaca Miguel Arroy.
El resto de las personas acusadas son: Juan Manuel Herrera, Luis Arroyo Llamas, Jannet Salazar, Leah Jones, Miguel Arroyo Hernández, Ashley Carrasco, Brian Gamboa y Pavel Burboa.
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