Cuál fue la mayor contribución de los Beltrán Leyva al Cártel de Sinaloa antes de su ruptura

El clan criminal tenía una peculiaridad que era de gran ayuda para las operaciones criminales de ‘El Chapo’

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Guzmán Loera y Arturo Beltrán Leyva llevaron una buena relación hasta 2008. (Foto: Reuters/Archivo)
Guzmán Loera y Arturo Beltrán Leyva llevaron una buena relación hasta 2008. (Foto: Reuters/Archivo)

La captura de Alfredo Beltrán Leyva, alias ‘El Mochomo’, en enero de 2008 marcó la ruptura de la que se consideraba como una de las alianzas más poderosas dentro del ámbito criminal en México. Los hermanos de Alfredo sospecharon, desde un inicio, que el arresto había sido consecuencia de una traición de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, por lo que decidieron confrontarlo.

Antes de que el clan tomara su propio camino y se uniera a grupos como el Cártel de Juárez y Los Zetas, se consolidó como una pieza de gran relevancia para el Cártel de Sinaloa.

Según consideraciones compartidas por el periodista Noah Hurowitz en su libro El Chapo: la historia no contada del más infame barón de las drogas del mundo, la principal aportación de los Beltrán Leyva a Guzmán Loera era su capacidad para relacionarse con funcionarios de alto rango y sobornarlos.

Tras el escape del ‘Chapo’ de la prisión de Puente Grande, Jalisco en 2001, sus colaboradores más cercanos le sugirieron que fortaleciera sus conexiones con figuras del ámbito político, pues serían cruciales “para evitar ser recapturado”.

Uno de los casos que ejemplificó el alcance que los Beltrán Leyva podían tener en esta materia fue su complicidad con Iván Reyes Arzate, alias ‘La Reina’, quien fue director de la Unidad de Investigaciones Sensibles de la Policía Federal entre 2008 y 2016.

"La Reina" reconoció que aceptó sobornos millonarios a cambio de información sensible. (Especial/Twitter)
"La Reina" reconoció que aceptó sobornos millonarios a cambio de información sensible. (Especial/Twitter)

Como el resto de elementos de dicha unidad, ‘La Reina’ fue capacitado por la Administración para el Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos para efectuar labores de inteligencia y vigilancia que llevara a capturar objetivos prioritarios.

No obstante, entabló una relación con líderes de los Beltrán Leyva y aprovechó su posición para venderles información confidencial. Reyes Arzate “usó sus nexos con agentes de la ley en Estados Unidos para ayudar [a los Beltrán Leyva] a identificar informantes encubiertos”, señala Hurowitz en su texto.

Testimonios de un exmiembro de la Policía Federal recuperados por el periodista exponen que aproximadamente “cientos de policías estaban en la nómina de Arturo [Beltrán Leyva]” e incluso había reuniones en las que los lugartenientes del grupo criminal se reunían con funcionarios de seguridad de primer nivel para exigirles resultados.

Otro ejemplo del nivel de influencia que llegaron a tener los Beltrán Leyva fue su alianza con Édgar Veytia Cambero, exfiscal de Nayarit durante el gobierno de Roberto Sandoval.

Mientras ostentaba ese cargo, Veytia recibía sobornos millonarios a cambio de protección para el Cártel H-2, emanado de los Beltrán Leyva. Con la protección del exfiscal, se presume que el Cártel H-2 traficaba mensualmente a EEUU unos 500 kilogramos de heroína, 100 de cocaína, 200 de metanfetamina y hasta tres toneladas de marihuana.