En el corazón de la zona más exclusiva de avenida Lomas Verdes, un rincón que alguna vez fue testigo de la promesa de modernidad y prosperidad comercial ahora yace en el olvido un predio.
Acrópolis, un centro comercial inaugurado en 1993 con la promesa de ser un espacio vibrante y lleno de vida, hoy se encuentra enrejado, sus muros cubiertos de grafitis y sus locales vacíos, dando lugar a la melancolía de un pasado que se desvaneció.
El comerciante Elke Meyer, con nostalgia en sus palabras, rememora los primeros días de Acrópolis, cuando artistas como Chamín Correa y Los Tres Caballeros inauguraron el lugar.
“Era bonito adentro, locales chiquitos. Iban a hacer un tianguis moderno, tenían juegos de madera y la idea era poner un tren alrededor”, comparte Meyer, evocando la visión original del lugar.
La entrada principal, antes amplia y acogedora, ahora es testigo de la decadencia, en medio de una plaza desierta y desordenada. La intención de convertirse en un bazar “nice” se desvaneció rápidamente, afectada por los estragos del “error de diciembre”.
¿Quién era el dueño de este immueble?
Según versión de los vecinos, el primer dueño fue Alejandro de la Cruz, quien también fue responsable del centro comercial Pericoapa, vio cómo su visión se desmoronaba. Ahora, el terreno alberga el Tianguis de Autos Acrópolis, un testimonio tangible de la transformación y el abandono.
Las redes sociales han documentado el deterioro de Acrópolis, con usuarios de Instagram compartiendo fotos que muestran objetos tirados, pintas y suciedad. El lugar, ahora popular entre los jóvenes para sesiones fotográficas, incluso sirvió como escenario para la serie “El Señor de los Cielos”.
El videoclip de la canción “Quiero Ver” de Café Tacvba también deja su huella en la memoria visual de este espacio abandonado.
En un recorrido, se evidencia el abandono, con solo un puesto persistiendo frente a lo que alguna vez fue la entrada principal. Acrópolis, con sus muros marcados por el tiempo y la indiferencia, se erige como un recordatorio tangible de los sueños que alguna vez albergó y que, con el paso de los años, se desvanecieron en el tejido de la historia urbana de Satélite.
Su decadencia, capturada en grafitis y escombros, cuenta la historia de un centro comercial que pasó de ser un símbolo de promesa a convertirse en un testamento de olvido y abandono.
Pericoapa, un lugar característico del sur de la capital
Enclavado en la bulliciosa delegación Tlalpan, al sur de la Ciudad de México, el Bazar Pericoapa se erigió como un próspero mercado techado que satisfacía las necesidades de los habitantes de la metrópoli. Este vibrante espacio comercial albergó una ecléctica variedad de comercios, ofreciendo desde moda y calzado hasta artículos tecnológicos, mascotas, complementos alimenticios, cosméticos, equipos deportivos y fascinantes objetos de interés.
Con más de tres décadas de historia, el proyecto, inicialmente conocido como “Peritrece”, echó raíces en 1983 con la participación entusiasta de 400 comerciantes. A lo largo de los años, ha florecido hasta convertirse en un coloso que en su momento tuvo hasta 2000 locatarios en su amplio recinto.
La experiencia de compras se ve enriquecida en otro espacio nuevo conocido como Nuevo Bazar Pericoapa, una atractiva zona de restaurantes que incluye reconocidas marcas como Chili’s, T.G.I. Friday’s, IHOP, entre otros. Además, el Bazar Pericoapa no escatima en opciones de entretenimiento, ofreciendo cines, un casino para aquellos que buscan la suerte, y un gimnasio para los entusiastas del bienestar físico.
El Nuevo Bazar Pericoapa, con su combinación de comercio diverso y servicios de entretenimiento, se posiciona como un referente en la escena comercial del sur de la Ciudad de México, demostrando que la visión inicial de 1983 ha evolucionado y prosperado, adaptándose a las cambiantes necesidades y gustos de la comunidad citadina.