El estudio madrileño Vermila Studios, responsable del lanzamiento internacional de Blumhouse Games con Crisol: Theater of Idols, ha comunicado su cierre y el despido de todo su personal apenas cinco meses después del estreno del juego. La noticia fue confirmada por varios empleados a través de redes sociales y se conoció sin un comunicado oficial por parte de la empresa, lo que ha generado sorpresa en la industria y entre los seguidores del juego.
La trayectoria de un proyecto con potencial y su cierre inesperado
Vermila Studios alcanzó reconocimiento internacional cuando Blumhouse, productora especializada en cine de terror, eligió su juego Crisol: Theater of Idols como uno de los primeros proyectos de su nueva división Blumhouse Games. Presentado durante el Summer Game Fest 2024, el título ofrecía una experiencia original y exigente, en la que los jugadores recorrían una versión oscura y alterada de España, conocida como Hispania, en el papel de Gabriel, un protagonista obligado a utilizar su propia sangre como munición.
Crisol: Theater of Idols fue lanzado en febrero de 2026 para PlayStation 5, Xbox Series y PC. El juego fue bien recibido por la crítica, obteniendo una puntuación de 74 en Metacritic y elogios por su ambientación y dirección artística. Especialistas y usuarios destacaron la innovación en la jugabilidad y la inspiración en títulos clásicos como BioShock. Desde su lanzamiento, el interés por el futuro de Vermila Studios fue en aumento tanto entre la prensa como los seguidores.
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Sin embargo, pocos meses después de este momento destacado, comenzaron a difundirse rumores sobre problemas económicos en el estudio. Según lo expresado públicamente por exempleados como Raúl Pernía Alejandro y artistas experimentados como Mario Fernández y Martha Cárdenas, Vermila Studios inició un Expediente de Regulación de Empleo que concluyó con el cierre definitivo del estudio y el despido de toda la plantilla. La ausencia de una comunicación oficial y la magnitud del cierre han reabierto el debate sobre la viabilidad del sector independiente en España.
Consecuencias para la comunidad y el equipo de Vermila Studios
La reacción dentro del estudio y entre la comunidad de jugadores fue inmediata. Raúl Pernía Alejandro, diseñador del juego, manifestó en X (antes Twitter) su tristeza por el desenlace y agradeció el respaldo recibido durante las etapas de desarrollo y lanzamiento. Según sus palabras, el proyecto logró llegar a los jugadores, pero el estudio no pudo continuar. También quiso destacar que lo más importante debía ser el orgullo por lo conseguido y la comunidad creada en torno al juego.
Otros miembros del equipo, como Martha Cárdenas y Mario Fernández, se despidieron públicamente tras más de ocho y nueve años de trabajo, subrayando la calidad humana y el aprendizaje profesional que caracterizó su paso por Vermila. Este compañerismo pone en evidencia el impacto personal que estas situaciones tienen en los profesionales, quienes ahora deben enfrentar un futuro laboral incierto.
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Por su parte, numerosos usuarios y jugadores expresaron su pesar en foros y redes sociales. Crisol: Theater of Idols había logrado forjar una comunidad pequeña pero activa, atraída por su originalidad y el respaldo de Blumhouse Games. El cierre de Vermila Studios deja en pausa posibles actualizaciones, mejoras o expansiones, y frustra cualquier expectativa de secuelas. Los análisis especializados siguen valorando positivamente el título, haciendo hincapié en su atmósfera y en el riesgo que asumió el equipo de desarrollo.
Realidades y retos de la industria independiente en España
La desaparición de Vermila Studios ha reabierto el debate sobre la estabilidad del sector independiente en España. El caso pone de manifiesto la fragilidad de los proyectos, incluso cuando cuentan con reconocimiento internacional y alianzas relevantes. En el caso de Crisol: Theater of Idols, ni el respaldo de Blumhouse Games ni el impulso mediático del Summer Game Fest fueron suficientes para lograr la sostenibilidad del estudio más allá de su primera obra.
En años recientes, la precariedad laboral y la inestabilidad han sido habituales en el sector, con numerosos estudios abocados al cierre tras el lanzamiento de un solo juego. La situación de Vermila repite patrones observados en otras propuestas independientes que no logran sobrevivir al poco tiempo en el mercado, ante la falta de financiamiento sólido o éxito comercial suficiente.
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A nivel práctico, el cierre afecta a decenas de trabajadores altamente especializados en áreas artísticas y técnicas, quienes ahora tienen que buscar nuevas oportunidades en una industria muy competitiva. Además, la comunidad local pierde una voz creativa que aportaba diversidad y propuestas originales al género de terror, en el que España empezaba a destacar gracias a iniciativas como esta.