El ciclo de la Nintendo Switch 2 no hizo más que empezar y poco después de cumplir su primer año de lanzamiento, una de las palabras que más resuena es la del regreso. Regresó Star Fox después de una década, regresará Ocarina of Time después de 30 años y, en otro plano, regresó también Rhythm Heaven.
Esta subfranquicia nació en la portabilidad de la Nintendo DS y sólo tuvo un puñado de juegos en los últimos 20 años, haciendo que sea una apuesta de Nintendo que fue creciendo cada vez más y más en su nicho, sobretodo por ser una experiencia muy definida para el tipo de jugador al que apunta. Nintendo ya ha traído franquicias de este estilo a Nintendo Switch, como ha sido el caso de Tomodachi Life o Miitopia, por ejemplo.
Para aquellos que no sepan de qué hablamos, Rhythm Heaven es una franquicia de videojuegos rítmicos. Esta nueva experiencia sigue en línea con lo que nos han presentado en los títulos anteriores, donde tenemos que ingresar a pequeños minijuegos que transcurren alrededor de una canción cuyo ritmo nos marcará cuando realizar una acción sencilla. Si podemos seguir el ritmo, la acción funcionará, y en caso de no hacerlo, fallaremos.
PUBLICIDAD
Así es como abrir un paraguas o tirarle un frisbee a un perro se convierte en una acción trascendental que requiere toda nuestra atención. Rhythm Heaven Groove se caracteriza, ante todo, por ser el juego de la franquicia con mayor cantidad de contenido y la variabilidad del mismo: puede ser un juego RPG, puede ser un juego de deportes o simplemente una seguidilla de minijuegos a lo WarioWare. Todo funciona bien mientras el ritmo sea acorde.
En este sentido, una de las mejores mecánicas que tiene el juego es que la interpretación que tenemos del ritmo es una parte crucial de la jugabilidad. La mayor parte de los minijuegos no tienen mucha más ciencia que apretar cierto botón en cierto momento, pero el ir sacando las guías, prepararte con números en pantallas y luego borrarlos, “apagar la luz” por momentos hace que todo dependa del oído y de la sensación y eso lo convierte en una experiencia muy buena.
El modo estrella que tiene Rhythm Heaven Groove son los niveles remix, que llegan después de completar todos los minijuegos de una zona específica. Al hacer esto, jugaremos una canción que mezcla elementos de todos los minijuegos de esa zona, haciendo que sea mucho más complejo (y completo también) y enfrentándonos a un desafío que engloba mecánicas diferentes. Termina dando esa sensación de jefe final que le viene muy bien a este estilo de experiencias.
PUBLICIDAD
Otra de las grandes novedades que tiene este juego es el modo multijugador, que ofrece una experiencia rítmica para varios jugadores. Un detalle que no es menor y que suma varias horas más de un juego para un género que suele tener una fórmula que se repite varias veces. En este sentido, creo que Rhythm Heaven Groove termina siendo la experiencia más completa de la franquicia.
Este factor le da una rejugabilidad muy grande a un juego que, de por sí, ofrece muchas horas de juego. Hay 80 minijuegos en total, con 30 específicamente para el modo multijugador. Jugarlos todos te puede llevar unos buenos pares de horas y hacerlo todo perfecto te puede ofrecer unos momentos más.
Rhythm Heaven Groove es una experiencia muy completa para un nicho específico de videojuegos. Es una experiencia rítmica y, como todas experiencias que van a fondo en una propuesta para un nicho, es un tómalo o déjalo. A quienes les gusten este tipo de experiencias, se lo recomiendo, encontrarán cosas más que interesantes respecto a otros juegos similares. A quienes no, será cuestión de probar, pero puede no convencer.
PUBLICIDAD
Celebro que Nintendo tenga la espalda y un pasar de buen momento para seguir haciendo apuestas por sus franquicias más pequeñas. Ha habido otros momentos históricos donde Nintendo tuvo que reducirse a exprimir sus franquicias más famosas, y estamos en un momento bastante alejado de eso. Rhythm Heaven Groove es una prueba de ello, y ojalá haya más de este estilo.