Hablar de la perspectiva que tenemos de los superhéroes en el cine cambió radicalmente en la última década. Si en 2016 empezábamos a vivir, quizás, la época más exitosa de estos personajes en el cine, hacerlo en el 2026 es reflexionar acerca de su decadencia. En ese contexto, James Gunn se ha puesto como objetivo crear un nuevo universo de DC que, hasta ahora, había salido poco de sus manos.
La primera apuesta fuera del ojo de este director la hace Craig Gillespie, quien se hace cargo de Supergirl, una nueva adaptación de este personaje que ha tenido poca participación en el cine pero fuertes interpretaciones en televisión. La última vez que la pudimos ver en la gran pantalla fue como un personaje secundario en The Flash (2023), una de las últimas películas del anterior universo de DC Studios.
Después de haberla visto brevemente en Superman (2025), Kara Zor-El (Milly Alcock) viaja por el espacio entre noches y borracheras por la angustia que le genera no tener un hogar. A diferencia de Clark Kent, que era un bebe cuando se fue de Krypton, Kara tuvo que vivir toda su adolescencia con sus padres antes de que lo que quedaba del planeta muriera y tuviera que partir hacia la tierra, donde su primo tomó el cuidado de ella.
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En medio de esa crisis sin resolver, Supergirl se va a ver envuelta en una odisea espacial junto a la niña Ruthye Marye Knoll (Eve Ridley), en una misión de doble propósito donde ella tiene que vengar a su familia y Kara debe conseguir el antídoto para un Krypto que morirá en tres días, ambas soluciones arraigadas en el mismo villano: Krem (Matthias Schoenaerts).
Bajo este concepto, hay algo que le aprecio mucho a esta película y es su corazón. Me hizo acordar más a las películas dosmileras de superhéroes que a las actuales en pos de intentar apelar, más que nada, a audiencias más chicas y ofrecer buenas dosis de diversión bien logradas.
A su vez, este plus termina siendo un poco contraproducente también. Muy en la línea de, por ejemplo, las pelis de Super Mario, esta entrega prioriza el momento más que la trama general y se olvida por momentos de lo que quiere contar. Cuesta encontrar una sinopsis completa y mucho de lo que sucede parece más al azar que otra cosa.
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Tanto la elección musical, la fotografía y la ambientación responden a un mismo estímulo reciclando lo que James Gunn hizo en el pasado con Guardianes de la Galaxia. Ya Superman se sentía así y Peacemaker tenía algo de eso, pero creo que esta es la producción de momento que más aprende de lo que ha hecho el director en el pasado y de su escuela para adaptar estas historias.
En el cast también encontramos una dualidad similar. Esta Supergirl tiene mucha tela para contar y la aparición de Lobo (Jason Momoa) es de lo mejor que tiene la película, sin embargo, ningún personaje logra tener ni el tiempo ni el desarrollo necesario para que las acciones parezcan justificadas y sus emociones generen empatía. Se entiende que intentaron ir por otro lado, más teniendo en cuenta el cómic en el que se basa, pero en ese aspecto creo que no lograron del todo su objetivo.
Sí agradezco que, aún sin dejar de coexistir en un universo, Supergirl es una película individual de principio a fin. Todo lo que ha hecho DC desde la llegada de Gunn se ha caracterizado por priorizar la obra frente a la conexión y eso es algo que debería volverse estándar de ahora en más para cualquier empresa que quiera adaptar cómics a la gran pantalla.
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Supergirl no es una mala película, es divertida y tiene muchas puntas que pueden llegar a funcionar en una eventual secuela. Sí creo que es una zona de promesas; un conjunto de ideas que quizás, con más presupuesto y sin la necesidad de introducir tantos personajes, puede terminar de explotar en una secuela. Hace 20 años había muchas de estas, y muchas terminaban creciendo por la capacidad de trabajar sobre una base asentadas.
Ojalá esta película sirva para volver a traer este tipo de apuestas y que no pase como con Fantastic Four, The Flash, Shang-Chi y otros grandes ejemplos que se hubiesen visto bien beneficiadas de tener una secuela en tiempo y forma. Por lo pronto, Supergirl me representa un lindo plan de fin de semana.