Más de 115.000 firmas piden a Sony que reconsidere eliminar los juegos físicos de PlayStation en 2028

En menos de una semana, la campaña Don’t Kill the Disc ha batido récords tras el anuncio de Sony

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PlayStation tendrá una nueva forma de generar imágenes y adelanta el futuro de la PS6. (Sony)

La reciente confirmación por parte de Sony sobre el cese de la producción de discos para los juegos de PlayStation, que entrará en vigor a partir de enero de 2028, ha generado una ola de rechazo entre usuarios, minoristas y coleccionistas. En apenas cinco días, más de 115,000 personas han firmado la petición Don’t Kill the Disc, iniciada por la tienda canadiense PNP Games en la plataforma Change.org.

En dicha petición, se exige mantener la vigencia del formato físico y evitar que la oferta de juegos se limite únicamente a la distribución digital. Según los organizadores y firmantes, esta medida no solo afecta el derecho de los consumidores a elegir, sino que también pone en riesgo miles de empleos relacionados con la cadena de producción y distribución de juegos en formato físico.

Consecuencias sobre la propiedad y acceso a los videojuegos

Una de las principales preocupaciones de quienes rechazan esta medida es la diferencia esencial entre poseer un producto físico y comprar una licencia digital. La petición destaca que el disco permite al usuario prestar, intercambiar, revender o coleccionar sus juegos, acciones que no son posibles o están muy restringidas en un entorno exclusivamente digital.

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Muchos testimonios incluidos en la petición y en redes sociales señalan la pérdida de autonomía que implicaría esta decisión; los usuarios temen que el acceso a sus juegos dependa exclusivamente de las políticas y la infraestructura digital del fabricante, lo que podría derivar en la desaparición de títulos adquiridos si se producen cambios en la plataforma, cierres de servicios o modificaciones contractuales.

No solo los consumidores, sino también profesionales del sector, han señalado la paradoja de esta decisión por parte de Sony, que en 2013 destacaba la facilidad y versatilidad del formato físico en su campaña para PlayStation 4.

Impacto en el empleo y en la economía de la industria

La eliminación del soporte físico afecta a diferentes actores dentro de la industria. La petición Don’t Kill the Disc subraya una consecuencia que preocupa a pequeños comercios y empleados de tiendas especializadas, distribuidores, fabricantes de soportes, personal de almacenamiento y logística, así como al mercado de segunda mano e intercambio.

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Los juegos en disco son la base de una estructura comercial tradicional que, ante un escenario completamente digital planteado por Sony, podría desaparecer. Se advierte del riesgo que corren miles de empleos directos e indirectos, especialmente en economías locales y negocios independientes que se han desarrollado en torno al comercio de videojuegos físicos.

El gran apoyo a la petición muestra que el debate supera las preferencias individuales de consumo, abordando cuestiones de estructura económica y diversidad en la oferta. Para muchos, eliminar el formato físico implica concentrar el poder de distribución en manos de unos pocos operadores de plataformas digitales, con potenciales consecuencias negativas para la pluralidad y la libre competencia.

Contradicciones en la postura de Sony y falta de pronunciamiento oficial

Por ahora, Sony no ha emitido una respuesta oficial ante el creciente movimiento en contra de su decisión, lo que muchos participantes interpretan como una falta de consideración hacia las inquietudes planteadas. La empresa solo ha indicado que los discos existentes y los juegos lanzados hasta enero de 2028 seguirán disponibles en formato físico, pero no ha ofrecido detalles concretos sobre cómo se manejarán los derechos adquiridos por los usuarios ni sobre la gestión de catálogos antiguos que dependan de estos soportes.

Esta situación remite a momentos anteriores en la industria. Los firmantes recuerdan el mensaje de PlayStation en 2013, cuando se afirmaba que “los juegos que compras serían tuyos para siempre”. Actualmente, las declaraciones de la compañía parecen entrar en conflicto con sus nuevas políticas. Mientras tanto, la protesta sigue creciendo, con una comunidad que demanda a Sony la preservación de una oferta diversificada de formatos, la defensa de la verdadera propiedad sobre los juegos y la protección de los empleos amenazados.