Metal Gear Solid no envejeció muy bien

La opinión personal sobre un juego que se siente como un producto de su época

Google icon

Metal Gear Solid, un nombre que siempre que se menciona en una charla sobre videojuegos, se vuelve fruto de aclamación. Es, sin lugar a dudas, uno de los títulos más importantes de la historia del medio gracias a su narrativa compleja, estilo visual y personajes, elementos que catapultaron a la fama a su creador, Hideo Kojima, y lo volvieron uno de los nombres más fuertes del gaming, convirtiéndose casi en en uno de los pocos sellos de autor en la industria. Uno puede esperar algo bueno cuando lee que el juego fue creado por Capcom, sin embargo, cuando en un nuevo título aparece en grande “HIDEO KOJIMA” uno ya espera otro nivel de calidad que excede a cualquier otro estándar, y todo esto fue gracias a Metal Gear Solid, que ya está por cumplir 30 años.

Sin embargo, considero que el paso del tiempo no le ha hecho muy bien a este juego, no en su apartado narrativo o visual, sino en su jugabilidad y dificultad. Ojo, no estoy negando su impacto cultural en los videojuegos, ni tampoco estoy diciendo que es un mal juego, pero creo que todos estos aspectos no niegan los elementos más oxidados que pueda llegar a tener. Y son varios.

Metal Gear Solid

Desde el principio, los controles -a estándares de hoy- se sienten completamente arcaicos. En varios momentos de la partida, al cambiar de cámara, Solid Snake se va para el lado opuesto al que estaba yendo antes. Lo mismo, cuando en varios momentos se queda pegado a la pared, comprometiéndome en momentos cruciales y haciendo que me acierten algún que otro disparo. Incluso me ha pasado lo opuesto: que el juego decida avanzar cuando yo quería seguir escondido contra una pared. Tengo el recuerdo vivo de cuando me encontraba en el hangar del tanque, donde hay tres cámaras que, si se activan, alertarán a los enemigos y comenzarán a atacar. En esta parte del juego fue donde los controles me traicionaron una mayor cantidad de veces, moviéndose para cualquier lado, y haciendo todo lo que no quería hacer, causando que las cámaras se activaran constantemente.

PUBLICIDAD

Todo esto, sumado a una dificultad que no es muy misericordiosa que digamos, hace que jugar Metal Gear Solid para alguien inexperto en este tipo de controles se pueda volver un juego poco llamativo.

Metal Gear Solid

La dificultad también es otra de las características del juego que llega a sentirse que fue meramente un producto de su época, más allá del momentáneo puzzle que puede parecer el hecho de encontrar la forma de derrotar a un enemigo. La hitbox de los ataques es un misterio. Un ejemplo es el extraño caso de lo que ocurre en la batalla contra Metal Gear Rex, por alguna razón, si nosotros nos movemos hacia adelante de su rayo para esquivar el ataque (donde podemos ver claramente como Solid Snake tiene una ventaja de distancia), el juego va a seguir procesando como que el rayo nos pegó. Sin embargo, si retrocedemos solo un poco, el juego va a tomar nuestro esquive como válido. No sé si a alguno más le pasó, quizás simplemente soy muy malo jugando, pero son esos momentos extraños que realmente ponen en duda para mí qué tan bien envejeció la dificultad del juego.

Y para concluir, si bien dije anteriormente que el aspecto narrativo del juego a día de hoy se mantiene bastante bien, Metal Gear Solid aún sufre de momentos que, según los estándares de hoy en día, serían muy cuestionados, como presencia de humor subido de tono o chistes bastante misóginos. De nuevo, esto no afecta mucho a la experiencia, pero son detalles que pueden aportar a esta conversación.

PUBLICIDAD

Metal Gear Solid

En conclusión, Metal Gear Solid sigue siendo un juego muy importante que ha significado un antes y un después para la industria, pero eso no lo hace inmune a las críticas que pueda recibir. Tampoco digo que le haga falta un remake, creo que es algo muy positivo que, a día de hoy, incluso un juego tan de renombre tenga aspectos que se puedan debatir y cuestionar desde el análisis, ya que habla bien de la evolución que tuvieron los videojuegos. Incluso, pese a todo esto, el primer Metal Gear Solid sigue siendo un título más que obligatorio para cualquier persona que se proclame fanático de este medio.