El “realismo” en los videojuegos: Un reclamo innecesariamente exagerado

Cuando la similitud en un mundo ficticio pasa a ser más importante que la calidad del juego en sí

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Red Dead Redemption, de Rockstar Games.

Red Dead Redemption 2 fue lanzado en 2018 para las plataformas de PlayStation 4, Xbox One y posteriormente, PC. Este título ha sido aclamado fuertemente desde su estreno original por su historia, mundo y sobre todo, su nivel de detalle. Rockstar Games realmente se esmeró en llevar su motor gráfico al máximo, dándole al juego añadidos que quizás muchos jugadores no notaron en una primera partida, como el hecho de que al caminar por la nieve, nuestro personaje la empuja con sus pies para avanzar.

Tiempo después, The Last of Us Part II vería la luz en 2020, destacando también por el mismo apartado y cómo, por mencionar un ejemplo, los enemigos dejaban rastros de cerebro en la pared si les disparábamos en la cabeza.

The Last of Us Part II

El realismo en los videojuegos o, como a mi me gusta llamarlo, “los detalles realistas”, siempre ha sido motivo de asombro y aclamo en los jugadores, pero en los últimos años ha llegado a puntos extremadamente absurdos, donde se compara el nivel de detalle de la lluvia entre Red Dead Redemption 2 y el nuevo título de Lego Batman. Y en paralelo a esto, ha surgido una movida muy de nicho en internet, mayormente en redes sociales como X, que esperan ansiosos el estreno de GTA 6 y, lo más interesante, que fracase en su lanzamiento, más precisamente, que llegue a un nivel similar o incluso peor al desastre que fue la salida de Cyberpunk 2077 en 2020.

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El reclamo de esta gente suele venir de la mano con esta cultura actual del “realismo” que se ha plantado en los videojuegos, afirmando que en los últimos años las empresas AAA han dejado de lado la narrativa o jugabilidad a favor de un nivel gráfico que deje a las consolas de última generación derritiéndose del calor, con detalles para que los YouTubers puedan generar contenido mostrando el nivel de calidad que tienen las burbujas de una cerveza en el nuevo tráiler de GTA 6. Cuestiones que no solo causan mayores presupuestos y tiempos de desarrollo, sino que también provocan que, por ende, los videojuegos pasen a costar más dinero para el consumidor común. Ya a día de hoy estamos debatiendo entre los jugadores la posibilidad de que GTA 6 cueste 100 dólares en su lanzamiento.

LEGO Batman: Legacy of the Dark Knight, de TT Games.

Ahora la pregunta es: ¿Qué nos hacen pensar estos dos lados de la misma moneda? Es una realidad que hoy en día los costos para hacer un videojuego son cada vez más grandes, y esto está vinculado en su mayoría a la mayor demanda de los jugadores en cuanto gráficos y realismo. Recordemos el caso de Halo Infinite, que cuando estrenó su primer tráiler fue producto de varias críticas en cuanto a su nivel de calidad de imagen, al punto de que el juego retrasó su lanzamiento para trabajar en este apartado.

Es por esto mismo que también tuvimos una época hace unos años donde la mayoría de los juegos AAA parecían salir rotos e injugables, los niveles de demanda de los jugadores estaban siendo demasiados altos y cuando se empezaron a reclamar mayores tiempos de desarrollo, las cosas comenzaron a cambiar.

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Halo Infinite, de 343 Industries.

Esto nos deja en claro que el poder de la comunidad es uno muy fuerte sobre el futuro de los videojuegos, y eso me hace creer que quizás deberíamos empezar a dejar de ser fácilmente impresionables con cosas como detalles realista, ya que no son elementos que constituyan la mayor fuente de contenido del mismo. Al darle tal importancia como para seguir comparando cada juego que sale con Red Dead Redemption 2 el mensaje que le estamos dejando a las empresas es que nos pueden distraer con gotas de lluvia para ignorar el resto de fallos que puede llegar a tener un título.

Lo más bello de los videojuegos es su capacidad de mezclar múltiples formas de arte en un solo medio, como la escritura, la música o lo visual. Pero a su vez, es muy común que se le dé más importancia a uno de estos apartados que a los demás, rompiendo de esa manera con la armonía en la que deberían convivir en este medio.