El 6 de febrero es el lanzamiento de Nioh 3, el nuevo título de la saga RPG de acción de Team Ninja, y luego de jugar por más de 20 horas todavía siento que tengo mucho más para profundizar. Esta nueva entrega significa un paso adelante y una evolución a la franquicia ya que añade dos elementos trascendentales: la inclusión del campo abierto y la posibilidad de cambiar el estilo de juego entre ninja y samurai constantemente.
Desde hace mucho tiempo que en la industria de los videojuegos los títulos con inspiración soulslike vienen dominando en el género de aventura y acción. Algunos pueden tomar su ambientación, su estructura, su forma de progresar, la dificultad de sus jefes, realmente son muchas las aristas posibles y muchos de estos juegos se convirtieron en exponentes más que destacables por proponer un giro de tuerca a los conceptos que inauguró FromSoftware.
Sin embargo, son pocos los que lograron trascender esa inspiración para convertirse en títulos con una identidad propia como lo hizo Nioh y, a mi criterio, mucho de eso se debe al estudio que tienen detrás, Team Ninja. A lo largo de las horas que jugué Nioh 3 nunca dejé de sentir que no solo estaba jugando Nioh sino también Rise of the Ronin, Wo Long: Fallen Dynasty y hasta Ninja Gaiden.
De esta forma, siento a Nioh 3 como una obra hasta el momento cúlmine del estudio. Dos de las grandes novedades y bastiones que tiene esta entrega son su mundo semi abierto denominado campo abierto y el combate ninja combinado con samurai. Todavía no puedo definir cuál me gusta más, cuál siento mejor, ni cuál está más pulido, porque ambos tienen un desarrollo sublime que solo se explica con los antecedentes del estudio.
El campo abierto que presenta la entrega funciona similar a Wo Long: Fallen Dynasty donde tenemos diferentes eventos, coleccionables y objetivos que una vez resueltos y recolectados nos brindan bonificaciones a la hora de los combates. Así, el mundo abierto funciona como un elemento disponible y fundamental para farmear y grindear de cara a los enemigos más temibles que se encuentran en las misiones principales.
Sin lugar a dudas, la magia de Nioh 3 se encuentra en su combate. Las esquivas del modo ninja, los parrys del modo samurai, la cantidad de armas posibles y la profundidad de cada una de ellas como sus habilidades me tienen cautivado por su profundidad y diversión que generan. Las posibilidades de estilos de combate que brinda parecen infinitas.
Las posibilidades son tan amplias que la experiencia puede resultar confusa al principio. El juego ofrece una enorme cantidad de elementos que van desde el árbol de habilidad de cada arma, las estadísticas del personajes, su equipamiento, habilidades y todo duplicado para el modo ninja y para el modo samurai. A esto, se le suma una interfaz que algunas veces confunde más de lo que ayuda pero, realmente, todo esto pasa a segundo plano en cuanto tomamos el control del personaje y luchamos contra los enemigos.
En definitiva, solo quiero seguir adentrándome más en el universo de Nioh 3 y en las profundidad de su combate. No tengo dudas que la entrega de Team Ninja y Koei Tecmo es uno de los juegos más esperados del año para muchos jugadores y fanáticos de la franquicia y todo me hace pensar que no dejará decepcionado a ninguno.