Investigan la escalada violenta de Rosario y aseguran: “El miedo ha sido el insumo para prevalecer económicamente”

Los periodistas Germán de los Santos y Hernán Lascano, especializados en policiales, ya escribieron sobre Los Monos. Ahora amplían su mirada y advierten sobre los métodos criminales cada vez más crueles en la ciudad santafesina.

Policías protegen a un hombre al que los vecinos acusan de vender droga tras el entierro de un niño de 11 años fallecido en el fuego cruzado de un tiroteo en el vecindario de Los Pumitas, en Rosario. (AP Foto/Rodrigo Abd)

Los periodistas Germán de los Santos (Santa Fe, 1972) y Hernán Lascano (Buenos Aires,1967) escribieron a dúo Rosario. La historia detrás de la mafia narco que se adueñó de la ciudad. Editada por Sudamericana, se trata de una investigación sobre la compleja trama que cruza a diferentes sectores sociales en las financieras del centro o las mutuales de los suburbios, a veces en torno a capitales legítimos, a veces no tanto, aunque siempre operando en un terreno común.

Cada capítulo puede leerse como un episodio independiente de los demás, pero el conjunto arma una estructura que combina anécdotas y vivencias personales con un enfoque sociológico que abarca desde los barrios marginales hasta los apellidos más ilustres porque, como dicen los autores “el dinero es el lugar donde todos se encuentran”.

De los Santos y Lascano publicaron en 2017 una investigación sobre la banda criminal conocida como Los Monos. Ahora los autores han buscado expandir su enfoque hacia las causas de la violencia, del narcotráfico y de la persistencia en el tiempo de las mafias en la ciudad de Rosario, analizando cómo”llegaron a generar un problema político de seguridad pública, en el que también empezaban a tener injerencia incluso sectores sociales diferentes, que tienen que ver con la gente que se dedica a lavar el dinero y las complicidades que sostienen ese negocio” -declaran-.

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La portada muestra la fotografía de tres uniformados vestidos de guerra y avanzando con armas largas por una calle rosarina. Por detrás del grupo, se lee una pintada, “MI MALDAD... TU MIEDO” en letra mayúscula de imprenta porque Rosario... cuenta también el surgimiento de delitos nuevos como las extorsiones y una crueldad hasta hace poco tiempo desconocida “que se usa en los crímenes para hacer más visible la muerte” -observan-. Sin considerarlo un complemento del libro anterior, los autores proponen “avanzar en buscar historias que expliquen el fenómeno”.

-El libro da a entender que Rosario tiene una historia ligada al contrabando o a una forma de economía ilegal instalada históricamente. ¿Es así?

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Germán de los Santos: -Hay una idiosincracia que se atribuye a Rosario que viene del fenómeno del emprendedorismo, de una ciudad que se montó en base a una estructura de cuentapropismo, de pequeños talleres, de iniciativas individuales y el análisis que se hace, que lo han hecho sobre el caso de Medellín, deriva en que muchas veces el fenómeno criminal tenga expresiones más novedosas y registro primario más que en otros lugares, propiamente por ese espíritu emprendedor que también toca a lo que es el terreno del crimen. Nosotros lo que sí vemos es que, en este fenómeno mafioso, la situación de violencia se vuelve más torrencial, a partir de 2013, cuando se más que duplica la tasa de homicidios en Rosario, que es cuatro veces la media nacional; es una situación que es una tragedia. Se dan fenómenos criminales como extorsiones a sectores que antes habían sido menos tocados. Porque anteriormente el extorsionador iba a alguien que no podía denunciarlo, por ejemplo, a sectores que trabajaban en espacios de economía en negro, ya que es muy difícil, para alguien que se mueve en la marginalidad, denunciar que lo están apretando. Pero el fenómeno que se empezó a ver es una especie de venta de protección: los grupos mafiosos decían “Nosotros te vendemos protección de nosotros mismos”.

HL: -Hubo un caso muy interesante contra un financista de pleno centro de Rosario, Pablo Fortuny, al que van y le piden en nombre de Los Monos una cantidad de dinero rutinaria por mes. Y esta persona les dice: “¿En concepto de qué?”. “En concepto de que no te baleemos la financiera todos los meses”. En definitiva lo que venden es “paz”. Y eso repercute y se despliega dentro de todas las áreas de la actividad económica, lo que lleva a cambios de conductas, de comportamientos sociales.

GdlS: -Hay empresarios que se mudaron de barrio o que para disfrutar de una cena se tienen que venir a Buenos Aires porque no pueden mostrar su pasar económico. Se empiezan a armar o blindan sus autos. Eso básicamente lo que muestra es el miedo, que cualquiera puede ser susceptible de un apriete, una extorsión, un secuestro.

HL: -Y también se da que, de alguna manera, se desparrama dentro de espacios sociales que empiezan a acudir a estos sectores mafiosos que se expresan en la crueldad para resolver sus problemas. Por ejemplo, un empresario de La Florida que contrata un sicario para matar un socio. Otro ejemplo, que acaba de terminar en condena: el líder del sindicato de peones de taxi, al borde de perder una elección, acude a sectores de la banda de Los Monos para que amedrenten a sus rivales.

Violencia en Rosario: "O se comunica con la mafia o sigue la balacera".

-¿Recurren entonces a las mismas personas que los habían apretado a ellos?

HL: -La forma de conocimiento es esa. Se traba una relación a partir de una extorsión inicial y luego, cuando necesito desfavorecer a mi rival, acudo a los mismos que me aprietan para que le hagan lo mismo.

GdlS: -Lo que contamos en el libro es que ese tipo de violencia, que antes se veía en los sectores marginales, hoy llegó a sectores sociales donde antes era impensable que eso ocurriera. Y eso sucedió en base a sostener el miedo. Sin miedo, las personas no pagan la extorsión, no financia ese apriete ni solventa el pago de soldaditos para que vayan a balear al rival en una interna gremial.

HL: -Por eso, una síntesis representativa de lo que expresa el libro, nada más que una metáfora fugaz, lo que aparece en la portada con ese cartel que hay en la calle, una pintada que dice “Mi maldad... tu miedo” porque el miedo ha sido el insumo a partir del cual prevalecer económicamente. Nosotros contamos un fenómeno poco conocido que es que para hablar de cómo eso ha ganado una validez muy amplia, últimamente se ha conocido que han empezado a extorsionar a productores del campo del espectáculo. Hubo uno reciente muy fuerte a propósito de un espectáculo del Cirque du Soleil inspirado en Messi que se hizo en Rosario donde empezaron a pedirle dinero a los productores.

GdlS: -Cien mil dólares.

-¿Que los pagaron?

HL: -Aparentemente no los pagaron porque hubo una balacera contra el lugar donde se ofrecía el espectáculo.

GdlS: -Y los productores terminaron con custodia de la Policía Federal.

HL: -Y también, en el teléfono de la persona a la que llevaron a audiencia imputativa para acusarlo apareció todo un listado de los espectáculos que ese productor iba a administrar desde ese momento hasta fin de año, el último era de Divididos.

GdlS: -Cobraban extorsiones por todos los espectáculos musicales que hay en Rosario.

HL: -Es decir, hay una inteligencia y un diseño de accionar a mediano o largo plazo...

GdlS: -…si no me pagás, disparo en la puerta, se suspende el recital, te arruino económicamente.

HL: -Y frente a este tipo de extorsión, el pago empieza a ser un insumo de producción, un coeficiente técnico que implica en el precio final del producto o servicio que vendés. Eso es muy fuerte, como un impuesto.

Germán de los Santos, uno de los autores de "Rosario".

-¿Y la crueldad sirve como mensaje?

GdlS: -Hay un muchacho que asesinan en la puerta del estadio de Newell´s, un artista callejero, Jimmy Altamirano. Lo secuestran en la calle y el cadáver lo usan como un envoltorio para mandar un mensaje a la interna de la barra de ese club. No hay muchos antecedentes de que ocurran cosas así, sobre todo que te deja en claro que no hay ninguna importancia del valor de la vida.

HL: -O por ejemplo, un jefe criminal que manda a un ladero que está en libertad a que le dé un escarmiento a una chica por aparentemente haberse quedado con un paquete de droga o con un dinero que no le correspondía. Entonces esta persona la somete a un tormento y lo graba. Después, no solamente se lo manda a su jefe preso en la cárcel de Resistencia en Chaco, sino que lo distribuye, lo hace público, de manera de dar un recado, que se vea “de lo que somos capaces”. Porque eso también disciplina a la competencia interna que es violenta. Es interesante que la crueldad no es simplemente un acto de sadismo -que lo es-, sino que lo importante es mostrar la crueldad.

-¿Esta forma de manejarse caracteriza a la nueva generación? ¿A diferencia, por ejemplo, del padre de los hermanos Cantero (de Los Monos), “El Viejo”, que no usaba celulares y por eso no se pudieron probar algunas cosas?

HL: -No se pudieron generar pruebas solventes contra él las más de las veces.

GdlS: -Un abogado nos dice “estas nuevas generaciones que son como perros rabiosos, que no tienen límite”.

-¿Después de esto no hay vuelta atrás?

GdlS: -Hay un escenario muy complejo. Hay un fenómeno de la violencia que está endurecida no solamente como hábito subjetivo, sino también porque hay que ver de qué situación vienen estas personas. Los planteles de sicarios a los que recurren estas bandas no están en las zonas más acomodadas de la ciudad, están en las más desfavorecidas, en las que vienen sufriendo un desempleo estructural por generaciones. Entonces es difícil esperar acciones valiosas de quien vivió todo el tiempo en la desventura.

Hernán Lascano, también autor de "Rosario" y periodista de La Capital de esa ciudad.

-Ustedes cuentan caso de un chico de 19 años que empezó a vender verdura y después no pudo pagarle a sus acreedores...

HL: -El caso de ese chico, además, demuestra esa desventaja estructural en que está la persona que habita esas zonas desfavorecidas. El tipo que, pese a no tener nada, vivir en la Vía Honda, que es una villa terrible donde ahora últimamente estaba “El Viejo” Cantero, se empeña en armar un emprendimiento de verdulería y toma un préstamo con usureros, con unos intereses terribles, se retrasa porque viene la pandemia, no puede pagar y le dicen “entonces te vamos a matar”. No lo matan, pero lo dejan con una secuela de por vida, una bolsa de colostomía que hace que él diga “no voy a poder tener más empleo”. Ese desfavorecimiento también entra en esta circunstancia de ciudad partida que es mucho más compleja que quiénes matan y quiénes mueren en un tiroteo, es esa situación de desventaja estructural en que está el 40% de los habitantes de Rosario. Nosotros no nos metemos con el tema de las soluciones, pero no se trata solamente de resolver el problema criminal con policía.

GdlS: -Hay cuestiones más de fondo y que tienen más peso incluso que las propias bandas.

-¿El dinero todo lo mezcla?

HL: -Es el lugar donde todos se encuentran, inclusive quienes pueden tener, frente a la violencia, miradas morales antagónicas. Hace poco, un chico se baja a comprar lechuga para un asado en una verdulería y lo matan. Esas cosas pasan. Nos escandalizamos frente a eso, pero tal vez lo hizo un grupo criminal que cobró y que luego invierte en algún activo financiero en el centro de la ciudad. Entonces ahí decimos que se trata de un entrevero complejo sobre el que vale posar los ojos. Sería más sencillo señalar simplemente los hechos de violencia, quién los lleva a adelante, cómo están los casos en la Justicia, pero el libro analiza también cómo rinde todo esto en tanto negocio.

GdlS: -Es complejo, interactúan otros sectores que no son siempre los mismos o los que están en las cárceles. Las cárceles están habitadas en un 90% por esos pibes que salen de los sectores más pobres, más marginales, sin ningún tipo de porvenir más que la muerte o la cárcel.

HL: -Cuando examinamos las situaciones es para hablar de que las responsabilidades son compartidas y ese deslizamiento de responsabilidades no opera de una manera proporcional. Esa violencia tiene un sentido material, es por dinero, es por excedente, es por algo que hay una disputa por su consecución. Al mismo tiempo, las cárceles son un sistema que tampoco tiene la capacidad de impedir estos hechos y mucho menos de combatir este entramado.

Una pintada a favor del grupo criminal Los Monos.

-¿Muchos delitos se organizan desde las penitenciarías, que además otorgan cierta protección a quien está preso?

GdlS: -Eso es un fenómeno nuevo. Hasta ahora, el estado descargaba su responsabilidad en hacer una investigación, establecer una condena y después encarcelar. Ahí se terminaba. Ahora empieza una nueva etapa porque hay organizaciones que están íntegramente en la cárcel y, como sucede en otros países de la región como en Brasil, Paraguay y Bolivia, con grupos que se han formado desde las prisiones, la operatoria sigue siendo igual o más sofisticada. Por ejemplo, la banda de Los Monos, que es la más conocida. Ellos han diversificado su paleta de actividades criminales porque se les hace difícil la distribución de droga, pero incursionan en las extorsiones, los pagos de protección. Entonces no es una sola cosa, son muchos actores y muchas actividades también. Además, funciona como franquicia, tercerizan el negocio. Los Monos se convierte en una marca que da miedo, básicamente, y obliga a todo el mundo a pagar, “bueno -dicen-, usala, pero pagá la membresía del nombre”.

HL: -La semana pasada estuvo en Rosario un profesor de Derecho Penal italiano, Sergio Moccia, que decía que, a medida que más fracasa la cárcel, más fuerte es la exigencia de que exista. Eso en Rosario es clarísimo en el sentido de que no se pretende dejar sin sanción a quien opera criminalmente. El tema es que la sanción y el encierro de ninguna manera atempera la violencia en la sociedad civil ni la cantidad de extorsiones ni de todo el circuito económico que lo pone en marcha. Al mismo tiempo, ahí hay un problema sobre el que también hay que advertir por dos facetas. Primero, porque las autoridades de fiscalía y de defensoría pública dicen que las cárceles van a explotar: desde 2017 hasta ahora, la población carcelaria viene creciendo, según la Defensoría Pública Provincial, 25 puntos por año; es una salvajada. Vos podés construir más cárceles, pero el problema de la cantidad de chicos pasando la infancia con sus padres o madres visitando, absorbiendo ese clima de violencia y de congoja es muy difícil que no revierta hacia el afuera. Sobre eso prácticamente no hay intervención, hay simplemente una voz de alarma, pero es un enorme volcán apagado.

-Ustedes mencionan las hinchadas de fútbol y aparece a lo largo del libro el nombre de Messi, no porque participe de ninguna mafia, ¿pero sí lo utilizan como marca?

HL: -Está en la lógica de dar mensaje. Me acuerdo que el día en que balearon el supermercado del suegro de Messi, que fue en la madrugada, yo estaba trabajando desde muy temprano. A las 7 de la mañana entré en La Vanguardia de Barcelona y era el principal título a toda portada de la edición online: “Atentaron contra el supermercado de la familia de Messi”. Quien organizó esa balacera buscaba un propósito que tenía que ver con poner a circular, no sabemos bien por qué, ese mensaje.

GdlS: -Nunca quedó claro.

HL: -Más allá de este caso puntual, las organizaciones criminales han aprendido los lenguajes de la prensa y las formas de amplificar, cuando se pasan mensajes entre ellos que no pueden ser descifrados, han decodificado cómo poner potencia una enunciación.

GdlS: -Y fijaron también slóganes: “Con la mafia no se jode”, “Plata o plomo”, son cosas muy fuertes, que vos le preguntás a cualquier ciudadano y las conoce.

Emma Jerez llora durante una marcha para reclamar justicia por el asesinato de su primo Máximo Jerez, de 11 años, que murió cuando un pistolero atacó una fiesta de cumpleaños, en Rosario. (AP Foto/Rodrigo Abd)

-¿Hay también una forma de paisaje inmobiliario que encuentra a los jefes narco viviendo en countries muchas veces o haciendo inversiones en el campo de la construcción?

GdlS: -Ahí hay un déficit de la justicia. Ahora se está desarrollando el primer juicio por lavado de dinero de la historia de Rosario a un narcotraficante que fue detenido en el año 2013, hace diez años, o sea que hay un gran retraso para poder identificar qué sectores ligados a la mafia o al crimen organizado catalizan su ganancia o su renta por las inversiones inmobiliarias. No hay absolutamente nada.

HL: -El problema es justamente la inteligencia financiera desde el estado para detectar ese flujo de dinero que muchas veces viene de la actividad violenta. Porque esta persona juzgada, David “Delfín” Zacarías, había hecho dos grandes inversiones, una en una agencia de remises en un municipio contiguo a Rosario, Granadero Baigorria. Esos remises eran utilizados por los mismos funcionarios del municipio. Y había instalado también o estaba en vías de instalación, un polideportivo en la ciudad de San Lorenzo, a 18 kilómetros de Rosario, que evidentemente era una inversión fabulosa que solamente fue interrumpida cuando saltó el escándalo judicial de la detención de esta persona. Lo mismo pasa con las inversiones inmobiliarias: detectar el origen del dinero no estuvo entre los planes de quien, por ejemplo, administraba loteos privados.

-¿Sobre ese tema investigaba la fiscal Marina Marsili?

HL: -Ella era encargada de Asuntos Patrimoniales, investigaba el patrimonio de las bandas y sufrió un atentado espantoso en su casa.

GdlS: -Le dejaron la cabeza de un perro muerto...

HL: -Al estilo de El Padrino de Coppola. Quien asume haber hecho eso es Esteban Alvarado. Cuando a él lo detienen y lo trasladan desde Córdoba, en el viaje le cuenta a un jefe policial que era su película favorita. Cuando ese jefe policial se entera lo que le pasa a esta funcionaria, no puede evitar recordar inmediatamente la escena de la cabeza de caballo que le dejan a un empresario productor de espectáculos de parte de Don Corleone adentro de su cama en la película. En definitiva, las lógicas están muy próximas.

-A diferencia de otros relatos de mafia, como puede ser El Padrino y más allá de los elementos ficcionales, me pareció que, en esta historia que ustedes cuentan, el rol de las mujeres empieza a ser más protagónico. ¿Ustedes también lo ven así?

GdlS: -Sí, como víctima y como victimario. Porque hay un crecimiento también de los crímenes contra mujeres, chicas que han matado embarazadas, con niños, pero también la mujer ejerciendo las riendas del negocio cuando el hombre queda preso.

HL: Una situación muy significativa, que aparte demuestra las nuevas identificaciones dentro de lo que es el campo del impulso frente a la carrera criminal es el caso de Lucía Uberti, una chica de 21 años. En el momento en que se empiezan a producir atentados contra objetivos del poder judicial en Rosario hubo una conmoción impresionante porque era muy claro que eso había ocurrido después de una condena ejemplar en cuanto al peso de la sentencia contra el grupo de Los Monos y casi automáticamente empiezan las balaceras contra las casas de magistrados, edificios del Poder Judicial, contra Fiscalías, contra espacios del Servicio Penitenciario, contra el Concejo Municipal. Fue una cosa que parecía incontenible, que se repetía. Aparecían estos carteles que dice Germán, “Con la mafia no se jode”, y había un enorme susto, desconcierto y congoja en la política.

Policías en el supermercado Único, propiedad de la familia de Antonela Roccuzzo situado en la ciudad de Rosario. Argentina, y que fue atacado a balazos. (AP Foto/Sebastián López Brach)

-¿Y cómo siguió?

-Un mes después de que pasa esto descubren que quien lideraba al grupo de tiradores era esta chica que tenia una personalidad muy especial y que fue muy interesante verla en las audiencias consolando a varones de su propia edad o más jóvenes dándoles aliento como una verdadera líder en un acto que tenía mucho de exhibición de la conducción del grupo. No recuerdo otro caso así: una chica que venía de un entorno de clase media, de un barrio lindo de Rosario, también sometido por problemas de violencia, el barrio Acindar, pero tuvo su peso como novedad.

GdlS: -Después había otra banda que eran “Las Bunkeras”, eran todas mujeres que vendían droga y a los hombres los trataban mal, eran bravas. Había una chica que organizaba toda la logística. Pero eso suena lógica, que si avanzan en todos los sectores, por qué no en el ámbito criminal.

-Cuando las mujeres avanzan en muchos terrenos ¿demuestran que pueden también hacer el rol de malas?

GdlS: -Sin duda, pero a su vez también hay un crecimiento de mujeres asesinadas, ligado a que la mujer no tiene la misma seguridad que tiene un hombre, las matan más fácilmente.

-¿Mueren más mujeres que hombres?

HL: Hay un aumento, pero no llega al 20%. En el Ministerio Público de Rosario hay una Unidad de Género y hay un pensamiento fuerte de mujeres feministas que integran la Fiscalía. Yo conversaba con ellas hace poco y me decían que en el caso de muertes dentro de enfrentamientos de organizaciones criminales se deja de considerar a veces la mirada de género porque no se ve que sea la condición de mujer la que define el exterminio, sino su carácter de miembro o líder de una banda.

GdlS: -A diferencia de México, donde sí se toma en cuenta y se lo cataloga como “narcofemicidio”, cosa que en Santa Fe y en Argentina no sucede, pero se está viendo la participación de la mujer en estas estructuras, donde se habla también de que tiene mayor debilidad a la hora de repeler la violencia. Por eso de la mayor crueldad, también se han roto muchos límites en cuanto a no atacar a familias, a chicos, eso hoy se rompió.

Quién es Germán de los Santos

♦ Nació en Santa Fe en 1972. Estudió en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario y periodismo en TEA.

♦ En 2001 fue corresponsal de guerra en Afganistán y en 2022, en Ucrania.

♦ Como corresponsal trabajó para El Litoral de Santa Fe y se desempeña actualmente para Aire de Santa Fe y para el diario La Nación.

Quién es Hernán Lascano

♦ Nació en Buenos Aires en 1967. Se graduó en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y realizó posgrados en Flacso.

♦ Desde 1993 trabaja en La Capital de Rosario, diario en el que fue editor de la sección Policiales durante dieciocho años.

♦ Junto a Germán de los Santos, publicó Los Monos y Rosario. La historia detrás de la mafia narco que se adueñó de la ciudad.

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