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Los cuadernos de las coimas a juicio: el otro crepúsculo de Enrique Pescarmona

El gigante metalúrgico está acusado de pagarle trece presuntas coimas al kirchnerismo. Ofreció $510 millones para zafar de una condena. Los días de vino y dólares para Roberto Baratta y los seis sobornos para Cristina Kirchner

Enrique Pescarmona, a juicio en la causa Cuadernos
Enrique Pescarmona espera a ver qué dice la Justicia, tal como Ángelo Calcaterra, Aldo Benito Roggio y Armando Loson, los otros capitanes de industria acusados en el caso de los cuadernos de las coimas escritos por el chofer Oscar Centeno, cuyo juicio comenzará este 6 de noviembre. Pescarmona propuso entregar $510 millones al Tribunal Oral Federal N°7 para que se cierre la causa en su contra. La cifra, tal como anunció su abogado, se basa en un cálculo de su embargo, actualizado en términos del Banco Nación. Parece modesto, cuando uno lo traduce a dólares, o en el contexto general del caso: Calcaterra ofreció cinco veces más.

Nieto del fundador de su corporación, Pescarmona fue el CEO durante décadas de Industria Metalúrgica Pescarmona S.A o IMPSA. Un hombre de opiniones fuertes, tuvo una buena relación con cada gobierno con el que hizo negocios. Tuvo, también, un mandamiento, que repitió en voz alta una vez: “Hay que ser abiertos y liberales, pero eminentemente muy pragmáticos”. Tal como Roggio, Calcaterra, Loson y Carlos Wagner, declaró como arrepentido tras la explosión del caso, a fines de agosto de 2018.

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Hoy, ese supuesto pragmatismo podría llevarlo a prisión en el tramo final de su vida. Este 16 de noviembre, diez días después del inicio del juicio, Pescarmona cumplirá 84 años. El juez Claudio Bonadio lo acusó del pago de trece presuntas coimas al kirchnerismo desde 2008 a 2013, abonadas para aceitar en su favor la máquina de la obra pública. Francisco Rubén Valenti, un ejecutivo de alta jerarquía en IMPSA y de su máxima confianza, imputado en la causa, también irá a juicio junto al empresario, señalado como su partícipe necesario, el entregador de la plata.

Seis de esas coimas llegaron, supuestamente, hasta Cristina Kirchner.

Francisco Valenti, el hombre de Pescarmona acusado de entregar las coimas

Como muestra, sirve la primera en la lista de imputaciones. Las mayúsculas le corresponden al expediente:

“Ha logrado acreditarse que Cristina Elisabet FERNÁNDEZ, por entonces Presidente de la República Argentina, intervino, en carácter de coautora, en la recepción de una suma de dinero -al menos doscientos mil dólares-, que Enrique Menotti PESCARMONA, por intermedio de Francisco Rubén VALENTI, ambos directivos de la sociedad INDUSTRIAS METALÚRGICAS PESCARMONA SAICyF, entregó a Roberto BARATTA el día 28 de octubre de 2008, en la calle Esmeralda N° 1366 de esta ciudad, y que BARATTA entregó a Héctor Daniel MUÑOZ en el inmueble ubicado en la calle Uruguay N° 1306 de esta ciudad, ese mismo día", escribió el fiscal Carlos Stornelli en su pedido de elevación a juicio, basado en el tren de anotaciones de Carlos Centeno.

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Daniel Muñoz es el fallecido secretario de Néstor Kirchner. Uruguay 1306 es la vieja dirección de CFK, donde, en 2022, sufrió el atentado que casi le cuesta la vida.

CFK en la entrada de su viejo domicilio de la calle Uruguay (Gustavo Gavotti)

La plata de Pescarmona, como casi todos los presuntos sobornos en esta historia, se trasladaba en bolsos. Hay otra curiosidad en el texto de Centeno, que condujo a su jefe a reuniones con el empresario: el remisero de Roberto Baratta anotó en sus cuadernos espiralados que los bolsos de Pescarmona, más o menos, siempre pesaban lo mismo, porque siempre se pagaba el mismo monto, 200 mil dólares.

Los otros registros de coimas atribuidas a Pescarmona y Valenti, recolectadas en puntos como el Hotel Feir’s Park, hablan de otra atención junto con los bolsos: cajas de vinos, supuestamente, para Baratta. El 26 de julio de 2013, Centeno escribió: “16.20 horas. Los llevo a Baratta y Nelson (Lazarte, secretario de Baratta) a Libertad 1535, hablaban con Pescarmona de la entrega de dinero, que efectivamente bajan e ingresan y a los 15 minutos vuelven con el bolso lleno de dinero y los llevo al departamento del licenciado Baratta, lo cual baja con dos bolsos”.

En su acuerdo con la fiscalía, Pescarmona buscó proteger a Valenti, su empleado durante 33 años. Valenti mismo aceptó declarar en su indagatoria, donde relató que la corporación, básicamente, era matoneada por el kirchnerismo. Ambos, CEO y ejecutivo, relataron situaciones con el poder, cómo decirlo, íntimas. No se trataba solo de Baratta. Relataron, por ejemplo, un almuerzo con De Vido que fue particularmente turbulento.

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