Hay costumbres que acompañan a los argentinos a todos lados: tomar un café antes de salir, disfrutar de una buena milanesa o llevarse un alfajor para el camino. Son pequeños rituales que forman parte de su identidad y que también están presentes cuando viajan.
En el marco de la campaña “35 aeropuertos tan argentinos como su gente”, se invita a los viajeros a descubrir una selección de propuestas gastronómicas, sus platos estrella y las historias detrás de las marcas que acercan los sabores más representativos del país.
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Tradiciones argentinas que acompañan a los viajeros
La parrilla es mucho más que una comida: es parte de la cultura argentina y una excusa para compartir. Nacida en Palermo a principios de los 2000, La Cabrera rinde homenaje a la tradición del asado argentino. Su matrimonio de chorizo y morcilla, el bife de chorizo y su degustación de postres son algunas de las opciones para disfrutar de este clásico.
Y si se habla de platos que identifican a los argentinos, la milanesa no puede faltar. Club de la Milanesa, nacido en Buenos Aires en 2007, convirtió uno de los grandes favoritos de la mesa argentina en protagonista de su propuesta. La milanesa napolitana y la milanesa del club son dos alternativas para disfrutar de un sabor bien argentino.
Un café, unas medialunas y algo dulce para el camino
Hay rituales que forman parte de cualquier viaje: hacer una pausa para tomar un café, acompañarlo con algo rico o guardar un dulce para después.
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Atalaya, nacida en Chascomús en 1942, es un clásico de la tradición rutera bonaerense y ahora llegó a la previa del vuelo. Sus medialunas artesanales evocan esas paradas en el camino que muchas veces se convierten en parte del viaje.
Entre los sabores que representan al país, los alfajores también tienen su lugar. Havanna, fundada en Mar del Plata en 1947-1948, convirtió sus alfajores en un símbolo de la ciudad y en uno de los clásicos argentinos más reconocidos. Sus chocolates y su dulce de leche completan una propuesta ideal para disfrutar o llevar de recuerdo.
En Bariloche, Rapa Nui representa otra tradición: la del chocolate artesanal patagónico. Fundada en 1996 por Diego Fenoglio, como continuidad de una historia familiar chocolatera, invita a descubrir especialidades que combinan tradición y creatividad. Entre sus imperdibles se destacan los chocolates en rama y el helado de dulce de leche de cabra.
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Sabores para compartir y brindar
La gastronomía argentina también se disfruta alrededor de una mesa compartida, con buenos ingredientes y productos de distintas regiones.
En Ezeiza, Chachingo, una propuesta nacida en Mendoza de la mano de Alejandro Vigil, combina cerveza artesanal con opciones gastronómicas para disfrutar antes de embarcar. Entre sus alternativas se destacan las focaccias, que pueden armarse a elección con una variedad de fiambres.
Por su parte, Fausto Wine Bar & Coffee propone opciones gastronómicas para distintos momentos del día, con alternativas para desayunos, almuerzos y cenas, acompañadas por vinos argentinos. Entre los favoritos de los viajeros esta la milanesa de bife de chorizo con papa pavé y ensalada de estación y empanadas de carne cortada a cuchillo, acompañadas por una copa de Malbec.
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Para quienes buscan combinar gastronomía y cultura vitivinícola, Patagonia Wine Experience ofrece vinos argentinos seleccionados, carnes y platos típicos. Su bife de chorizo es una opción para quienes quieren disfrutar de un clásico de la cocina argentina.
La identidad de cada región, también en el plato
Viajar por Argentina es descubrir una enorme diversidad de paisajes y sabores. Y algunas propuestas gastronómicas permiten acercarse a esa riqueza incluso antes de llegar al destino, si en el aeropuerto.
En Bariloche, Kandahar invita a descubrir la cocina patagónica a través de ingredientes regionales como la trucha, el cordero, el ciervo y los hongos. Fundado en 1983 por Marta Peirano, el restaurante está inspirado en la cultura de la montaña y el esquí. Entre sus recomendados se destacan el bagel de trucha ahumada y las empanadas de hongos patagónicos.
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Casa Vigil, nacida en Mendoza de la mano de Alejandro Vigil y María Sance, acerca una propuesta que conecta gastronomía, vinos y territorio. Su filosofía pone en valor el origen de los ingredientes y el vínculo con la tierra, en una experiencia inspirada en los sabores mendocinos. Sus vinos cuentan con un reconocimiento internacional histórico, acumulando 25 vinos calificados con 100 puntos perfectos por los críticos y publicaciones más exigentes del mundo.
Antes de embarcar, también hay tiempo para disfrutar. Desde hacer una pausa para comer algo rico hasta descubrir una especialidad regional, la propuesta gastronómica de los aeropuertos argentinos invita a sumar una experiencia más al viaje. Porque viajar también es disfrutar de cada momento, incluso antes de despegar.
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