Honduras pondrá en marcha un programa de riego agrícola valorado en 48 millones de lempiras (aproximadamente USD 1,8 millones), con apoyo de Japón, para ampliar el acceso al agua en comunidades rurales y mejorar las condiciones de producción de las familias agricultoras.
El proyecto contempla la habilitación de 25 pozos profundos equipados con sistemas de bombeo solar y mecanismos de riego parcelario en los departamentos de Choluteca, Valle, Francisco Morazán y El Paraíso, territorios donde la disponibilidad de agua es un factor determinante para las actividades agrícolas.
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El presidente Nasry Asfura participó en la firma de una carta de entendimiento entre la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) y la Embajada de Japón en Honduras, mediante la cual se formalizó el acuerdo para impulsar el programa.
La iniciativa prevé incorporar 125 hectáreas a la producción bajo riego. Con ello, los agricultores beneficiados podrán disponer de una fuente de agua para sus cultivos y reducir su dependencia de las precipitaciones, especialmente durante los períodos de escasez de lluvias.
La falta de agua constituye uno de los principales obstáculos para los productores de las zonas rurales hondureñas, particularmente en las comunidades del corredor seco, donde las condiciones climáticas pueden afectar el desarrollo de los cultivos y los ingresos de las familias que dependen de la agricultura.
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La sequía como obstáculo
Durante la firma del acuerdo, el embajador de Japón en Honduras, Kazuhiro Nakai, señaló que la sequía tiene consecuencias directas sobre la producción de alimentos y la seguridad alimentaria de las comunidades afectadas.
“En las zonas del corredor seco, incluidas las comunidades afectadas por la escasez de agua, esta situación está teniendo un fuerte impacto en la seguridad alimentaria y en la producción de alimentos”, afirmó el diplomático.
La construcción de pozos y la instalación de sistemas de riego buscan responder a ese problema mediante una infraestructura que permita suministrar agua a las parcelas agrícolas, en lugar de depender exclusivamente de las lluvias para mantener los cultivos.
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Uno de los componentes centrales del programa es el uso de energía solar para operar los sistemas de bombeo de los pozos profundos. Esta tecnología permitirá extraer agua para destinarla al riego de las áreas agrícolas contempladas en el proyecto.
El sistema se complementará con riego parcelario, diseñado para llevar el agua directamente a los terrenos de cultivo. La combinación de ambas soluciones busca facilitar el acceso al recurso hídrico y apoyar las labores agrícolas en las comunidades seleccionadas.
La instalación de infraestructura de este tipo plantea también la necesidad de mantener los equipos en funcionamiento, asegurar el abastecimiento de agua y organizar su distribución entre los productores beneficiarios. La utilidad de los sistemas dependerá de que puedan operar de manera sostenida y responder a las necesidades de cada zona.
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Proyecto a largo plazo
Según los detalles divulgados sobre el proyecto, la cobertura prevista es de 125 hectáreas bajo riego, aunque no se especificó cuántas familias agricultoras recibirán beneficios directos ni qué cultivos serán atendidos en cada departamento.
Nakai expresó su satisfacción por la cooperación desarrollada con las autoridades hondureñas y explicó que la iniciativa no está concebida únicamente como una respuesta inmediata a la escasez de agua.
“La importancia de este proyecto no se limita a una respuesta de emergencia frente a la sequía”, manifestó el diplomático, al referirse a la construcción de nuevos pozos y a la posibilidad de asegurar un suministro más estable de agua para las actividades agrícolas.
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La cooperación entre la SAG y la Embajada de Japón se centra en facilitar estas obras en los cuatro departamentos incluidos en el programa. La inversión anunciada asciende a 48 millones de lempiras, equivalentes a unos USD 1,8 millones aproximadamente.
Los sistemas de riego se instalarán en Choluteca, Valle, Francisco Morazán y El Paraíso. La selección de estas zonas extenderá la infraestructura de abastecimiento de agua a comunidades agrícolas que necesitan alternativas para enfrentar los períodos de sequía.
La incorporación de 125 hectáreas a la producción bajo riego constituye la principal meta cuantificable anunciada. La superficie representa el área agrícola que se prevé beneficiar con los nuevos sistemas, aunque el alcance final dependerá de la distribución de los pozos y de las condiciones de operación de cada instalación.
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Para las familias que cultivan en zonas vulnerables a la escasez de agua, el acceso a riego puede ayudar a reducir las pérdidas asociadas a la falta de lluvias y ofrecer mayor capacidad para planificar las siembras. También puede contribuir a mantener la producción durante períodos en los que los cultivos dependen de un suministro adicional de agua.
El programa se suma a los esfuerzos de cooperación entre Honduras y Japón en materia de desarrollo rural, con énfasis en infraestructura para la producción agrícola y atención a las dificultades que enfrenta el campo por las condiciones climáticas.
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