Un video grabado antes de su asesinato volvió a colocar a Dereck Isaac McNeil James en el centro del caso Angie Peña.
En la grabación, difundida esta semana, McNeil pronuncia una frase que vuelve a abrir preguntas sobre uno de los expedientes más complejos de Honduras:
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“Yo estuve ahí, yo vi a Angie Peña”.
McNeil fue asesinado el 17 de agosto de 2026 en Roatán y posteriormente confirmado públicamente como testigo protegido relacionado con la investigación por la desaparición de Angie Peña, ocurrida el 1 de enero de 2022.
McNeil asegura que conocía a personas identificadas como “Los Delta” y sostiene que había visto a Angie.
También afirma que durante un tiempo permaneció en silencio y que posteriormente decidió declarar.
En otros fragmentos lanza acusaciones mucho más amplias: habla de presuntas redes de explotación sexual, narcotráfico y supuestos vínculos con funcionarios y políticos.
Esas acusaciones no están probadas por el simple hecho de aparecer en el video.
No existe, hasta ahora, una sentencia que confirme los señalamientos generales realizados por McNeil contra personas del sector público o político. Por eso deben tratarse como declaraciones que requieren corroboración independiente.
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El video no es lo mismo que la prueba judicial
Una grabación difundida en medios puede aportar contexto, revelar el estado de ánimo del testigo o mostrar qué decía públicamente, pero no necesariamente tiene el mismo valor jurídico que una declaración formal rendida ante autoridades.
En el caso de McNeil existe, sin embargo, un elemento adicional.
Fuentes vinculadas al proceso han señalado que su testimonio había sido recibido bajo la figura de prueba anticipada, mecanismo que permite conservar una declaración para incorporarla posteriormente al juicio aunque el testigo ya no pueda comparecer.
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El secretario de Seguridad, Gerzon Velásquez, también sostuvo que esa declaración conserva validez jurídica.
Por eso, la pregunta no es únicamente qué dijo McNeil en este nuevo video.
Es qué parte de esa información coincide con lo que declaró formalmente ante el sistema de justicia y qué elementos pudieron ser corroborados por investigadores.
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“Nunca me dieron protección”
Otro fragmento adquiere especial relevancia después de su asesinato.
McNeil aseguró que nunca recibió protección física ni apoyo económico por su condición de testigo.
Posteriormente, Seguridad explicó que su mecanismo de protección consistía en mantener reservada su identidad mediante una clave alfanumérica, y aclaró que no tenía asignada una escolta personal.
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Su muerte provocó entonces un debate que va más allá del caso Angie Peña: qué significa realmente “proteger” a una persona que aporta información en investigaciones sobre crimen organizado.
Su asesinato todavía no tiene un móvil públicamente establecido
McNeil fue interceptado y asesinado a tiros en Roatán.
Aunque su condición de testigo genera inevitablemente sospechas, las autoridades todavía deben demostrar si su homicidio tuvo relación con el caso Angie Peña o con otra circunstancia.
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Un sospechoso ya fue sometido a proceso por el asesinato, mientras las investigaciones continuaron contra otras personas.
Angie Peña desapareció cuando tenía 22 años durante un paseo en moto acuática en West Bay.
Cuatro años después, la familia sigue sin conocer su paradero.
El video de McNeil vuelve a aportar una afirmación extraordinariamente grave: que él la vio.
Pero en una investigación penal, una afirmación no basta.
Ahora corresponde establecer cuándo aseguró haberla visto, dónde, con quién estaba Angie y qué evidencia independiente puede respaldar esa versión.
Ese es el punto que puede convertir las palabras de McNeil en algo más que un video viral.
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