El sistema público de educación hondureño se prepara para una nueva intervención de infraestructura que alcanzará a 80 centros educativos del país, en medio de las dificultades que todavía enfrentan varias escuelas para garantizar condiciones básicas a los estudiantes.
La ministra de Educación, Arely Argueta, que esta estapa se realizará junto con el Fondo Hondureño de Inversión Social, como parte de un proceso destinado a identificar las principales necesidades de infraestructura de los centros educativos.
La funcionaria explicó que antes de definir las obras se reunirá con los directores municipales y departamentales de Educación para conocer el diagnóstico elaborado sobre las condiciones de las escuelas.
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“Nos reuniremos con los directores municipales y departamentales para conocer la radiografía que se realiza a la infraestructura escolar de Honduras”, señaló Argueta.
Cómo será la intervención
De los 80 centros seleccionados, 66 serán reconstruidos por el Fondo Hondureño de Inversión Social, mientras que los otros 14 estarán bajo responsabilidad directa de la Secretaría de Educación. El anuncio se produce mientras el sistema educativo todavía enfrenta problemas que van más allá del estado físico de los edificios.
Uno de ellos es el acceso al agua. Argueta reconoció que algunas escuelas han tenido dificultades para disponer del recurso y que varias alcaldías han tenido que colaborar con el suministro para garantizar que los estudiantes puedan permanecer en los centros educativos.
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La situación se ha agravado por las condiciones climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, que han reducido la disponibilidad de agua en distintas zonas del país.
Para los centros educativos, la falta de agua afecta directamente las condiciones sanitarias de los estudiantes y del personal docente, además de dificultar actividades básicas como el lavado de manos, la limpieza de las instalaciones y el funcionamiento de los servicios sanitarios.
El problema de infraestructura también se produce en un contexto de restricciones presupuestarias dentro de la Secretaría de Educación.
Argueta aseguró que encontró una institución “sin fondos ni presupuesto”, por lo que la actual administración ha tenido que avanzar en las obras consideradas prioritarias, incluso con recursos que estaban destinados a otras partidas.
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El alcance del diagnóstico
La denominada “radiografía” de infraestructura que elaboran las direcciones municipales y departamentales permitirá determinar cuáles son las condiciones de los centros educativos y cuáles requieren una intervención más urgente.
La participación del Fondo Hondureño de Inversión Social será central en el proceso, ya que tendrá a su cargo la reconstrucción de la mayor parte de los centros contemplados en el programa.
Mientras avanzan las evaluaciones, las autoridades también deberán enfrentar las necesidades inmediatas de las escuelas que continúan operando con problemas de agua y otras carencias.
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El objetivo, según la Secretaría de Educación, no se limita a mejorar los edificios. El programa también contempla atención relacionada con la merienda escolar y las necesidades de los niños que forman parte del sistema público.
Con 80 escuelas previstas para ser intervenidas y cientos de establecimientos que requieren distintos niveles de mantenimiento y reparación, el diagnóstico que prepara Educación servirá como punto de partida para establecer las prioridades de infraestructura escolar en el país.
La administración de Argueta enfrenta así una doble presión: mejorar las condiciones físicas de las escuelas mientras intenta resolver problemas básicos de funcionamiento y hacerlo en medio de las limitaciones presupuestarias que, según la propia ministra, encontró al asumir el cargo.
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