El presidente de la Cámara Nacional de Turismo de Honduras (Canaturh), Adolfo Pineda, cuestionó los resultados de la Ley de Empleo Parcial y aseguró que su alcance ha sido “nulo”, debido a las condiciones establecidas para contratar trabajadores bajo esta modalidad.
El dirigente empresarial sostuvo que la normativa contiene disposiciones que dificultan su implementación práctica, particularmente en actividades económicas como el turismo, donde la demanda de trabajadores puede variar dependiendo de temporadas, eventos y flujo de visitantes.
Según Pineda, uno de los principales problemas radica en las exigencias relacionadas con la cantidad de horas y las condiciones de contratación que deben garantizar las empresas.
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En el caso de hoteles, restaurantes y otros negocios vinculados al turismo, explicó, las necesidades de personal pueden aumentar temporalmente ante determinados eventos o durante períodos específicos, por lo que resulta difícil garantizar previamente un número determinado de horas de trabajo.
La Ley de Empleo Parcial fue aprobada el pasado 25 de marzo por el Congreso Nacional, en medio de diferencias entre las fuerzas políticas. La bancada del Partido Libertad y Refundación (Libre) rechazó la normativa durante su discusión legislativa.
Su objetivo es establecer un régimen especial para regular las relaciones laborales en las que una persona presta sus servicios durante una jornada inferior a la máxima ordinaria contemplada por la legislación hondureña.
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La normativa busca brindar seguridad jurídica tanto a trabajadores como a empleadores que recurran a esta modalidad.
Además, establece que los empleados contratados bajo jornadas parciales deben conservar derechos laborales y acceso a seguridad social bajo principios de igualdad, proporcionalidad, no discriminación e irrenunciabilidad de sus garantías laborales.
La legislación se aplica a las relaciones laborales subordinadas dentro del sector privado en actividades económicas y productivas compatibles con jornadas a tiempo parcial.
Sin embargo, también contempla excepciones. Entre quienes quedan fuera de este régimen se encuentran los profesionales sujetos a estatutos legales especiales y los trabajadores dedicados a oficios domésticos que desarrollan sus actividades dentro de viviendas o residencias particulares.
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Pese a estas disposiciones, desde Canaturh consideran que el diseño actual no ofrece la flexibilidad que requieren determinadas actividades económicas.
El sector turístico es particularmente sensible a cambios en la demanda. Durante temporadas altas, feriados, vacaciones o eventos especiales, los establecimientos pueden necesitar incrementar temporalmente su personal, mientras que posteriormente esa demanda puede disminuir.
Empresarios y trabajadores han expresado rechazo
Los cuestionamientos a la legislación no proceden únicamente del sector turístico. Representantes empresariales y organizaciones obreras también han expresado rechazo a distintos aspectos de la normativa y han planteado la posibilidad de derogarla.
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La controversia se centra en encontrar un equilibrio entre la flexibilidad que solicitan determinados sectores productivos y la protección de los derechos laborales de quienes sean contratados mediante jornadas inferiores a las ordinarias.
Canaturh sostiene que las condiciones actuales impiden aprovechar el mecanismo como una herramienta efectiva para facilitar contrataciones en actividades que dependen de temporadas y eventos.
Para Pineda, la normativa necesita responder mejor a la realidad operativa de sectores como el turismo si pretende convertirse en un instrumento que facilite nuevas oportunidades laborales.
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El debate sobre la Ley de Empleo Parcial continúa así abierto meses después de su aprobación, mientras empresarios y trabajadores mantienen cuestionamientos sobre su funcionamiento y alcance dentro del mercado laboral hondureño.
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