El sistema bancario de Honduras experimentó una marcada desaceleración del crédito durante 2025, en un contexto dominado por la incertidumbre electoral y el encarecimiento de las tasas de interés. La calificadora Moody’s Local reportó que el crecimiento del crédito apenas alcanzó un 3.8 %, lejos del promedio anual del 16.1 % observado entre 2022 y 2024.
La agencia atribuyó este descenso al clima de cautela generado por los comicios generales de noviembre y a la subida del costo del dinero, situaciones que restringieron la demanda, especialmente en los segmentos de consumo y vivienda.
Mientras la economía hondureña se adentra en 2026, Moody’s anticipa una “recuperación gradual” del crédito empresarial, aunque advierte que la expansión permanecerá por debajo de los niveles históricos.
La calificadora subrayó que la rentabilidad del sistema bancario sigue respaldada por un manejo adecuado del margen financiero y que la solvencia se mantendría estable gracias a la implementación de colchones de conservación de capital.
Sin embargo, persisten diferencias entre entidades en cuanto a los desafíos que enfrentan.
Comisión Nacional de Bancos y Seguros: calidad y riesgos
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) citados por Moody’s, la calidad de la cartera mostró un “deterioro moderado en 2025”, con una razón de morosidad que subió al 2.6 %, frente al 2,2 % del año anterior.
Moody’s también destacó que la exposición al riesgo cambiario se mantiene en niveles “moderados”, con un 23.9 % de la cartera en moneda extranjera y una posición abierta equivalente al 10,7 % del patrimonio.
Según el informe, la combinación de esta exposición y una previsión de movimientos cambiarios controlados para 2026 limitaría el impacto de posibles fluctuaciones del tipo de cambio sobre los resultados del sistema financiero.
En materia de liquidez, el crecimiento de las remesas —superior al 25% en 2025— impulsó los depósitos bancarios en un 10.2 %, llevando la cobertura de liquidez al 66.6 %, el nivel más alto registrado en cuatro años.
Moody’s prevé que estos indicadores podrían normalizarse en la medida en que aumente la demanda de crédito y se modere el flujo de remesas.
Perspectivas para la rentabilidad y la capitalización
De cara a 2026, la agencia proyecta que la rentabilidad bancaria mantenga una “trayectoria positiva” debido al repunte de la actividad crediticia.
No obstante, advierte sobre una posible moderación en el ritmo de utilidades, ante el incremento del gasto en reservas y una eventual caída en la llegada de remesas, lo que podría afectar la capacidad de pago de los hogares.
Respecto a la capitalización, Moody’s calificó la situación general como “buena”, aunque alertó que algunos bancos grandes y de importancia sistémica presentan “excedentes de capital más limitados” —con un índice de Adecuación de Capital inferior al 13 %—, lo que podría forzarlos a ajustar su gestión de riesgos para cumplir con la regulación vigente.
La proyección de Moody’s para el sistema bancario hondureño en 2026 refleja una expectativa de mejora en la demanda de crédito, aunque bajo la premisa de que persisten retos en materia de capitalización y que el entorno externo —particularmente el de las remesas— seguirá siendo un factor decisivo para la estabilidad financiera.