El secretario de Finanzas de Honduras, Emilio Hércules, presentó ante la encargada de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, Collen Hoey, un ambicioso propósito: atraer inversión extranjera y consolidar nuevas bases de cooperación financiera en un periodo decisivo para el desarrollo económico nacional.
Esta iniciativa, impulsada por ambos gobiernos, pretende generar prosperidad y oportunidades de empleo en los principales sectores productivos, en un contexto geopolítico que reclama estrategias de sostenibilidad y reducción de la pobreza.
Durante el encuentro celebrado el 4 de febrero de 2026 y descrito por las autoridades como altamente relevante para la relación bilateral, Hércules y Hoey coincidieron en que la cita constituye solo el comienzo de una agenda de trabajo más extensa.
En las próximas semanas, el Gobierno hondureño prevé intercambios directos con agencias especializadas de Estados Unidos y con instituciones multilaterales que puedan proporcionar instrumentos de apoyo técnico y financiero, según lo informado tras la reunión.
En el equipo diplomático estadounidense estuvo presente Bryan Schell, jefe de la Sección Económica de la Embajada, mientras que la Secretaría de Finanzas sumó la presencia del viceministro Roberto Chang y la viceministra Liliam Odalis Rivera.
Esta fase de diálogo técnico busca establecer sinergias formales con el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, en asuntos como transparencia, responsabilidad fiscal y prácticas de desarrollo económico, rubros señalados por el Gobierno hondureño como prioritarios para restaurar y actualizar mecanismos de cooperación que antes existían pero que requieren fortalecimiento.
Según datos de las autoridades hondureñas, el objetivo central de esta serie de encuentros es “generar prosperidad, crear empleos y desarrollar la economía hondureña en todos sus sectores productivos”. Hércules valoró el diálogo como positivo, convencido de que abre la puerta a una cooperación aún más profunda con entidades estadounidenses capaces de respaldar proyectos de inversión y desarrollo.
La reactivación de los lazos entre Tegucigalpa y Washington ocurre en un escenario de recuperación con desafíos estructurales: la economía hondureña sostiene estabilidad reciente, pero enfrenta retos significativos vinculados a la recaudación fiscal, la inversión productiva y la gestión de la deuda pública.
Según reportes recientes, el volumen de deuda flotante del Estado podría traducirse en obstáculos fiscales sensibles para futuras administraciones.
La cooperación económica abarca un horizonte más vasto que el de la inversión. De acuerdo con la diplomacia estadounidense, la agenda bilateral con Honduras integra áreas como migración, seguridad regional y asistencia al desarrollo.
En encuentros previos entre Hoey y la canciller hondureña, se subrayó la necesidad de combatir la migración irregular y fortalecer la colaboración para la seguridad en la región.
El contexto financiero internacional también influye: el Fondo Monetario Internacional (FMI), al aprobar la tercera revisión del acuerdo con Honduras, abrió el acceso a recursos y asesoría para mantener la sostenibilidad fiscal y reforzar la estabilidad macroeconómica.
Este escenario genera confianza ante potenciales inversionistas extranjeros, entre ellos los estadounidenses, y es vital para sectores como infraestructura, energía, agricultura y manufactura, necesitados de capital y transferencia de tecnología.
La estrategia de diplomacia económica que impulsa Honduras, reflejada en estas reuniones de alto nivel, aspira no solo a captar inversiones directas, sino también a facilitar el acceso a mercados, el intercambio de conocimientos y la adherencia a estándares internacionales de transparencia.
Para Estados Unidos, intensificar el apoyo a Honduras significa también contribuir a una región centroamericana más estable, lo cual incide en el comercio, la migración ordenada y los esquemas cooperativos de seguridad.