Los terribles crímenes de “Mr. Cruel”, el depredador anónimo que secuestró y violó niñas en Australia, y jamás pudo ser identificado

El 22 de agosto de 1987, un hombre encapuchado irrumpió en una casa de Melbourne y abusó de una niña de 11 años. Fue el primero de cuatro casos vinculados a “Mr. Cruel”, un agresor que nunca pudo ser detenido

Mr Cruel
Recreación y retrato hablado de Mr. Cruel, difundidos por la Policía de Victoria (diariodelyaqui.mx)
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La sombra de un desconocido cruzó una habitación en penumbras. En cuestión de minutos, la vida de una familia quedó sometida a la amenaza de un hombre armado. El intruso redujo a los padres y al hermano menor de la niña de 11 años, dejándolos sin posibilidad de intervenir antes de abusar violentamente de la menor. Antes de marcharse, cortó la línea telefónica para asegurar su huida.

El ataque ocurrió el 22 de agosto de 1987, en Lower Plenty, un suburbio de Melbourne. Fue el primero de los cuatro casos que años después serían relacionados con el mismo criminal. El hombre volvió a entrar en otros hogares y de la misma manera: las niñas Sharon Wills y Nicola Lynas fueron encontradas con vida después de permanecer retenidas. Pero una cuarta niña, Karmein Chan, desapareció de su casa en 1991 y fue encontrada sin vida casi un año después.

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El hombre detrás del pasamontañas hizo del anonimato una parte fundamental de su método. Cubría su rostro, tomaba precauciones para no dejar evidencias y utilizaba pistas falsas para desviar a los investigadores. La prensa comenzó a llamarlo “Mr. Cruel”, el nombre con el que Australia terminó conociendo a un agresor cuya verdadera identidad nunca pudo ser establecida.

Mr Cruel
Sharon Wills y Nicola Lynas (izquierda y centro), quienes sobrevivieron tras permanecer cautivas. Karmein Chan (derecha), la menor de 13 años cuyo trágico asesinato en 1991 convirtió el expediente en una investigación por homicidio (diariodelyaqui.mx)

El primer ataque y el método que comenzó a repetirse

La investigación determinó que el criminal ingresó a la vivienda de Lower Plenty alrededor de las cuatro de la madrugada del 22 de agosto de 1987. Antes, había sacado prolijamente una hoja de vidrio de una ventana del living. Además del pasamontañas, llevaba un cuchillo y un arma de fuego, elementos que utilizó para mantener bajo control a la familia.

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Los padres de la niña fueron inmovilizados y encerrados en un armario. Su hermanito menor, de siete años, quedó atado en su habitación. El intruso estuvo allí durante unas dos horas en las que violó a la pequeña de 11 años. Antes de marcharse, cortó la línea telefónica y se llevó algunos objetos de la casa.

Durante el ataque, el desconocido habló en voz baja y mantuvo una conducta controlada. El rostro cubierto impidió que la familia pudiera aportar una descripción precisa de sus facciones. Tampoco quedaron elementos suficientes para establecer quién era. Desde el comienzo, el hombre tomó precauciones para proteger su identidad y dificultar la investigación.

En aquel momento, el episodio fue tratado como un caso aislado. No había todavía una serie con la que compararlo. Poco más de un año después, sin embargo, otro hogar de Melbourne fue atacado de una manera similar. Las coincidencias entre ambos casos hicieron que aquel primero adquiriera una nueva importancia y comenzaran a aparecer las primeras señales de un mismo patrón.

Así comenzó a tomar forma la historia de un agresor que elegía cuidadosamente sus objetivos, entraba en viviendas familiares y actuaba con el rostro cubierto.

Mr Cruel
El auto de la familia Chan vandalizado, se presume, por “Mr. Cruel” tras el secuestro de Karmein Chan en abril de 1991 (diariodelyaqui.mx)

Dos secuestros que revelaron el patrón

El 27 de diciembre de 1988, poco más de un año después del primer caso, un hombre encapuchado ingresó de madrugada en una vivienda de Ringwood. Llevaba un cuchillo y un arma chica. Al igual que antes, redujo a los padres de Sharon Wills, de 10 años, y cortó la línea telefónica antes de llevarse a la niña.

Sharon permaneció retenida durante unas 18 horas. Cuando fue encontrada con vida en los terrenos de la escuela secundaria de Bayswater, pudo contar lo que pasó pese al trauma producto de las reiteradas violaciones. Esa información ayudó a los investigadores a reconstruir parte de su cautiverio. Entre los detalles que relató estaba el sonido de aviones, una referencia que llevó a buscar posibles lugares cercanos a las rutas de vuelo del aeropuerto de Melbourne.

El tercer caso ocurrió el 3 de julio de 1990, en Canterbury. Nicola Lynas, de 13 años, estaba en su casa junto a su hermana de 15 mientras sus padres estaban en una fiesta. El abusador ingresó armado, ató a la hermana mayor y obligó a Nicola a vestirse con su uniforme escolar antes de secuestrarla. Durante el ataque, volvió a cortar la línea telefónica de la vivienda y se llevó el auto de la familia, que abandonó a un kilómetro de allí para trasladar a la menor en otro vehículo y llevarla a su lugar de cautiverio. Una vez más, el criminal abusó de la niña.

Nicola permaneció retenida durante unas 50 horas y fue encontrada con vida el 5 de julio, cerca de una subestación eléctrica en Kew. Al igual que Sharon, recordó haber escuchado aviones en las horas de cautiverio. Los testimonios de las menores dieron pistas para que los investigadores trazaran una referencia geográfica para buscar el lugar donde el secuestrador retenía a sus víctimas.

Esos dos casos presentaban además otras coincidencias con el ataque de 1987: el ingreso a viviendas familiares, el uso de armas, el rostro cubierto y las medidas tomadas para impedir que las víctimas pidieran ayuda. Las similitudes eran cada vez más difíciles de considerar como una coincidencia y permitieron a la policía vincular los tres episodios con un mismo agresor. Fue entonces cuando el nombre Mr. Cruel, utilizado por la prensa, comenzó a quedar asociado a una serie de ataques que ya había cambiado la investigación.

Mr Cruel
Afiche de búsqueda que detalla las identidades y fechas de secuestro de las últimas tres niñas víctimas del criminal "Mr. Cruel". El anuncio ofrece una recompensa individual de 100.000 dólares por información relevante

Un agresor metódico y una investigación cada vez más amplia

Con los tres casos vinculados, la investigación comenzó a crecer más allá de cada escena y a concentrarse en encontrar al hombre que estaba detrás de los ataques. La policía reunió información sobre sus movimientos, posibles lugares de residencia y vínculos con las zonas donde habían ocurrido los hechos, pero ninguna línea permitió identificarlo.

El volumen de la búsqueda aumentó con el paso de los años. La policía llegó a revisar más de 30.000 viviendas y entrevistó a más de 27.000 personas. El operativo tuvo un costo cercano a los cuatro millones de dólares australianos y se extendió durante décadas.

En diciembre de 2010, la Policía de Victoria anunció la creación de un nuevo grupo de trabajo. Su tarea era revisar el trabajo realizado por los equipos anteriores, volver sobre las evidencias disponibles y analizar las nuevas pistas que habían llegado durante los años posteriores a los ataques.

La investigación también quedó marcada por la pérdida de algunas evidencias. Entre ellas, una cinta adhesiva utilizada durante uno de los casos, que podía haber conservado material útil para nuevos análisis forenses. Su desaparición tuvo especial importancia con el avance de las técnicas capaces de obtener información genética a partir de muestras que décadas atrás no podían ser aprovechadas.

Aun con miles de personas investigadas, decenas de miles de viviendas revisadas y nuevas generaciones de investigadores retomando el expediente, el nombre del responsable siguió sin aparecer. La investigación había reunido una enorme cantidad de información, pero todavía carecía de la pieza fundamental: una prueba capaz de conducir hasta el hombre detrás de los ataques.

Mr Cruel
Fotografía escolar de Karmein Chan, la adolescente de 13 años que fue secuestrada, violada y asesinada por el criminal serial "Mr. Cruel" tras ser raptada en su casa de Melbourne en abril de 1991

Karmein Chan y el punto de quiebre

El 13 de abril de 1991, Karmein Chan, de 13 años, estaba en su casa de Templestowe junto a sus dos hermanas (también menores) cuando un hombre con el rostro cubierto ingresó en la vivienda. Redujo a las más pequeñas de 7 y 9 años, y se llevó a Karmein. Por las similitudes, la policía vinculó de inmediato el secuestro con Mr. Cruel.

Pero esta vez, la niña no regresó. Durante los meses siguientes, la búsqueda movilizó a numerosos investigadores y recibió miles de datos por parte de vecinos movilizados. La Policía de Victoria, que ya contaba con el grupo de trabajo Operation Spectrum para investigar los ataques seriales previos, sumó este crimen a sus máximas prioridades y puso en marcha la Operation Challenge (Operación Desafío) para enfocarse exclusivamente en el rastreo de Karmein. No hubo resultados...

El 9 de abril de 1992, casi un año después de su desaparición, los restos de Karmein fueron encontrados en Thomastown. La investigación forense estableció que había muerto tras recibir tres disparos en la cabeza. El terrible hallazgo cambió el caso por completo: la búsqueda de una niña desaparecida pasó a convertirse oficialmente en una investigación por homicidio.

Mr. Cruel quedó como el principal sospechoso del crimen, pero su identidad nunca pudo ser establecida. Años después, uno de los detectives de la investigación, Chris O’Connor, reconoció que el caso todavía lo perseguía debido a la frustración de no haber atrapado al culpable, aunque admitió que la falta de evidencia física directa impedía asegurar con total certeza científica si el asesino de Karmein había sido Mr. Cruel o si se trataba de otro agresor. Esta falta de pruebas contundentes continúa siendo una de las cuestiones centrales del caso.

La investigación continuó durante décadas. En 2016, al cumplirse 25 años de la desaparición de Karmein, la Policía de Victoria elevó la recompensa a un millón de dólares australianos por información que permitiera identificar y llevar ante la Justicia a los responsables de su muerte. A pesar de los esfuerzos, el expediente permaneció abierto como un caso frío y la identidad de Mr. Cruel siguió sin establecerse.

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