Un padre soltero, una amante acosadora y una mujer desaparecida: la historia de un romance breve que terminó en un crimen sin rastros

Dave Kroupa conoció en una app de citas a Liz Golyar y empezaron una relación informal. Cuatro meses después, inició un vínculo -también amoroso e informal- con Cari Farver, a quien conoció de manera fortuita en su trabajo como mecánico. Nunca creyó que eso desataría un infierno abrumador que culminaría tres años después con una condena a cadena perpetua y una vida en ausencia

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Dave y Liz se conocieron en una aplicación llamada "Plenty of Fish". Él vivía en Omaha y ella, cerca, en el estado de Iowa: estaba separada, tenía dos hijos, adoraba las mascotas y albergaba a varias en su casa
Dave y Liz se conocieron en una aplicación llamada "Plenty of Fish". Él vivía en Omaha y ella, cerca, en el estado de Iowa: estaba separada, tenía dos hijos, adoraba las mascotas y albergaba a varias en su casa

El acoso salvaje perpetrado por una mujer desquiciada y la polémica creada por el personaje real alrededor de la docuserie de Netflix, Bebé Reno, no constituyen un caso único. De hecho, los hay muchos más oscuros y letales. El que contaremos hoy es el de Dave Kroupa, quien fue perseguido y acorralado durante tres años por una mujer que hizo de su existencia una macabra pesadilla que incluyó derramamiento de sangre.

(Alerta spoiler: si tenés pensado ver la película de Netflix, no leas esta nota)

El portal del infierno

Dave Kroupa y Amy Flora se fueron a vivir juntos en el año 2000. Tuvieron dos hijos, Lexi y Ryan, pero las cosas no funcionaron. Terminaron separados en buenos términos. Flora, quien trabajaba como moza, quiso volver a su ciudad natal, Omaha, en Nebraska, Estados Unidos. Para poder estar cerca de sus hijos, Dave dejó Wisconsin y se mudó a la misma ciudad que ellos.

Alquiló un monoambiente agradable y buscó empleo como mecánico. Una vez organizado decidió tener un poco de vida social. No conocía a casi nadie y solamente tenía 35 años. Quería una compañía para poder salir, alguien con quien conversar o tener relaciones sexuales. Se le ocurrió que para esto podía probar las aplicaciones de citas que hay en la web. Se bajó varias. En una llamada Plenty of Fish conoció a una mujer que vivía bastante cerca, en el estado de Iowa. Shanna “Liz” Golyar estaba separada, tenía dos hijos, adoraba las mascotas y albergaba a varias en su casa. La conoció y resultó ser una mujer llena de energía, muy simpática y dueña de una compañía de limpieza. Con 42 años, Liz parecía desear lo mismo que él: tener un compañero para pasarla bien sin exigencias ni compromisos demandantes. Ambos venían de otras relaciones, tenían compromisos parentales y sabían qué no querían para sus vidas. Eso se conversó desde la primera cita: Dave le dejó en claro que no buscaba, por el momento, una pareja estable. Liz estuvo totalmente de acuerdo. Empezaron a salir en abril de 2012.

Si Dave quería disfrutar de su nueva soltería, lamentablemente, había tomado el camino opuesto. Iba sin escalas a un infierno inimaginable. A una experiencia tan inconcebible que parece surgida de la imaginación más retorcida.

Dave Kroupa con Amy Flora, la madre de sus dos hijos, Lexi y Ryan. Cuando se separaron, ella volvió a su ciudad natal, Omaha, en Nebraska, y él aceptó mudarse ahí para estar cerca de sus hijos
Dave Kroupa con Amy Flora, la madre de sus dos hijos, Lexi y Ryan. Cuando se separaron, ella volvió a su ciudad natal, Omaha, en Nebraska, y él aceptó mudarse ahí para estar cerca de sus hijos

¿Nos mudamos juntos?

Empezaron a salir cada tanto y lo pasaban tan bien que la frecuencia de los encuentros aumentó. En el medio de esta relación sin ataduras de Dave y Liz, la que ya llevaba unos seis meses, un día de manera casual Dave conoció a otra mujer.

En octubre de 2012, Cari Farver llegó al taller mecánico con una consulta por su auto. A Dave esa rubia sonriente y alta le resultó muy sensual. Quedó impactado y se volcó a las redes para encontrarla. En otra aplicación de citas la halló. La contactó y la invitó a comer a un restaurante de Omaha. Ella aceptó. Era el 29 de octubre de 2012.

Esa noche Cari le contó que tenía 37 años; que vivía en Macedonia, Iowa, a unos 50 kilómetros de Dave; que era madre soltera de Max, un adolescente de 14 años; que había retomado hacía poco sus estudios y que trabajaba en una empresa de telecomunicaciones. Dave fue explícito desde el principio con ella y le avisó: no quería ningún compromiso. Cari le dijo que estaba totalmente de acuerdo, que ya eran adultos.

En el medio de la cena a Dave le llegaron varios mensajes al celular de su pareja ocasional Liz Golyar. Le respondió que no podía hablar en ese momento porque estaba en medio de una cita. Terminada la cena Dave invitó a Cari a ir a su departamento. Ella dijo que sí. Cuando estaban en lo de Dave, preparando unos tragos, alguien tocó el timbre con insistencia. Era Liz Golyar que pretendía que Dave la dejara entrar para sacar unas cosas suyas que había olvidado en el departamento. Dave, incómodo con la situación, salió hasta la puerta para pedirle que volviera otro día. Liz lloró e insistió con entrar. Cari se percató de que no era un buen momento para estar allí. Con prudencia decidió irse. Salió, cruzó una breve mirada con Liz, se subió a su camioneta negra Ford explorer estacionada en la vereda y se marchó hacia su casa.

Dave estaba molesto con la situación: cuando Liz encontró lo que buscaba le exigió que se fuera. Luego llamó a Cari, quien estaba conduciendo hacia su casa en Macedonia. Quedaron que él saldría para allí. Dave fue a lo de Cari y pasó la noche con ella. Ese mal momento que habían tenido no impediría que ellos mantuvieran encendida la chispa de la atracción. Estaban conociéndose y empezaron a verse todos los días. Dave sentía que había encontrado a una mujer distinta, sumamente inteligente. Se volvieron inseparables. Cari empezó a quedarse a dormir en lo de Dave con mucha frecuencia porque quedaba muy cerca de su propio trabajo.

Durante esas semanas, Dave dejó de ver a Liz. Igual ya sabemos que no eran pareja y que él no tenía compromiso con ninguna de las dos mujeres. Pero lo cierto es que Cari le gustaba mucho más que Liz. Uno de esos días la camioneta de Cari amaneció rayada.

El martes 13 de noviembre de 2012 Dave se levantó para ir a trabajar. Hacía frío. Se despidió de Cari con un beso a las 6:20 y salió hacia su taller de autos. Cari ya estaba levantada con su computadora encendida. Ese día la esperaban en su empleo a las 9. Como estaba con un proyecto en marcha, se quedaba hasta la madrugada trabajando. Por eso, esos días optó por quedarse en lo de Dave y le pidió a su madre que se ocupara de Max. Entre las 6:39 y las 6:42 Cari Farver navegó por Facebook. Después cerró la compu y se preparó para irse.

Era un día normal, una mañana más en la nueva rutina de ambos. Pero todo cambiaría en pocas horas.

Cari Farver llegó al taller mecánico de Dave con una consulta por su auto. A Dave esa rubia sonriente y alta le resultó muy sensual. La contactó y la invitó a comer a un restaurante de Omaha. Ella aceptó. Era el 29 de octubre de 2012
Cari Farver llegó al taller mecánico de Dave con una consulta por su auto. A Dave esa rubia sonriente y alta le resultó muy sensual. La contactó y la invitó a comer a un restaurante de Omaha. Ella aceptó. Era el 29 de octubre de 2012

La ruptura de la normalidad

Ese mismo día a las 10 de la mañana, Dave recibió un mensaje de Cari entre signos de interrogación: “¿Querés que nos mudemos juntos?”. Muy sorprendido su respuesta fue “No”. Le recordó que era un tema ya conversado, que no estaba en sus planes y que en ese momento estaba muy ocupado trabajando con los autos. La contestación que llegó veinte segundos después desde el teléfono de Cari también fue inesperada: le escribió enojadísima que no quería volverlo a ver, que le había arruinado la vida y que, por eso mismo, se dedicaría, de ahora en más, a arruinar la suya y que, por supuesto, la relación había terminado.

Cuando esa tarde Dave volvió a su departamento ya no quedaban rastros de Cari. Se había marchado con lo poco que tenía.

Esa noche el teléfono de Dave se inundó con mensajes desagradables. Había comenzado el calvario del acoso.

A partir de ahí, cada mañana, Dave se levantaba de la misma manera: con su casilla de mails explotada de groserías y el teléfono colapsado por los textos horribles que provenían de Cari Farver.

Dave Kroupa se había convertido en la víctima de una obsesiva persecución. No podía creer donde estaba metido: Cari Farver había resultado una enferma de celos de temer. Lo peor de todo es que no solo lo acosaba a él: también perseguía a Liz y le enviaba cientos de mensajes intimidantes llamándola “puta”.

Al principio, Dave intentó ignorar el asunto y seguir con su vida normal. Liz, en cambio, se mostró asustada por el rumbo de los acontecimientos. Ellos retomaron cada tanto las salidas y hasta leían juntos esos mensajes desbordantes de odio.

Las cosas no se apaciguaron con el paso de los meses. Por el contrario, escalaron de manera violenta. Comenzaron las amenazas y, lo peor, es que se concretaban. Autos vandalizados, vidrios rotos, horribles graffitis en sus propiedades, intrusiones y robo de cheques. A Dave le advertía que lo estaba observando y describía con pelos y señales lo que él estaba haciendo. Estremecido, Dave empezó a caminar mirando sobre su hombro. No podía entender dónde se escondía Cari para mantenerlo tan vigilado.

El escenario se inclinaba hacia el desastre y los hechos eran cada vez más graves. No entendía cómo esa joven rubia y dulce había resultado un demonio tan peligroso.

Mientras decenas de mensajes y mails seguían inundando su computadora y su celular cada jornada, él no daba abasto para bloquear todos los nuevos números desde donde lo acosaba. Cari se había convertido en un malvado fantasma que lo tenía acorralado. Un día de esos contó los mensajes recibidos: más de cuarenta de textos en el teléfono y unos cien mails. Provenían de distintas direcciones, pero el tono y el contenido era muy similar. Cari Farver era un pésimo sueño del que no podía despertar.

Dave y Cari empezaron a verse todos los días. Él sentía que había encontrado a una mujer distinta, sumamente inteligente. Se volvieron inseparables. Cari empezó a quedarse a dormir en lo de Dave (Netflix)
Dave y Cari empezaron a verse todos los días. Él sentía que había encontrado a una mujer distinta, sumamente inteligente. Se volvieron inseparables. Cari empezó a quedarse a dormir en lo de Dave (Netflix)

Una madre preocupada

Nancy Raney, la madre de Cari, estaba sumamente preocupada por la conducta de su hija. Le había dejado a su hijo Max de 14 años para que lo cuidara por unas noches, pero no había regresado. Unos días más tarde Cari le envió un mensaje insólito: le había salido un nuevo trabajo en Kansas, muy conveniente. Además, le puso que necesitaba un “tiempo a solas”.

Era todo demasiado inusual así que el 16 de noviembre de 2012, Nancy decidió reportar el caso a la policía. Reveló que no veía a Cari en persona desde el 12 de noviembre y que solo se comunicaban por mensajes de texto.

Las autoridades investigaron un poco y enseguida saltó que Cari tenía diagnosticado problemas mentales: depresión con desorden bipolar. Y se encontraba medicada. Para las autoridades eso indicaba que la mujer había tenido una crisis, un brote o algo parecido. Nancy no estaba de acuerdo, pero no tenía mucho para hacer si no era escuchada.

Sin entender qué era lo que estaba pasando, transcurrió el tiempo. En ese lapso Nancy tuvo que festejar el cumpleaños de 15 de Max; enterrar a su marido, padre de Cari, que murió luego de una larga batalla contra el cáncer y organizar las tristes fiestas navideñas.

La policía no investigó la procedencia de esos mensajes. O, cuanto menos, no puso el suficiente empeño.

Max, el hijo de Cari, había intentado chequear si la persona que les mandaba mensajes era realmente su madre. Le preguntó, por ejemplo, el nombre del perro de la familia y Cari no le respondió. De todas formas, con la esperanza de estar equivocado y que su madre volviera, cuando llegó su fiesta de graduación le escribió: “Hey mami, si realmente sos vos, por favor vení a mi graduación”. Max no conmovió a Cari con su frase porque ella no apareció.

Dave Kroupa y Liz Golyar volvieron a tener una relación más íntima y fluida cuando los dos empezaron a ser amenazados por una acosadora, que supuestamente era Cari Farver
Dave Kroupa y Liz Golyar volvieron a tener una relación más íntima y fluida cuando los dos empezaron a ser amenazados por una acosadora, que supuestamente era Cari Farver

Incendio y mascotas bajo fuego

Dave seguía recibiendo intimidaciones firmadas por Cari. Una decía: “Te odio tanto que querría hundir un cuchillo en tu corazón”. Otra: “Destruiré tu vida y me llevaré tu felicidad”. Vivía cambiando de teléfono y de mail, pero eso no detenía a su acosadora.

A finales de 2012, Dave Kroupa denunció a la policía la situación de acoso ininterrumpida, pero los detectives no podían dar con el paradero de Cari Farver. Liz colaboró entregando también su celular para que vieran los mensajes horrendos que recibía.

Cari estaba demasiado bien escondida.

En esa locura en la que vivía inmerso, un día Dave recibió una foto que le mandó Cari donde se veía un lugar que él conocía muy bien. Pegó un salto: Cari estaba dentro de la casa de Liz Golyar. Dave se aterró tanto como Liz Golyar cuando le avisó lo que pasaba. La situación se tensó al máximo.

En enero de 2013, Dave Kroupa vio de casualidad el auto de Cari Farver en un estacionamiento cercano a su domicilio. Reportó el hallazgo a la policía. Los agentes no observaron, a simple vista, nada que les llamara la atención dentro del auto. Era un misterio.

Las advertencias continuaron metódicamente. Otro día, Liz encontró toda su ropa despedazada y sus paredes vandalizadas con aerosol.

La ex mujer de Dave, Amy Flora, también estaba muy asustada. En uno de los mensajes más siniestros Cari había escrito que les contaría la garganta mientras los chicos dormían. Estaban todos alterados, incluidos los menores que estaban al tanto de lo que ocurría. Flora decidió que sus hijos no fueran más a visitar al padre, temía que Cari les hiciera algo.

En tanto, Dave y Liz enfrentaban juntos el desastre y seguían viéndose.

El sábado 17 de agosto de 2013 a las 8:14 de la mañana la casa de Liz Goear ardió hasta los cimientos. Por suerte, ni ella ni sus dos hijos estaban en la vivienda. Pero sí estaban sus mascotas (varios perros, un gato y una serpiente) que murieron entre las llamas.

El fuego, según determinaron los bomberos, había sido intencional. Encontraron al menos seis puntos de origen del fuego y restos de aceleradores de las llamas. Nadie tenía dudas: Cari lo había hecho. A las 11:57 a Dave le llegó un mensaje de Cari Farver: “No estoy mintiendo, yo prendí fuego la casa de esa puta y espero que ella y sus hijos mueran”. A las 12:56 llegó otro mensaje de Cari Farver a Liz donde le decía que esperaba que ella y sus hijos hubieran muerto calcinados.

Dave se sentía culpable por lo que estaba atravesando Liz. Si él no hubiese salido con Cari Farver, Liz no estaría envuelta en ese tremendo drama.

Unidos por la tragedia Dave y Liz volvieron a estar mucho juntos.

Un tiempo después, Liz tomó la decisión de mudarse lejos de ese infierno y tomó el recaudo de no decirle a Dave a dónde iba con sus hijos.

Dave quedó solo con su paranoia. Había perdido la paz, a su nueva pareja y su raciocinio ya no era el habitual. Se sentía vigilado y en peligro constante. Fue entonces que él también decidió mudarse, cambiar de trabajo y de teléfono. Necesitaba una nueva vida. Solo su mujer y sus hijos sabrían dónde estaba.

La situación de Cari empezó a develarse luego de que dos investigadores se dedicaran a rastrear sus movimientos: descubrieron que desde noviembre de 2012 sus cuentas estaban estáticas
La situación de Cari empezó a develarse luego de que dos investigadores se dedicaran a rastrear sus movimientos: descubrieron que desde noviembre de 2012 sus cuentas estaban estáticas

Caer en el mismo error

Con la mudanza las cosas se tranquilizaron unos meses. Pero pasado un tiempo, Dave recayó en su error. Volvió a las redes. Quería alguna cita para entretenerse. Escogió a una mujer con la que pactó una salida a la que ella nunca se presentó. Dave no demoró en darse cuenta de que esa persona era la mismísima Cari porque esa noche volvieron a su teléfono los mensajes odiosos. Ahora ella sabía su teléfono y dónde estaba viviendo.

El acoso recomenzó.

Dave le reconoció a Netflix, en el documental sobre su tragedia: “Sentía que era solo una cuestión de tiempo hasta que alguien saliera lastimado físicamente”.

Dave seguía bajo la mira de Cari que ahora también había extendido su odio visceral a su ex mujer Amy Flora y a sus hijos.

Por su lado, Nancy, continuaba con su inútil batalla por descubrir qué había sido de su hija Cari. Dos detectives de Pottawattamie, Jim Doty y Ryan Avis, conmovidos por ella y por su nieto Max que seguían sin noticias, decidieron ponerse esa extraña desaparición sobre sus hombros. Investigarían a fondo la historia de Cari Farver. No demoraron en notar dos cosas. Por un lado, la casa de Cari había quedado con todas sus pertenencias intactas, no parecía que ella se hubiera preparado para mudarse o para realizar un viaje por trabajo. La ropa estaba colgada y sus artículos personales y remedios en los cajones. Rarísimo. Por otro lado, sus cuentas no habían tenido movimientos desde noviembre de 2012. Mala señal.

El sábado 17 de agosto de 2013 a las 8:14 de la mañana la casa de Liz Goear ardió hasta los cimientos. Por suerte, ni ella ni sus dos hijos estaban en la vivienda. Pero sí estaban sus mascotas (varios perros, un gato y una serpiente) que murieron entre las llamas
El sábado 17 de agosto de 2013 a las 8:14 de la mañana la casa de Liz Goear ardió hasta los cimientos. Por suerte, ni ella ni sus dos hijos estaban en la vivienda. Pero sí estaban sus mascotas (varios perros, un gato y una serpiente) que murieron entre las llamas

Las huellas de la tecnología

¿De qué vivía Cari? ¿Por qué no veía a su hijo si no existían conflictos anteriores que justificaran su ausencia? Sin rastros concretos de ella, los detectives pensaron que no tenían cómo demostrar que seguía con vida. Nada menos. ¿Podía estar muerta y que otra persona hubiera enviado esos mensajes a su madre y a su hijo? Era una posibilidad. Y Dave Kroupa, su última pareja, ¿qué papel jugaba en el caso?, ¿qué significaban todos esos mensajes con los que Cari lo acosaba desde hacía años?

Decidieron que para saber algo concreto tenían que peritar todo ese material enviado desde distintas computadoras y celulares. Podrían rastrear los IP para descubrir el origen. El especialista informático Anthony Kava ofreció su ayuda y se dispuso a analizar todo lo que le entregaron. Eran unos 18.000 mails intimidantes y unos 50.000 textos enviados desde cientos de cuentas de redes sociales y celulares. Cari parecía haber montado una agresiva campaña de terror contra Dave que luego se había extendido a su ex mujer Amy Flora, a sus hijos y a su pareja ocasional Liz Golyar.

Una sorpresa: la novia del colega

Kava se enfocó en la investigación que lo desvelaba. Su meta era descubrir qué estaba pasando ahí.

Eran tantas las direcciones de IP que tuvo que buscar una manera de sistematizarlas y así reducir la lista a su mínima expresión. Después de mucho, y de descartar lo que no conducía a nada, llegó a una dirección que se repetía con cierta frecuencia.

¡Qué sorpresa se llevó Kava! Esa IP llevaba a la casa de un colega suyo. El personaje en cuestión era Todd Butterbaugh. Tenían que ir a verlo sin revelar el asunto de fondo para ver qué sucedía.

No demoraron en saber que Todd tenía una novia con la que iba y venía y que ella usaba su wifi desde hacía años. Sobre todo después de un accidente fatal en el que se había incendiado su casa (luego se supo que ella estaba por ser desalojada de esa vivienda que incendió). El nombre de la novia los dejó petrificados: Liz Golyar.

Todd salía con Liz desde 2010 y creía tener con ella una relación formal y exclusiva. De hecho, ella y los chicos vivían con él y Todd la había ayudado a comprar un auto. Estaba muy sorprendido.

La investigación daba una vuelta de carnero. La víctima pasaba a victimaria. ¿Dónde estaba entonces Cari Farver?

El tema se había vuelto intrincado. Entre las cosas que los detectives fueron encontrando estaba el mensaje de Cari del 15 de noviembre para renunciar a su trabajo donde proponía a su reemplazo: una mujer llamada Shanna Liz Golyar. Liz, muy caradura, llegó a llenar la aplicación para el empleador.

También descubrieron que el 17 de noviembre la madre de Cari había recibido un texto desde el celular de Cari que incluía una foto de un cheque por 5000 dólares firmado por Golyar. Acto seguido le pedía a su madre que dejara entrar a esa mujer a su departamento para que se llevara unas sábanas que le había comprado. Nancy sospechó y reportó el hecho a la policía. Pero quedó ahí. Al día siguiente, el 18 de noviembre, la tarjeta de débito de Cari se utilizó en dos ocasiones. Una vez por 167,78 dólares y la segunda por 226,56 dólares. Entre sus compras había una cortina de baño con un estampado floral blanco y negro.

El teléfono de Cari no pudo ser hallado nunca. Pero si se demostró que había creado una cuenta de Facebook falsa basada en la original de Cari Farver. Desde allí Golyar había intentado comunicarse tanto con Nancy como con Max.

Mientras, Dave y su familia, seguían recibiendo amenazas desde al menos 30 teléfonos diferentes. Ahora, los detectives creían que Cari estaba muerta y que las vidas de Dave tanto como la de Amy Flora y sus hijos corrían peligro.

Le avisaron a Dave Kroupa el impactante descubrimiento. Quedó devastado. Lloró y se desmoronó. Siempre había estado equivocado. Había continuado saliendo con la persona que lo torturaba. Con el monstruo que acosaba a su familia. Dave perdió inmediatamente toda su ingenuidad: se dio cuenta de que lo más seguro era que Cari estuviera muerta. ¿Liz la había matado? ¿Cómo? Era tan estremecedor que no podía dormir. En su vestidor Dave guardaba un arma que había comprado por si acaso. Por si tenía que defenderse él o a su familia del violento acoso. Se mudó con su familia para poder defenderla.

Amor, acoso, asesinato - Acosadora Liz Golyar

Un tiro a la histeria

Pero los detectives necesitaban algo más, que Liz diera algún paso en falso, que se involucrara y dijera qué había hecho con Cari Farver.

La tenían en la mira y ya intuían de lo que era capaz. La entrevistaron y ella dejó ver que sospechaba que la acosadora de Dave podía ser Amy Flora. Ella odiaba a Cari Farver, dijo, y a todas las mujeres que se acercaban a Dave. En eso estaban cuando una tarde de diciembre de 2015, Liz Golyar, llamó a emergencias exaltada. Gritaba que le habían disparado en un parque y sostenía que había sido atacada por una mujer. Cuando llegaron la encontraron sentada en el suelo al lado de su auto. Por la insistencia de Liz fueron inmediatamente hasta la casa de Amy Flora. Tocaron su auto y estaba helado. No se había usado recientemente. No podía ser ella la atacante.

Esto ocurrió al mismo tiempo que otro hecho muy llamativo: la desaparición del arma de Dave de su vestidor.

Era obvio que Liz intentaba culpar a Dave y a su ex mujer por el ataque a tiros. La policía le siguió el juego para ver si podían sonsacarle algo. Liz enterada de que Dave estaba viviendo con su familia estalló de rabia y apuntó contra Flora todos sus cañones. Insistió que había sido Flora, la ex esposa de Dave, quien había atacado a Cari Farver por celos. Los policías la alentaron. Le dijeron que tenían la misma idea, pero que necesitaban que consiguiera más pruebas para poder atrapar a la malévola Flora.

Varias semanas después Liz aportó unos mails detallados. Eran, supuestamente, de Flora de diciembre de 2015 hasta febrero de 2016. En ellos Flora contaba lo que le había hecho con Cari. La había apuñalado unas tres o cuatros veces en el pecho y el estómago en su auto. Luego había manejado esperando que se desangrara mientras Cari Farver rogaba por su vida. Luego, la había cubierto con una lona y había quemado su cuerpo en un basural. En esos mails, incluso, Flora describía a la perfección el interior de la casa de Cari Farver. Algo más: contaba que Cari tenía un tatuaje de ying-yang en su cadera izquierda.

La policía consultó al ex marido de Cari si existía ese tatuaje. El dijo que sí, que se lo habían hecho juntos en 2009.

La policía no podía creer: aunque se los adjudicaba a otra persona, esos mails entregados por Liz eran una especie de confesión porque revelaban detalles desconocidos para todos.

Fueron directo a analizar en profundidad el auto de Cari Farver que habían hallado tiempo atrás. A simple vista no se veía sangre, pero procedieron a desmontar los asientos y a quitar los tapizados. Ahí estaban los restos hemáticos cuyo ADN resultó ser de Cari Farver. Justo debajo del asiento del acompañante. En el tablero de la Ford había una huella digital que correspondía ciento por ciento con la de Liz Golyar.

No había dudas ya que lo que Liz decía que había hecho Flora, en realidad, lo había cometido ella misma. Se había delatado.

Además, estaba claro para los peritos médicos que el balazo en la pierna se lo había efectuado ella misma en el parque.

Era una mujer dispuesta a todo. La arrestaron. Pero ¿dónde estaba el cadáver de Cari? Necesitaban alguna prueba contundente del crimen.

Dave colaboró aportando una vieja computadora suya, de cuando él empezó a salir con Liz. Fue perfecto. En febrero de 2017 encontraron una memoria de un celular, inserta en la máquina, de la que se habían borrado trece mil fotos. Pertenecía a un teléfono anterior de Liz. El perito informático logró recuperarlas a todas. Las estudiaron una por una. Había una curiosa imagen del auto de Cari donde se leía muy bien la patente y, también, otras fotos muy extrañas. Una era de algo brillante con un símbolo del Yin y Yang (que se comparó con el tatuaje del marido de Cari y coincidió). Otra, parecía un pie. Era perturbador porque tenía un símbolo chino tatuado en el empeine. Nancy, la madre de Cari, confirmó que era el pie izquierdo de su hija porque reconoció el tatuaje que en chino quería decir “Madre”. Según el perito médico forense, ese pie pertenecía a un cadáver por los signos de descomposición que se veían.

La foto era el trofeo que se había quedado Liz de su horrendo crimen.

“Yo mismo podría haber sido su víctima, podría haberme apuñalado mientras dormía", dijo Raymond, ex marido de Liz
“Yo mismo podría haber sido su víctima, podría haberme apuñalado mientras dormía", dijo Raymond, ex marido de Liz

La arquitecta de los infiernos

Pero, ¿de dónde provenía la acosadora mortal Liz Golyar? Había nacido el 28 de junio de 1975 en Kalamazoo, Michigan, dentro de una familia numerosa y totalmente disfuncional. Su padre había sido acusado de abusos sexuales a menores y ambos progenitores terminaron perdiendo la custodia de varios de sus hijos. Por todo esto, Liz pasó por distintos hogares de tránsito. Las autoridades pensaron que podría volver con su familia cuando las cosas se tranquilizaran. Algo que no sucedió porque su padre murió por sus excesos con la bebida y su madre en un accidente de tránsito. Los hermanos fueron separados y adoptados cada uno por su lado. Liz fue acogida por un matrimonio.

En 1997 se fue a vivir con un compañero de trabajo en la empresa Triple S Plastic, Raymond Strahan, con quien tuvo un hijo. Cody Nathaniel nació el 25 de agosto de 1998, pero enseguida la pareja se separó. Liz comenzó a salir con Glenn Herr, un sujeto que tenía problemas mentales debido a un accidente en su infancia.

El 29 de enero de 1999 quien estaba cuidando a Cody era la madre de Glenn, Phyllis Herr: “Recuerdo a Cody como un bebé que lloraba constantemente, pero esa mañana estaba extrañamente tranquilo. Como si hubiese sido drogado. No lloró cuando lo cambié, ni cuando lo puse o lo saqué del auto para llevarlo a mi casa. Era muy raro. Algo parecía no estar bien. En un momento lo vi tan quieto en su cuna que lo levanté y me di cuenta de que no estaba respirando. Mi marido le hizo resucitación cardiopulmonar y llamé a emergencias”.

Cody llegó al hospital sin respirar y con hemorragia cerebral. Todo terminó con Glenn Herr declarándose culpable por haber sacudido al bebé la noche anterior. Fue preso.

Phyllis Herr le dijo al U.S. Sun que ella está convencida de que, a instancias de Liz, su hijo confesó algo que no hizo. Cree que las cartas que lo mandaron preso y entregó Liz a los policías, fueron en realidad escritas por ella. Y recordó algo más: la noche previa a la muerte de Cody, Liz había llamado a Herr a su trabajo para decirle que el bebé se le había caído de los brazos.

Phyllis contó que durante el funeral de Cody, Liz (que en ese entonces tenía 24 años) no se mostró para nada compungida. Luego de esta tragedia Liz tuvo otras relaciones y dos hijos más. Hasta que en 2012 se topó con Dave Kroupa y decidió que esta vez ese hombre no se escaparía de su vida como los otros. No lo iba a soltar.

Luego de saber sobre el crimen de Cari Farver, Raymond, ex marido de Liz, fue consultado por el diario MailOnline y reconoció: “yo mismo podría haber sido su víctima (...) podría haberme apuñalado mientras dormía”. Reveló que terminó con la relación con ella cuando sintió que podía salir físicamente herido. Ahora, también duda del papel de Liz en la muerte de Cody.

Liz Golyar vivió traumas en su infancia, está sospechada de haber matado a un hijo, crió a otros dos y tuvo varias parejas antes de relacionarse sentimentalmente con Dave
Liz Golyar vivió traumas en su infancia, está sospechada de haber matado a un hijo, crió a otros dos y tuvo varias parejas antes de relacionarse sentimentalmente con Dave

Suficiente prueba para tantos males

El caso de Golyar fue a juicio cinco años después del comienzo del acoso, pero era tan intrincado que los fiscales tenían miedo de no poder probar la culpabilidad de Liz en el crimen de Cari Farver. No tenían el arma asesina y la ausencia del cuerpo de la víctima era un impedimento. Contrarrestaron eso con la foto del pie de Cari y la sangre hallada en el auto.

La corte dijo que encontraba suficiente evidencia circunstancial para demostrar la muerte de la víctima a pesar de que su cuerpo no hubiera sido recuperado. El 15 de agosto de 2017, el juez Timothy Burns, encontró a Liz Golyar culpable por homicidio premeditado y la sentenció a cadena perpetua sin posibilidad de salir bajo palabra: “Cari Farver no desapareció voluntariamente de la faz de la Tierra. Muy tristemente ella fue asesinada”. Desde entonces la convicta está encerrada en el Correccional para mujeres de Nebraska. En 2018 Liz apeló su sentencia, pero esta fue desestimada.

Dave Kroupa sostiene: “Ella arruinó mi vida”. Asegura sentirse responsable por lo sucedido con Cari Farver: “Si no hubiera conocido a Cari ella no se hubiera encontrado con Liz y nada de esto hubiera pasado”.

Hasta hoy los restos de Cari Farver siguen sin ser hallados. Pero su reputación fue restituida y su imagen limpiada. Ella era la víctima. Liz la victimaria.

Hoy Dave Kroupa vive en medio del campo en Nebraska con su novia Margie Hover, quien tiene que lidiar con los terrores que todavía embargan a su novio. Dave no le da su mail personal ni su celular a nadie. Su ex mujer Flora y sus hijos recuperaron sus vidas y dejaron los miedos atrás.

Netflix sacó a la luz, a comienzos de este año, la película documental sobre su caso con el nombre Amor, acoso, asesinato. Fue un éxito total.

No parece que Liz Golyar amara de ninguna manera a Dave. Solo quería convertir su vida en un infierno, como los mismos avernos que la habitaban desde siempre. Aunque para conseguirlo tuviera que matar, apuñalar, incendiar su propia casa y asesinar a sus mascotas, mutilar su ropa y dispararse un tiro en el muslo. Liz Golyar estuvo siempre dispuesta a todo para satisfacer como fuera su patológica obsesión.

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