Foto acertijo: ¿Quién es esta niña que hoy es una leyenda viva de los tiempos dorados de Hollywood?

De pequeña era tan delgada que la llamaban “escarbadientes”. Nació en Roma, poco antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial y se crió en los suburbios de Nápoles, entre bombardeos y falta de alimento. Era hija de una madre soltera y sus abuelos fueron clave en su crianza, a tal punto que los llamó mamá y papá

Compartir
Compartir articulo
La diva nació en Italia, donde sufrió las penurias de la Segunda Guerra Mundial y el desamor de un papá. En la foto tenía 9 años y tomaba la comunión
La diva nació en Italia, donde sufrió las penurias de la Segunda Guerra Mundial y el desamor de un papá. En la foto tenía 9 años y tomaba la comunión

La actriz nació en Roma, el 20 de septiembre de 1934 y fue una gran estrella de la época dorada de Hollywood de la que ya no quedan protagonistas. Fue la primera actriz de habla no inglesa en levantar un Oscar.

Tenía solo cinco años cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Soportó penurias, hambre y la amenaza permanente de los bombardeos. En su biografía contó que comía damascos con los carozos para engañar el estómago. “Cuando era pequeña, en la guerra, mi madre estaba en casa conmigo y con mi abuela, y vivimos todo tipo de desastres. Ella estaba en contra de entrar en la guerra y, aunque estuviera asustada, siempre estaba con nosotras, durante las bombas, durante la guerra, todas las noches jugábamos y olvidábamos la guerra. No era una vida agradable, pero cuando eres niño, cada caricia, cada sonrisa que te dan, te hace feliz, incluso en medio de una guerra”, contó.

Además del duro contexto histórico, la niña sufrió la ausencia de un padre y lo que representaba ser hija de una madre soltera en esos tiempos. Su mamá, una profesora de piano y actriz, Romilda Villani, era extremadamente hermosa. Había ganado un concurso en 1932 como doble de Greta Garbo. El premio era viajar a Hollywood, pero sus padres se opusieron a que lo hiciera.

Su padre, Riccardo Scicolone Murillo, era un arquitecto descendiente de una familia con títulos nobiliarios, quien simplemente accedió a darle su apellido, y se negó a casarse con su madre por la diferencias de las clases sociales. A su hermana menor, María directamente no la reconoció. Hasta los cinco años la niña tenía una ensalada en su cabeza, no entendía quién era quién en su vida. Llamaba papá a su abuelo materno, mamá a su abuela, y “mamita” a su joven madre biológica, nacida en Nápoles.

El disparador de su biografía a edad adulta fue el hallazgo de una caja con cartas viejas y amarillentas. Allí encontró una que le había escrito a su abuela, el día posterior a su comunión que vemos en la foto. “Querida abuela: ayer recibí tu carta con el cheque de 300 liras. Te agradezco mucho que te hayas interesado por mí y, como no puedo escribir personalmente a papá porque no sé su dirección, te pido que por favor le des las gracias por el dinero que me ha enviado”.

La diva se crió en Pozzuoli, en los suburbios de Nápoles, en casa de su abuela donde encontraron una forma de subsistencia durante esos años tan crudos. Más tarde, la familia se trasladó a Nápoles y después de 1945 regresaron a Pozzuoli, donde su abuela abrió un restaurante. Allí su madre tocaba el piano, su hermana cantaba y ella atendía las mesas.

En la misma biografía recordó que de chica rezaba para que su madre no fuera a buscarla a la escuela “Su belleza exagerada me hacía sentir vergüenza. Era demasiado rubia, demasiado alta y sobre todo, no estaba casada. Yo en cambio era morena y delgadísima. Me llamaban escarbadientes”.

Con su papá se encontró dos veces en la vida. A los cinco y a los 17. La tercera vez fue a su muerte 1976, cuando terminó perdonándolo pero nunca olvidaría que abandonó a su mamá.

De escarbadientes se transformó en una adolescente de una belleza singular, fuera de los estereotipos de la época, con la que ganaba concursos. Su madre siempre estaba detrás para apoyarla en aquello que ella no había logrado. A los 14 fue Princesa del Mar, a los 15 compitió en Miss Italia, donde obtuvo el título de Miss elegancia con un vestido prestado a último momento y a los 16 visitó los estudios de Cinecittá en Roma para conseguir entrar como extra en el filme Quo Vadis. A esa misma edad conoció a Carlo Ponti, un gran productor de cine, que le llevaba 23 años y fue el único gran amor de su vida. A partir de ese momento, su carrera despegó por los aires.

La actriz es Sophia Loren