
John Travolta cumple 70. Vivió casi 50 de esos bajo una enorme exposición pública. Su carrera tuvo el vértigo de una montaña rusa. Ascensos, giros y caídas abruptas y, siempre, una nueva curva sorpresiva. Su vida personal estuvo atravesada por el dolor y por las pérdidas que destrozan el corazón, que derriban a cualquiera. Sin embargo, después de fracasos profesionales, críticas feroces y escarnio, intentos de chantaje, rumores sobre su sexualidad, la muerte de dos parejas y de un hijo, Travolta sigue de pie.
Nació en Nueva Jersey. Fue el menor de seis hermanos de una familia de clase media. Su padre, que estuvo cerca de convertirse en jugador profesional de fútbol americano, vendía neumáticos; la madre, en algún momento actriz radial, se dedicaba a la docencia. Debido a la inclinación de sus hijos por la actuación, su padre construyó en el patio trasero de la casa, un escenario para que los seis hicieran funciones para la familia durante los fines de semana.
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Apenas terminó la escuela, John se fue a vivir a Nueva York. Quería convertirse en actor y buscaba con denuedo su posibilidad. Consiguió un papel en la compañía que hacía giras por distintas ciudades de una comedia musical que luego le traería muchísimas satisfacciones, Grease. Luego se instaló en Los Ángeles. Probaba suerte tanto en la actuación como en la música. Mientras tanto estudiaba; entre otras cosas perfeccionó su habilidad en el baile con el hermano de Gene Kelly. Consiguió varios bolos en series de televisión hasta que consiguió el protagónico en Welcome Back, Kotter, una serie de televisión de bastante éxito. Después conseguir un papel en Carrie, la adaptación del libro de Stephen King que hizo Brian De Palma, el productor Robert Stigwood se acercó a él. El productor de los Bee Gees (que habían vuelto a convertirse en una banda top) le ofreció un trato tan ventajoso para alguien casi sin antecedentes que Travolta, al principio, creyó que se trataba de una broma. Un millón de dólares por tres películas. Se pusieron de acuerdo enseguida. En la industria todos coincidieron que era una locura, un trato temerario. Travolta era un actor de una sitcom, demasiado joven, que no había demostrado todavía el talento necesario para hacerse acreedor a ese contrato. Pero Stigwood se dio cuenta de que había acertado cuando tuvieron que cambiar los horarios de rodaje y ocultar en qué lugar se llevarían a cabo las escenas, porque las adolescentes se agolpaban para ver a su nuevo ídolo. Los hechos mostraron que la elección del actor principal fue un acierto extraordinario.

El proyecto era Fiebre de Sábado por la Noche. El artículo de la revista New York de Nick Cohn, Stigwood, Travolta, John Badham, los Bee Gees, la música disco.
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Travolta sabía que se trataba de una oportunidad única y no la iba a desaprovechar. Además, quería mostrarles a todos que valía lo que habían pagado por él. Se preparó a conciencia. Salía a correr todas las mañanas y se pasaba tres horas por días en un estudio practicando baile. Los productores le dijeron que no era necesario, que contratarían un doble para las escenas en que tuviera que desenvolverse en la pista y que harían planos cortos de su cara. Travolta dijo que si él era Tony Manero debía saber bailar. En la escena en la que finalmente aparece Should Be Dancing, lo quisieron cambiar por un bailarín profesional. Fue el único gran momento de tensión del rodaje. Travolta amenazó con renunciar si no era él quien lo hacía. Su amenaza resultó convincente ya que no contrataron un doble.
Hubo un inconveniente más. Cuando le mostraron al actor los primeros armados de la película, descubrió que en el montaje de las escenas de baile habían privilegiado fundamentalmente los planos cortos. Muy desilusionado llamó a Stigwood y le dijo que él no se había esforzado tanto para que sólo apareciera su cara, que los movimientos en la pista eran parte fundamental de su personaje, que los espectadores debían ver que Manero era realmente un gran danzarín. El productor estuvo de acuerdo y exigió que se repusieran las tomas en las que se lo veía de cuerpo entero.
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La filmación se paró durante varios días. Y hasta algunos temieron que no se reanudara. Diana Hyland, la novia de Travolta, se enfermó gravemente. Se habían conocido en El Chico de la Burbuja, un telefilm. Ella tenía 18 años más que él (de hecho en ese proyecto hacía de su madre). Se enamoraron. El noviazgo llamó la atención de Hollywood. Los juzgaban y se preguntaban cómo una mujer de 40 –y con un hijo- podía salir con un joven de 22. Ellos respondían que la explicación era sencilla: se habían enamorado. En alguna entrevista, John replicó que Hollywood estaba repleto de parejas en las que el hombre le llevaba mucho más de 18 años a la mujer y que nadie condenaba esa situación ni hostigaba a sus integrantes como sí lo hacían con ellos.
Muchos años después, Travolta declaró que nunca estuvo tan enamorado en su vida como en aquella oportunidad.

Durante la cena navideña de 1976, Diana sintió un fuerte dolor en la espalda. Masajes, analgésicos, reposo. Pero nada funcionaba. Cuando fue al doctor el diagnóstico los derrumbó: cáncer de mama. Una rápida mastectomía y un tratamiento agresivo no bastaron. Diana desmejoró muy rápidamente, el cáncer estaba muy avanzado. Travolta abandonó el papel de Tony Manero y la acompañó durante sus días finales. Diana murió, con John al costado de su cama, el 27 de marzo de 1977. Travolta regresó al set, con el corazón deshecho, pocos días después de esa muerte.
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Con el estreno de Fiebre de Sábado por la noche se produjo un fenómeno que terminó de consagrar la música Disco, que hizo que el álbum doble principalmente con temas de los Bee Gees se transforme en el más vendido de la historia hasta ese momento y que convirtió a Travolta en una súper estrella.
Uno de los elementos fundamentales para que la película fuera un enorme blockbuster y que tuviera impacto en las costumbres de la época fue el timing: cómo conectó con su época y cómo influyó en la misma. Es uno de esos artefactos que pretenden mostrar un tiempo pero que consiguen algo que supera sus ambiciones. Logran intervenir esa realidad que transitan y consiguen que la escena real –en este caso el mundo de la escena disco y sus protagonistas- adopte conductas, modos y frases de la película que pretende representarla. Así como los mafiosos norteamericanos adoptaron frases de El Padrino, los jóvenes emularon a Tony Manero en sus salidas nocturnas.
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Nada de esto hubiera sucedido sin el protagónico de John Travolta, su caminar y su baile.
Después vino otro éxito colosal: Grease. El tándem con Olivia Newton John conquistó al público de todo el mundo. Hits radiales y multitudes haciendo colas en el cine en un clásico naif de la comedia musical. Siguieron Urban Cowboy y Blow Out, otra vez bajo la dirección de De Palma.
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En el medio se desmoronó la música (y cultura) Disco. Se denostó todo el movimiento y se renegó de cada uno de los grandes éxitos de los cinco años anteriores. Y Travolta era la cara principal del Disco en el cine, era Tony Manero, el traje blanco, bailando con la bola de espejos esparciendo las partículas de luz sobre la pista mientras suena You Should Be Dancing. Una muestra: en la Argentina una revista musical y contracultural como Expreso Imaginario lo llevó a tapa con un tomatazo estrellado en la cara: Travolta como resumen del Disco, el estilo musical –la cultura- de la que todos renegaban.
En el medio había rechazado algunos roles que podrían haber vuelto a impulsar su carrera como American Gigolo y Reto al Destino que consagraron a Richard Gere.
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Esa identificación y la mala elección de proyectos sepultaron la carrera de Travolta por más de una década. Staying Alive, la secuela de Fiebre de Sábado fue un fracaso. También la siguiente película con Olivia Newton John y Perfect con Jamie Lee Curtis. Sólo tuvo un pequeño repunte a fines de los ochenta con Mira Quién Habla. Parecía que Travolta estaba condenado a convertirse en producto de la nostalgia y que debía esperar algún papel televisivo que le devolviera algo del esplendor pasado. O que, al menos, le proporcionara algún cheque suculento.

Todo cambió en 1994 cuando Quentin Tarantino lo convocó para que encarnara a Vincent Vega en Pulp Fiction. Fue uno de los grandes comebacks de la historia de Hollywood. Cuando nadie lo esperaba, Travolta estaba de vuelta y hasta bailaba (icónica la escena junto a Uma Thurman). Ganó varios premios y fue nominado al Oscar por segunda vez.
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Este regresó fue para no irse más. A partir de ese momento le llovieron los proyectos. Contracara, Get Shorty, Michael, La Delgada Línea Roja, la remake de Pelham y muchas películas más. Una vez más se convirtió en una súper estrella. Volvió a la cima de la industria después de que muchos lo hubieran desahuciado y se hubieran reído de él.
En varias ocasiones, Travolta debió soportar rumores respecto a su sexualidad. No respondió a ninguno de ellos. Hasta que dos masajistas lo denunciaron por un supuesto abuso sexual. Travolta respondió la demanda, negó los hechos y logró ser exculpado por la justicia por la absoluta falta de pruebas.
Una de esas muchas películas olvidables que hizo en los ochenta, cuando parecía que sólo le quedaba aceptar roles en productos de cada vez peor calidad y de menor ambición, fue Los Expertos. Uno de los más grandes fracasos comerciales y artísticos de su carrera y de todo Hollywood. Con un costo de 13 millones de dólares sólo recuperó en taquilla unos 100.000 dólares. Ante la evidencia de su nula calidad, las reacciones virulentas de los críticos y el estupor del (escasísimo) público que se animó a verla, el estudio la retiró de las salas.

De todas maneras, Los Expertos se convirtió en un proyecto clave para Travolta, uno que le cambió la vida. Durante el rodaje conoció a la actriz Kelly Preston con la que estuvieron casados 29 años. Tuvieron tres hijos: Jett, Ella Blue y Benjamin.
En 2009, Jett a los 16 años murió en la bañera mientras la familia se encontraba en Bahamas. El chico sufría convulsiones y había padecido varias enfermedades. Se cree que tuvo una convulsión mientras se bañaba y su nuca golpeó contra el borde la bañera.
Travolta y Preston quedaron devastados. Cada uno lidió con el duelo como pudo. Un año después nacía Benjamín.
Unos meses después de la muerte de Benjamin, Travolta denunció por extorsión a uno de los hombres que iba en la ambulancia que llevó a Jett al hospital y a su abogado. Durante varias semanas lo chantajearon con revelar información sensible sobre las circunstancias de la muerte de su hijo.

Sam Domingo, la nuera del tenor Plácido Domingo, pertenecía a la iglesia de la Cienciología, al igual que Travolta, un ferviente creyente e impulsor del culto y de su fundador Ron Hubbard. Cuando Sam Domingo dejó la Cienciología realizó declaraciones escandalosas que luego no fueron refrendadas por otros testigos o por pruebas. La mujer dijo que en la ambulancia camino al hospital, John Travolta hizo un intento por resucitar a su hijo a través de un procedimiento (y una creencia) de la cienciología, que sostiene que cuando alguien muere, se abandona el cuerpo y se encuentra otro en el que residir. Así en la ambulancia, desesperado por la pérdida y el dolor inenarrable, Travolta realizó un procedimiento cientociológico llamado Regreso a la Vida en el que se ordena al espíritu que retorne al cuerpo que acaba de abandonar.
La relación de Travolta (como la de Tom Cruise) con la Cienciología causó muchas polémicas. El actor es un seguidor desde 1975. En varias ocasiones declaró que no sólo su fe, sino que los seguidores de la Cienciología fueron muy importantes para él, gracias a su acompañamiento constante, cada vez que le tocó afrontar un gran dolor personal. En el 2000 protagonizó y produjo Battlefield Earth, basada en la novela de L. Ron Hubbard que fue un fracaso colosal y que lo único que consiguió (además de unas cuantas burlas) fue dos premios Razzies, los que distinguen a lo peor de la industria.
La última tragedia de su vida fue la muerte, también por cáncer de mama, de Kelly Preston el 12 de julio de 2020 a los 57 años. Travolta anunció la noticia por las redes sociales y pidió que respeten su dolor y el de sus hijos. Dijo que iba a pasar mucho tiempo fuera de los focos tratando de recuperarse.
Así lo hizo. Volvió a la actuación. Su último proyecto estrenado fue The Shepperd, un corto para Star + en el que aprovecha una de sus grandes aficiones, la aviación. Encarna a un instructor de un piloto (Ben Radcliffe) que tiene que hacer un riesgoso aterrizaje de emergencia. Otras tres películas esperan su fecha de estreno.
Travolta, a los 70 y pese a todo, sigue bailando.
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