La capacidad de persuadir es quizá la habilidad más importante que le dará una ventaja competitiva en la economía del conocimiento: una era en la que las ideas importan más que nunca.
Piense en el papel de la persuasión en nuestra vida diaria:
-- Los emprendedores persuaden a los inversionistas para que respalden sus startups.
-- Los candidatos a un empleo persuaden a los reclutadores para que los contraten.
-- Los políticos persuaden a las personas para que voten por ellos.
-- Los líderes persuaden a los empleados para que sigan planes de acción específicos.
-- Los CEOs persuaden a los analistas para que escriban reportes favorables sobre sus empresas.
-- Los vendedores persuaden a los clientes para que elijan su producto en lugar del de un competidor.
En resumen, la persuasión ya no es una "habilidad blanda", sino una habilidad fundamental que puede ayudarle a atraer inversionistas, vender productos, crear marcas, inspirar equipos y detonar movimientos.
Hace más de 2000 años, Aristóteles describió una fórmula sobre cómo dominar el arte de la persuasión en su obra Retórica. Muchos grandes comunicadores la han utilizado a lo largo de la historia para ofrecer algunos de los discursos y presentaciones más influyentes, y compartir sus ideas con el mundo.
Para convertirse en un maestro de la persuasión y vender con éxito sus propias ideas, intente utilizar estos cinco recursos retóricos (que Aristóteles identificó) en su próximo discurso o presentación:
1. ETHOS O "CARÁCTER"
Para mí, el ethos representa la parte de un discurso o presentación en la que su audiencia obtiene una idea de su credibilidad. Aristóteles creía que, si las acciones de un orador no respaldaban sus palabras, perdería credibilidad y, en última instancia, debilitaría su argumento.
2. LOGOS O "RAZÓN"
Una vez que se establece el ethos, es momento de hacer un llamado lógico a la razón. ¿Por qué debería importarle su idea a su audiencia? ¿Cómo ayudará su idea a que sus oyentes generen ganancias? ¿Qué pasos deben seguir a continuación? Todos estos son llamados lógicos que le ayudarán a conseguir apoyo. Use datos, evidencias y hechos para construir un argumento racional.
3. PATHOS O "EMOCIÓN"
Aristóteles creía que la mejor manera de transmitir emociones de una persona a otra era mediante el recurso retórico de contar historias. Más de 2000 años después, los neurocientíficos han comprobado que su tesis era correcta. Los estudios han encontrado que las narrativas provocan una liberación de neuroquímicos en el cerebro, en particular la oxitocina, la "molécula moral" que conecta a las personas a un nivel emocional más profundo.
4. METÁFORA
Aristóteles creía que la metáfora le da al lenguaje su belleza verbal. "Ser un maestro de la metáfora es, por mucho, lo más grandioso", escribió. Cuando usted utiliza una metáfora o analogía para comparar una idea nueva con algo que es familiar para su audiencia, aclara su idea al transformar lo abstracto en algo concreto.
Quienes dominan la metáfora tienen la capacidad de convertir las palabras en imágenes que ayudan a otros a comprender mejor sus ideas y, lo que es más importante, a recordarlas y compartirlas.
5. BREVEDAD
La brevedad es un elemento crucial para lograr un discurso persuasivo. Un argumento, decía Aristóteles, debe expresarse "de la manera más compacta y con la menor cantidad de palabras posible". También observó que la apertura de un discurso es la parte más importante. La lección aquí es: comience con su punto más fuerte.