El cadáver de una persona que presentaba señales de violencia y las manos atadas fue abandonado dentro de bolsas plásticas frente a una iglesia en la Ciudad de Guatemala.
El macabro hallazgo se realizó durante las primeras horas de este domingo 8 de noviembre, luego de varios llamados telefónicos al Cuerpo de Bomberos Voluntarios en el que vecinos alertaban sobre la ubicación de un bulto sospechoso sobre la vía pública.
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Tras recibir la alerta, los socorristas acudieron a la 6a. avenida, entre 9a. y 10a. calle de la zona 19 capitalina. En el lugar, los paramédicos inspeccionaron el paquete y confirmaron que resguardaba restos humanos.
Al constatar que se trataba del cuerpo sin vida de una personas, los bomberos dieron aviso a la Policía Nacional Civil (PNC), quienes colocaron un cordón de seguridad para preservar los indicios en el área.
En tanto, peritos del Ministerio Público (MP) y del Instituto Nacional de Ciencias Forenses acudieron al lugar para recabar indicios e iniciara las investigaciones correspondientes, entre ellas, la identificación de la víctima.
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El Ministerio Público registra más de 130 cadáveres dejados en bolsas y sábanas
Este suceso se inscribe en una práctica delictiva que experimentó un marcado ascenso en el territorio guatemalteco a lo largo del año. De acuerdo con registros del Ministerio Público, hasta octubre se contabilizaron 137 hallazgos de personas asesinadas y envueltas en plástico, sábanas o costales. Esta cifra representa un incremento notable frente a los 39 casos que la policía computó durante todo 2025.
El desglose de los informes oficiales precisa que 68 víctimas aparecieron en bolsas plásticas, 53 dentro de sábanas y 10 en costales de tela o fibra sintética.
Los datos institucionales reflejan que el departamento de Guatemala, demarcación que incluye a la ciudad capital, concentra el mayor impacto de este fenómeno con 105 cuerpos hallados a la intemperie.
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A su vez, la Subdirección General de Investigación Criminal de la PNC comunicó en los primeros días de noviembre que 107 cuerpos fueron encontrados en bolsas de plástico en el país durante 2026, entre los cuales al menos 11 individuos permanecen aún sin identificación forense.
Las agresiones en viviendas privadas complican las pesquisas policiales
Las autoridades han vinculado en varias oportunidades esta modalidad a disputas territoriales y pugnas de poder entre pandillas como el Barrio 18 y la Mara Salvatrucha, declaradas como organizaciones terroristas por la legislación nacional.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, ha explicado que las diligencias se ven afectadas debido a que los ataques mortales no se ejecutan en los puntos donde aparecen los bultos, sino en el interior de inmuebles particulares que las estructuras criminales usan como centros de operación para purgas internas y castigos.
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Según el funcionario, esto dificulta el rastreo de pistas para las fuerzas de seguridad y ha explicado que la policía no tiene facultades legales para ingresar a una residencia sin una orden judicial previa, lo cual impide la intervención oportuna en esos recintos.
Los integrantes de estas bandas cometen los crímenes bajo reserva y luego transportan los restos durante horas nocturnas o de madrugada para abandonarlos en arterias públicas o caminos poco transitados.
Frente a esta situación, la Policía Nacional Civil y la fiscalía coordinan análisis de video forense sobre cámaras de vigilancia urbanas con el propósito de reconstruir las rutas de los vehículos sospechosos. Mediante estos operativos conjuntos, las fuerzas de seguridad concretaron la captura de más de una decena de individuos señalados de participar en el traslado de cuerpos en la vía pública.
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