El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo, supervisó en Puerto Quetzal las metas de modernización de la terminal del Pacífico, donde los buques en fondeo pasaron de 51 en enero a entre cinco y seis en octubre.
La reducción busca responder al aumento previsto del movimiento de carga y evitar que la conexión vial con el interior del país quede saturada.
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La Empresa Portuaria Quetzal (EPQ) cumplió por completo cuatro de las 10 metas presidenciales fijadas para la terminal. Otras cinco superan el 80% de avance y solo una permanece rezagada, informó el gerente general de la entidad, Sergio Gil Mancilla.
El puerto incorporó dos grúas de una empresa privada diferente de la operadora habitual, con lo que contará con siete equipos para acelerar la descarga de mercancías.
La terminal también recibió dos remolcadores que se suman a los cinco existentes y pertenecen a otra compañía, una medida que, según Gil Mancilla, introduce competencia en las operaciones.
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La empresa Reprimex prevé poner en funcionamiento el 10 de noviembre cuatro bandas adicionales para la descarga de granos. La ampliación permitiría elevar la atención anual de 64 a cerca de 105 buques graneleros.
Más equipos, dragado y controles de seguridad
La EPQ mantiene un dragado continuo para recuperar profundidad y recibir embarcaciones de mayor calado. También avanza la construcción de la Calle Conexión, una vía que unirá la autopista con la base naval para descongestionar el tránsito de vehículos livianos.
La terminal completó además un convenio con el Ministerio de la Defensa para instalar un sistema integrado de videovigilancia mediante circuito cerrado de televisión. La red conectará los controles de puertos y aeropuertos con apoyo técnico del Ejército de Estados Unidos.
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Los tiempos de fondeo de los barcos descendieron desde máximos de 100 días hasta un promedio de 40 días o menos, explicó Gabriela Roca, representante del Grupo AG y de la Gremial de Industrias Metalúrgicas. El sector privado atribuyó el cambio a ajustes operativos coordinados con la terminal, sin grandes inversiones.
Las empresas detectaron que algunos buques ocupaban un muelle hasta 14 días por ineficiencias propias, entre ellas el exceso de consignatarios por embarcación. Roca sostuvo que la mejora requiere consolidar mesas técnicas permanentes, actualizar la normativa operativa y digitalizar procesos con herramientas de inteligencia artificial.
“No venimos a anunciar un problema resuelto, venimos a anunciar un compromiso”, afirmó Roca. Las compañías se propusieron reducir el tiempo de espera a menos de 15 días para 2027.
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El representante sindical, Javier Reyes Geverie, respaldó la coordinación entre autoridades, gerencia y trabajadores. Los sindicatos participaron en las mesas de diálogo que permitieron los avances informados.
Dos dársenas y un tren para absorber el crecimiento de carga
Arévalo anunció que el Gobierno prepara una ampliación estructural de Puerto Quetzal para las próximas décadas. El plan contempla dos dársenas adicionales antes de la eventual construcción de un puerto de aguas profundas.
El mandatario confirmó además que avanza el proyecto de un tren de carga entre Puerto Quetzal y Escuintla, donde se construirá un puerto seco. Un estudio del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos proyectó que el volumen de carga de la terminal se triplicará en los próximos años, por lo que la línea férrea sería necesaria para evitar el colapso de la carretera que conecta el puerto con el interior de Guatemala.
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El sistema portuario guatemalteco podría cerrar 2026 con 38,3 millones de toneladas métricas movilizadas, un 8,72% más que en 2025, de acuerdo con la Autoridad Designada del Sistema Portuario Nacional. Entre enero y agosto, las terminales marítimas gestionaron 25,5 millones de toneladas, equivalentes al 72,5% de toda la carga movilizada durante el año anterior.
Puerto Quetzal concentró el 59% de la carga nacional en 2025, mientras Santo Tomás de Castilla y Puerto Barrios, en el Caribe, reunieron el 41% restante. Para sostener ese crecimiento, la EPQ impulsa la ampliación de los atracaderos cinco, seis, siete y ocho con apoyo técnico de Estados Unidos, y sumó el remolcador SAAM, equipado con tecnología para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno.
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