El helicóptero que cayó el jueves 8 de octubre en el lago de Atitlán, en el departamento guatemalteco de Sololá, fue extraído durante la tarde del sábado tras dos días de operaciones subacuáticas. La recuperación del fuselaje cerró la etapa de búsqueda y rescate, mientras la Dirección General de Aeronáutica Civil abrió una investigación para determinar las causas del siniestro.
La aeronave fue localizada a 36 metros de profundidad en inmediaciones de Panajachel, donde se precipitó con siete personas a bordo. El operativo requirió la intervención de buzos del Ejército de Guatemala y de los Bomberos Voluntarios, además del uso de un dron subacuático para identificar el punto exacto en el que había quedado sumergida.
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Cinco ocupantes lograron salir del agua con vida y permanecieron bajo observación médica. El accidente causó la muerte del piloto Jorge Rodolfo Maldonado Ferber y del pasajero Pablo José Polanco Agustín.
Los cuerpos permanecieron dentro de la cabina hasta que los Hombres Rana de la 33.ª Compañía de Bomberos Voluntarios lograron recuperarlos durante una jornada previa de buceo. Luego de esa maniobra, los rescatistas trasladaron a las víctimas hacia la orilla para entregarlas a sus familiares y a las autoridades correspondientes.
La localización del fuselaje mediante un dron subacuático
El Comando Naval del Pacífico, dependiente del Ejército de Guatemala, informó que la coordinación entre las instituciones permitió establecer puntos precisos en la zona de impacto. El dron subacuático aportó imágenes de referencia para ubicar el fuselaje de la aeronave de ala rotativa bajo el agua.
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Los buzos especialistas fijaron una línea de anclaje y colocaron una boya de referencia antes de descender hacia la cabina. Esa señal permitió organizar las inmersiones y completar la recuperación de las personas que se encontraban en el interior.
El Ejército comunicó que la operación concluyó luego de la extracción: “Con este esfuerzo conjunto concluye la operación, cumpliendo con el deber de llevar tranquilidad a las familias afectadas”.
La coordinación de las tareas de búsqueda, localización, extracción y recuperación estuvo a cargo del mayor Juan Díaz Muñoz, jefe nacional de la sección acuática. El Benemérito Cuerpo Voluntario de Bomberos de Guatemala reconoció públicamente a su personal operativo y a los integrantes de Hombres Rana que participaron en la emergencia.
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Los Bomberos Voluntarios señalaron que los buceadores contaban con certificación internacional en seguridad pública, un conocimiento que resultó determinante para localizar la aeronave. La fase de extracción y recuperación se desarrolló durante la noche anterior, con bajas temperaturas del agua, oscuridad y condiciones climáticas adversas.
La institución destacó el cumplimiento de la misión pese a las dificultades: “No importando el clima, las bajas temperaturas del agua, la oscuridad, y la profundidad cumplieron con el objetivo de esta búsqueda”. Tras recuperar a las víctimas, la sección acuática dio por finalizada su activación oficial y comenzó el retorno de su personal al punto base.
La investigación sobre las causas de la caída
La Dirección General de Aeronáutica Civil lamentó las muertes de Maldonado Ferber y Polanco Agustín en un comunicado fechado el 10 de octubre en Guatemala. Su Unidad de Investigación de Accidentes mantiene los procedimientos para establecer los factores que incidieron en la caída.
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Personal especializado permanece en el lugar desde la extracción del helicóptero para recolectar los elementos necesarios para los peritajes. La autoridad aeronáutica busca determinar las posibles causas del accidente y las circunstancias en las que se produjo.
Una publicación difundida en redes sociales durante la tarde del sábado mostró una fotografía del momento en que la aeronave fue retirada de las profundidades del lago. El mensaje sostuvo que la determinación de responsabilidades corresponde a los especialistas y a las autoridades, sin especulaciones sobre la actuación del piloto.
Con el fuselaje ya fuera del lago de Atitlán, la investigación técnica quedó a cargo de la Dirección General de Aeronáutica Civil y de su Unidad de Investigación de Accidentes.
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