Los Bomberos Voluntarios recuperaron el viernes, en el lago de Atitlán, los cuerpos del piloto Jorge Rodolfo Maldonado y del pasajero Pablo José Polanco Agustín, hallados dentro del helicóptero siniestrado a 43 metros de profundidad. La extracción puso fin a dos jornadas de búsqueda tras el accidente del 8 de octubre, mientras la familia del piloto reclamó que se determinen las causas de la caída.
La aeronave, un Eurocopter EC130 con matrícula TG-GUH, transportaba a siete personas cuando se precipitó durante una aproximación a un helipuerto de la zona norte del lago, en Panajachel, departamento de Sololá. Era el tercer vuelo de la jornada.
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Cinco ocupantes lograron salir del agua con ayuda de lancheros y testigos antes de la llegada de los socorristas: Andrea Lozano, Diego Díaz, César Enrique Catún, Katherine Victoria Chay Carrillos y Sandra Nataly Santizo Romero. Todos presentaron crisis nerviosa y permanecieron bajo observación médica en un hotel de la zona.
Un dron subacuático y bolsas neumáticas para ubicar el fuselaje
La ubicación definitiva del helicóptero fue posible mediante un dron subacuático y las coordenadas aportadas por personas que presenciaron la caída. El mayor Juan Díaz Muñoz, jefe nacional de la sección acuática de Bomberos Voluntarios, explicó que los registros audiovisuales ayudaron a acotar el área de rastreo: “Los videos y todo esto nos ayudó también a marcar y a llegar más o menos al punto en el que queríamos ubicarnos”.
El dispositivo permitió observar parte de la estructura sumergida y fue anclado directamente al fuselaje, aunque se quedó sin carga durante la maniobra. Con el sitio localizado, los buzos de la sección de rescate y salvamento acuático Hombres Rana descendieron hasta la aeronave.
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Los rescatistas aseguraron y estabilizaron el fuselaje con bolsas neumáticas antes de llevarlo a la superficie con apoyo de una embarcación. Los cuerpos fueron retirados de la cabina antes de que el helicóptero fuera remolcado hasta la orilla.
En el procedimiento participaron 35 personas, entre integrantes de Bomberos Voluntarios y colaboradores externos; unos 20 trabajaron de forma directa en el rescate. También se utilizaron sonares, una lancha equipada con sonar facilitada por un hotel de la zona y apoyo técnico de la empresa ADIP Internacional.
La Comandancia y Capitanía Lacustre del Apostadero Naval de Atitlán confirmó el hallazgo junto con los Bomberos Voluntarios. Díaz Muñoz señaló que hubo coordinaciones realizadas desde la ciudad capital y que la cantidad de personas involucradas en el despliegue era extensa.
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El helicóptero permanecerá en la orilla hasta que el Ministerio Público disponga su retiro. El mayor advirtió que el fuselaje anegado representa un riesgo de contaminación para el lago y explicó que no sería extraído por completo en el corto plazo debido a su peso y a la hora en que finalizó la operación.
La investigación sobre las causas del accidente
Los buzos no observaron golpes visibles en los cuerpos durante la extracción, aunque Díaz Muñoz aclaró que esa apreciación estaba condicionada por la descomposición tras dos días bajo el agua. El Ministerio Público o el Instituto Nacional de Ciencias Forenses deberán determinar si las víctimas sufrieron lesiones por el impacto.
El jefe de la sección acuática planteó que ambos ocupantes intentaron abandonar la cabina. “Ellos lucharon por tratar de salir, ya que había uno de los vidrios rotos y se ve que intentaron con los pies romper este vidrio. Ya no estaban con los cinturones de seguridad”, afirmó.
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Johana Maldonado, esposa del piloto, agradeció el trabajo de los socorristas, del Apostadero Naval, de quienes llevaron alimentos y agua durante la búsqueda y de la comunidad de Panajachel. “Esperábamos que estuviera con vida en alguna parte de nuestra mente y de nuestro corazón, pero a medida que pasaba el tiempo empezamos a aceptar que no iba a ser así”, expresó.
La mujer sostuvo que la recuperación del cuerpo les permitió despedirlo: “Lo que nos dieron como familia es paz, poder ir a visitarlo y darle cristiana sepultura”. También destacó que los Hombres Rana permanecieron más de doce horas en agua fría durante las tareas de búsqueda.
Maldonado describió a su esposo como piloto desde los 16 años, con más de 20.000 horas de vuelo acumuladas. “Yo lo que les puedo decir es que él era una persona muy responsable, que no pudo, esto tiene que tener otra explicación, pero no puede ser una falla del piloto”, sostuvo.
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La esposa del aviador pidió a la Dirección General de Aeronáutica Civil que esclarezca las circunstancias del siniestro. “Espero que las autoridades correspondientes la logren encontrar”, dijo sobre la causa del accidente; la pareja tenía dos hijas, una de ellas próxima a casarse.
Las inmersiones durante la búsqueda habían alcanzado entre 52 y 58 metros de profundidad y fueron suspendidas en algunos tramos por condiciones climáticas adversas. Con la recuperación de los dos cuerpos, concluyeron las labores de rescate, mientras las autoridades aeronáuticas y policiales mantienen abierta la investigación.
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