El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) registró en septiembre un Índice Oceánico de El Niño de 2,2, el máximo de una secuencia ascendente durante 2026, y prevé menos lluvia y temperaturas más altas hacia finales de este año y durante el primer semestre de 2027. El fenómeno ya incide en las estimaciones de inflación del Banco de Guatemala y en una licitación estatal para reforzar la generación eléctrica ante la sequía.
El Índice Oceánico de El Niño, conocido como ONI, mide las variaciones de la temperatura superficial del mar en la región ecuatorial. Sus registros subieron de 0,5 a 0,9, luego a 1,4 y 1,8, hasta alcanzar el valor de septiembre.
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El director del Insivumeh, Edwin Rojas, sostuvo que el organismo dejó de considerar a El Niño como un fenómeno exclusivamente cíclico. “En este momento hemos considerado este fenómeno como un fenómeno con una tendencia creciente y cada vez más rápida en el transcurso del tiempo”, afirmó.
Menos precipitaciones y temperaturas hasta dos grados más altas
Las proyecciones elaboradas desde marzo anticipaban una reducción de alrededor de un tercio de las lluvias respecto de los valores normales, junto con un aumento de la temperatura de entre uno y dos °C. La primera temporada lluviosa comenzó con un retraso leve y las condiciones registradas posteriormente coincidieron con los escenarios previstos.
Entre julio y agosto, la canícula se prolongó durante entre 50 y 53 días de los 61 que integran esa fase del calendario agrícola. Rojas advirtió que el calentamiento de las aguas tendrá efectos en Guatemala durante los próximos meses: “Las aguas se calentaron en exceso y este comportamiento va a tener repercusiones en nuestro país los siguientes meses”.
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Los modelos estadísticos y dinámicos examinados por el organismo extienden la vigilancia hasta el primer semestre de 2027. Los escenarios contemplan un posible debilitamiento gradual, aunque las condiciones vinculadas con el fenómeno continuarán bajo observación.
La preocupación climática también llegó al Congreso durante la exposición de las perspectivas económicas para el próximo año. El presidente del Banco de Guatemala, Jonathan Menkos, alertó que El Niño “ya comienza a hacerse visible y podría alcanzar una intensidad considerable”.
El banco central prevé aumentos de temperatura, déficit de lluvias durante el próximo semestre y recursos hídricos por debajo de los niveles climatológicos habituales. Los análisis econométricos preliminares sugieren una afectación de la inflación guatemalteca a lo largo de 2027, según explicó Menkos ante la Comisión de Finanzas Públicas y Moneda.
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El funcionario vinculó esa presión sobre los precios con las condiciones de producción que podrían presentarse durante el período. Sin embargo, estimó que el impacto sobre el crecimiento económico general sería limitado y que los mayores daños se concentrarían en la producción de subsistencia destinada al consumo familiar.
“Es un tema que hay que mantener en la reflexión de todos los organismos del Estado”, afirmó Menkos. La advertencia sitúa al fenómeno entre las variables que las instituciones públicas deberán seguir durante 2027.
La licitación eléctrica para compensar la menor generación hidroeléctrica
La reducción de los caudales asociada a El Niño también llevó al Gobierno a reforzar la planificación energética. Durante la presentación de la Licitación Abierta PEG-6-2026, el presidente Bernardo Arévalo y el viceministro de Energía y Minas, Erwin Barrios, señalaron que la menor disponibilidad de agua afectó directamente la generación hidroeléctrica.
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La convocatoria prevé 600 megavatios de generación firme: 450 megavatios corresponderán a nuevas plantas y 150 a centrales ya existentes. Los contratos podrán extenderse hasta 15 años.
Barrios explicó que la potencia firme permite disponer de electricidad con independencia de las condiciones climáticas y complementa a las fuentes renovables. “Las energías renovables son parte esencial del futuro energético de Guatemala, pero la potencia firme es la base sobre la cual descansa la confiabilidad y estabilidad de un sistema eléctrico”, señaló.
La PEG-6-2026 forma parte del Plan de Expansión Indicativo del Sistema de Generación 2026-2050, con el que el Gobierno busca reducir los riesgos de abastecimiento y fortalecer la capacidad de respuesta del sistema eléctrico ante episodios climáticos. Arévalo defendió una matriz diversificada que combine fuentes renovables con generación capaz de sostener la estabilidad en escenarios adversos.
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“Si no nos preparamos hoy, invirtiendo en fuentes de energía, este desarrollo puede verse limitado por su falta”, expresó el mandatario. También afirmó que la electricidad que dentro de seis años ilumine escuelas, mueva fábricas y permita el crecimiento de las comunidades dependerá de las decisiones adoptadas ahora.
El Insivumeh mantiene el monitoreo de las condiciones oceánicas y atmosféricas para que las instituciones vinculadas con la gestión de riesgos ajusten sus decisiones en los próximos meses. Esa información alimenta las proyecciones del Banco de Guatemala sobre la inflación de 2027 y los cálculos del Ministerio de Energía y Minas sobre la capacidad firme necesaria para sostener la demanda eléctrica del próximo año.
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