El INSIVUMEH confirmó en 2026 el establecimiento de la fase de El Niño en Guatemala tras cinco trimestres móviles consecutivos con anomalías de temperatura iguales o superiores a +0,5 °C en el Pacífico ecuatorial. El fenómeno influye en las condiciones climáticas del país por el aumento de la temperatura superficial del mar y la persistencia de cambios oceánicos y atmosféricos.
Las precipitaciones han caído alrededor de un tercio respecto de los valores normales en algunos sectores, mientras se registraron reducciones de caudales y un incremento de las temperaturas. Los impactos requieren medidas de atención para la agricultura, los recursos hídricos, la energía, la seguridad alimentaria y nutricional, y la gestión de riesgos.
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El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología indicó que la confirmación se basó en el Índice Oceánico de El Niño, publicado por NOAA CPC. El indicador acumuló cinco períodos móviles por encima del umbral en la región Niño 3.4 del Pacífico ecuatorial.
El ascenso del índice oceánico durante 2026
Los registros comenzaron el año con valores negativos: -0,4 °C en diciembre-enero-febrero y -0,2 °C en enero-febrero-marzo. La anomalía pasó a 0,1 °C en febrero-marzo-abril y alcanzó 0,5 °C en marzo-abril-mayo, el primer trimestre móvil sobre el umbral establecido.
La tendencia continuó con 0,9 °C en abril-mayo-junio, 1,4 °C en mayo-junio-julio, 1,8 °C en junio-julio-agosto y 2,2 °C en julio-agosto-septiembre. Este último valor completó la sucesión necesaria para declarar oficialmente la fase.
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En marzo, el INSIVUMEH y la Secretaría Ejecutiva de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres habían advertido sobre el déficit de lluvia y el aumento de las temperaturas en el boletín BEAC-012026. Desde entonces, las instituciones mantienen el seguimiento de las variables meteorológicas y oceánicas.
La declaración quedó detallada en el boletín especial BEAC-202610. El instituto continuará el monitoreo de las condiciones océano-atmosféricas y de las variables meteorológicas en el territorio nacional para aportar información a las instituciones, los sectores productivos y la población.
La población debe mantenerse atenta a los pronósticos, las perspectivas climáticas y los comunicados oficiales emitidos por las instituciones competentes.
El Instituto Privado de Investigación sobre el Cambio Climático (ICC) reporta que las condiciones de El Niño se fortalecieron en julio y se espera que prevalezcan durante el resto de 2026 y principios de 2027.
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Según el Centro de Predicción Climática de la NOAA, citado por el ICC, la probabilidad de que el evento continúe es superior al 95 %, con un posible aumento de intensidad hacia un episodio muy fuerte entre septiembre de este año y enero de 2027.
La anomalía de temperatura superficial del mar en la región Niño 3.4 alcanzó +2.0 °C en julio, superando ampliamente el promedio y marcando una tendencia preocupante.
La duración de El Niño en la región ha sido variable: entre 2014 y 2015, el episodio se extendió por 20 meses, mientras que en 2018-2019 duró 10 meses. Estos antecedentes refuerzan la alerta sobre la posible prolongación del déficit de lluvias.
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