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Guatemala registra avistamiento de manatíes en Río Dulce, incluidos una madre y su cría

La observación realizada a finales de septiembre en Izabal, mediante recorridos directos y un vehículo aéreo no tripulado, aportó señales de reproducción de este mamífero acuático protegido en Guatemala actualmente

Las imágenes muestran a un delfín desplazándose bajo la superficie del agua. La toma registra los movimientos del animal marino mientras nada cerca de la superficie, donde se aprecia su silueta bajo el agua. CONAP

A finales de septiembre de 2026, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) registró a cinco manatíes antillanos en el Parque Nacional Río Dulce, en Izabal, incluido un ejemplar adulto junto a su cría. El hallazgo, difundido la última semana de septiembre, aportó indicios de reproducción de una especie que el organismo considera en peligro crítico de extinción en Guatemala.

Los censos aéreos realizados en el Corredor Biológico Sostenible Cuyamel-Omoa Punta de Manabique habían estimado un Índice de Abundancia Relativa de 0.24 manatíes/km².

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En dos recorridos se observaron 15 adultos y una cría, mientras que el Refugio de Vida Silvestre Punta de Manabique concentró el mayor número de avistamientos y Bahía La Graciosa fue identificada como un espacio prioritario para su reproducción.

El grupo detectado en Río Dulce nadaba en las aguas del parque nacional y el Golfete. El monitoreo combinó observación directa con vehículos aéreos no tripulados, conocidos como VANT, que permitieron fotografiar a dos ejemplares: un adulto y una cría.

La presencia de ambos individuos permite documentar el comportamiento de la especie dentro del área protegida y reunir información sobre su distribución y el uso que hace de su hábitat. El CONAP impulsa estos seguimientos como parte de las acciones de conservación y protección de la población local.

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El Consejo Nacional de Áreas Protegidas registró cinco manatíes antillanos en el Parque Nacional Río Dulce durante septiembre de 2026. (CONAP Guatemala)

Un monitoreo aéreo para seguir la presencia de la especie

El manatí antillano, cuyo nombre científico es Trichechus manatus manatus, habita el Caribe guatemalteco en el Refugio de Vida Silvestre Bocas del Polochic, la Reserva de Usos Múltiples Río Sarstún, el Refugio de Vida Silvestre Punta de Manabique, el Parque Nacional Río Dulce y la Bahía de Amatique.

También llamado manatí del Caribe o vaca marina, es un mamífero acuático mayormente herbívoro que puede alcanzar cuatro metros de largo y hasta 1,588 kg (3.500 libras). Vive en aguas poco profundas de ríos y estuarios, tolera variaciones de salinidad y es sensible a los cambios de temperatura.

Las hembras suelen tener una sola cría, aunque en ocasiones excepcionales pueden parir dos. La existencia y abundancia de esta especie, asociada a los pastos marinos, permite evaluar el estado de ecosistemas que también incluyen manglares y arrecifes coralinos.

Guatemala prohíbe su cacería y lo incorpora en la Categoría I de la Lista de Especies Amenazadas del país. La Estrategia Nacional para la Conservación del Manatí y su Hábitat contempla la protección de los ecosistemas, el seguimiento de las poblaciones y talleres participativos para actualizar las medidas de conservación.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres ubican al manatí antillano en peligro de extinción. Entre sus amenazas están la pérdida de hábitat, las colisiones con embarcaciones, el enmallamiento en redes de pesca y la caza furtiva.

El avistamiento de mayo en el lago de Izabal

La detección en Río Dulce ocurrió meses después de que el MAGA registrara un manatí en una zona de pesca de Playa Escondida, en el municipio de Los Amates, Izabal. El avistamiento se produjo durante una jornada de seguimiento de las condiciones del ecosistema acuático y del comportamiento de especies en el lago de Izabal.

Personal de la Dirección de Normatividad de la Pesca y Acuicultura, DIPESCA, realizó la actividad junto con la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del lago de Izabal y Río Dulce, AMASURLI. La tarea permitió recopilar información sobre el desplazamiento del animal y relevar las poblaciones de peces de la zona.

El operativo utilizó una ecosonda para analizar de manera parcial el comportamiento de las especies bajo la superficie, además de un dron para observar al manatí desde el aire. Estas herramientas forman parte de las acciones de vigilancia ambiental y manejo sostenible de los ecosistemas acuáticos de Izabal.

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