El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación de Guatemala inició la construcción de la Política de Agricultura Urbana y Periurbana, un instrumento estatal destinado a fortalecer la producción de alimentos y el desarrollo de las zonas urbanas y sus periferias frente al crecimiento de las ciudades, la presión ambiental y la vulnerabilidad alimentaria.
El proceso comenzó con una jornada participativa entre instituciones públicas para identificar los problemas de esos territorios y definir una respuesta común.
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La iniciativa contempla desde la producción familiar y comunitaria hasta la agricultura periurbana y protegida, la transformación de alimentos, los mercados de proximidad y los emprendimientos de innovación.
La política busca que estas actividades aporten a la seguridad alimentaria, las economías locales y la capacidad de respuesta ante alteraciones climáticas o económicas.
La construcción de la PAUP, por sus siglas, estará a cargo de un proceso técnico, interinstitucional y participativo que deberá derivar en lineamientos adaptados a las particularidades de cada territorio.
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Según el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación, la meta es establecer una visión compartida entre las distintas dependencias estatales antes de elaborar el documento definitivo.
Producción de alimentos ante el avance urbano y la presión ambiental
La futura política parte de problemas que combinan el uso del territorio, el acceso a alimentos y la gestión ambiental. Entre las prioridades identificadas figuran la urbanización acelerada, la disponibilidad y el manejo del agua y del suelo, el cambio climático, la fragilidad de los sistemas alimentarios, la generación de residuos y las desigualdades entre zonas.
La viceministra de Seguridad Alimentaria y Nutricional, Dinorah Herrera, encabezó el lanzamiento junto con la viceministra de Sanidad Agropecuaria y Regulaciones, Mayra Motta; el viceministro de Desarrollo Económico Rural, José Antonio López; y el viceministro encargado de Asuntos del Petén, Elmer Salazar.
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Herrera asumió el cargo en marzo pasado, después de una trayectoria vinculada a la gestión de proyectos con organismos como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola y el Banco Interamericano de Desarrollo. Durante el acto, definió el alcance que se pretende dar al nuevo instrumento: “Hablar de agricultura urbana y periurbana es hablar de mucho más que huertos. Es una política para impulsar territorios más resilientes y economías locales más dinámicas”.
El enfoque no se limita, por lo tanto, a cultivar alimentos dentro de las ciudades. Incluye actividades productivas desarrolladas en áreas periféricas, sistemas de producción protegida, circuitos de comercialización cercanos y proyectos que transformen materias primas alimentarias.
El diagnóstico compartido como base de la política
Los participantes del lanzamiento trabajaron en la elaboración y validación de un árbol de problemas, una herramienta que organiza visualmente las causas y los efectos de las dificultades detectadas en las zonas urbanas y periurbanas. Ese diagnóstico servirá para definir soluciones, líneas de acción y mecanismos de seguimiento cuando la política esté formulada.
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En el taller participaron unidades internas del MAGA y representantes de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres, el Instituto Nacional de Bosques, la Secretaría de Coordinación Ejecutiva de la Presidencia y la Secretaría de Planificación y Programación de la Presidencia.
Estas instituciones fueron convocadas para aportar perspectivas vinculadas con el riesgo de desastres, la gestión forestal, la coordinación territorial y la planificación pública.
La propuesta se apoya en la experiencia del Departamento de Agricultura Urbana, dependiente del Viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional. En años recientes, esa dependencia realizó capacitaciones y entregó pilones de hortalizas para implementar huertos escolares y familiares en municipios como Mixco y la capital guatemalteca.
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El MAGA también mantiene otras estrategias de adaptación a la variabilidad climática: cosecha de agua, sistemas de riego por goteo y el programa Suelos y Agua para el Futuro.
Esta última iniciativa busca conservar los suelos mediante la metodología Keyline, orientada al manejo del agua y la planificación del terreno.
Estas acciones, impulsadas principalmente por los viceministerios de Seguridad Alimentaria y de Desarrollo Económico Rural, buscan reducir la vulnerabilidad de las familias productoras ante sequías y lluvias intensas.
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La siguiente etapa de la PAUP incluirá nuevos análisis técnicos y validaciones institucionales antes de que Guatemala cuente con una política definitiva.
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