La incorporación de siete nuevos Clubes de Ciencias en Santa Rosa permitió que la red impulsada por la vicepresidenta Karin Herrera alcanzara 193 espacios en los 22 departamentos de Guatemala, una meta nacional que ahora abre una segunda etapa: ampliar la cobertura territorial y dar base legal y presupuestaria al programa para evitar su discontinuidad.
La red ya reúne a 3.757 niñas, niños y jóvenes en 70 municipios, con una participación femenina del 56,1 % frente al 43,9 % de hombres. El departamento de Guatemala concentra 26 clubes, mientras Huehuetenango, Quiché, Totonicapán, Chiquimula y Quetzaltenango tienen 11 cada uno.
La vicepresidenta participó en Cuilapa en el acto de incorporación de los nuevos espacios y afirmó que la llegada del programa a Santa Rosa completa la cobertura nacional prevista desde su arranque en 2024 en Uspantán, Quiché. “Teníamos la meta de llegar a todos los departamentos del país y lo logramos”, sostuvo.
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Herrera agregó que el proceso enfrentó obstáculos y contratiempos, pero que la expansión continuó hasta cubrir todo el país. También planteó que esta fase no cierra el proyecto, sino que lo proyecta hacia más comunidades: “Hoy los clubes están en todo el país y es el comienzo de una nueva etapa en la que esperamos que más niños, niñas y jóvenes encuentren oportunidades, porque el futuro se construye paso a paso”.
La red opera en 70 municipios y prioriza la formación científica desde edades tempranas
El programa, impulsado por la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, busca acercar el conocimiento científico a las nuevas generaciones y fomentar una cultura de innovación. Los clubes fueron concebidos como espacios voluntarios y participativos donde la curiosidad funciona como punto de partida para descubrir, experimentar y comprender el entorno.
La propuesta apunta a promover carreras STEM: ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. En el diseño de la iniciativa también se integran las artes, por lo que en los nuevos clubes de Cuilapa los estudiantes podrán participar en actividades prácticas y proyectos vinculados con ciencia, tecnología, ingeniería, artes y matemáticas, con acompañamiento de docentes, mentores, madrinas y padrinos científicos.
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El secretario nacional de Ciencia y Tecnología, Ottoniel Monterroso, explicó que la estructura del programa abarca robótica, programación, inteligencia artificial, matemáticas, salud, química y medioambiente. “Estas experiencias muestran que sí es posible incentivar el pensamiento crítico y científico desde las edades tempranas”, afirmó.
De acuerdo con la información oficial del programa, los clubes permiten desarrollar vocaciones científicas mediante investigación, experimentación y exploración. También promueven trabajo en equipo, observación y resolución de problemas, mientras la Senacyt coordina módulos formativos en habilidades, ciencia y tecnología, incluidos ejercicios como extracción de ADN y análisis biológicos.
En Santa Rosa, Herrera vinculó el contenido de los clubes con necesidades concretas del territorio. Mencionó la producción agrícola y cafetalera, la protección de los recursos naturales y los efectos del cambio climático como áreas en las que la formación científica puede aportar respuestas desde las comunidades.
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La funcionaria sostuvo que el objetivo es fortalecer la confianza de la niñez y la juventud para que puedan plantearse nuevas metas académicas y profesionales. “Tenemos la gran oportunidad de extender este proyecto a todos los rincones del país, porque con educación, pensamiento crítico y ciencia, podemos meditar mejor las decisiones que vamos a tomar en nuestra vida”, dijo.
El plan oficial busca convertir los clubes en política de Estado
La siguiente etapa del programa es su formalización por medio de la iniciativa 6764, la ley de clubes de ciencia, presentada en el Congreso de la República. Herrera pidió a los diputados que la propuesta sea conocida y aprobada para dotar a la red de sustento jurídico y presupuesto garantizado.
Según lo expuesto, el proyecto pretende incorporar los clubes dentro del Ministerio de Educación y transformar su alcance en política de Estado. La meta es que el modelo, que hasta ahora opera por decisiones administrativas, deje de depender de financiamiento inestable y de cambios institucionales.
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La iniciativa establece una asignación adicional para la Senacyt de al menos 25 % sobre su presupuesto regular. Esos recursos estarían destinados a infraestructura, equipamiento y materiales formativos para los clubes.
El proyecto también prevé la realización de una Feria Nacional de Ciencias y la creación de un registro oficial de clubes. Ese esquema busca estimular el intercambio científico, la difusión de la cultura técnica y la articulación con cooperantes internacionales y con la comunidad científico-académica nacional.
Herrera anunció además que Santa Rosa contará con una selección de matemáticas, un proyecto que se concretará con el acompañamiento de un subsecretario de Segeplán como mentor. Sobre la composición de la matrícula, indicó ante el pleno que “en su mayoría son niñas”, y la cifró en un 58 % durante la presentación de la iniciativa de ley.
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