Dos presuntos sicarios del Barrio 18 fueron abatidos por agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), luego de una persecución y enfrentamiento entre los agentes y supuestos delincuentes.
El hecho ocurrió la noche del sábado 15 de agosto en la colonia Patio de Gallo, municipio de El Jícaro, departamento de El Progreso, en Guatemala.
La PNC detalló que todo se desencadenó luego de que los uniformados detectaran movimientos sospechosos. Al acercarse se percataron que los, ahora fallecidos, preparaban para ejecutar un ataque contra pilotos de mototaxis.
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Al verse descubiertos, abrieron fuego contra la unidad policial provocándole varios impactos con arma de bala.
Aprovecharon ese momento para intentar escapar a bordo de una motocicleta, pero fueron interceptados tras una persecución en la que la patrulla resultó con múltiples impactos de bala en su carrocería. Ningún agente resultó herido durante el operativo, detalló la PNC.
La acción culminó con la muerte de los agresores y la incautación de armas y evidencia balística. En el lugar, la PNC incautó una pistola y diversos indicios balísticos, los cuales fueron puestos a disposición de las autoridades competentes.
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La PNC explicó que estos elementos serán analizados para determinar si los fallecidos participaron en otros hechos criminales registrados en la región nororiental de Guatemala. Además, la motocicleta empleada en la huida quedó bajo resguardo policial como parte de la evidencia.
Incidencia y estadísticas de enfrentamientos armados con la PNC
Los enfrentamientos armados entre fuerzas de seguridad y estructuras criminales representan uno de los escenarios de mayor riesgo para los agentes operativos en Guatemala.
Según datos del Ministerio de Gobernación y la PNC, los operativos de intercepción en flagrancia suelen derivar en intercambios de disparos, sobre todo al neutralizar células de pandillas dedicadas al sicariato y actividades relacionadas con el narcotráfico.
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Durante el último año, las acciones de contención han permitido la desarticulación de decenas de estructuras criminales violentas en el territorio nacional. El despliegue policial en municipios conflictivos como El Jícaro forma parte de una estrategia integral para restar capacidad operativa a las pandillas armadas.
Panorama y estadísticas de extorsiones en el transporte público
La extorsión permanece como uno de los delitos más extendidos y lucrativos para estructuras como la mara 18 y la Mara Salvatrucha (MS-13) en Guatemala.
El impacto de este flagelo recae de manera directa sobre sectores productivos, comercios y, especialmente, sobre el gremio de transportistas.
Estadísticas de la División Nacional contra el Desarrollo Criminal de las Pandillas (DIPANDA) de la PNC reportan miles de denuncias anuales por cobro de extorsiones, donde los ataques armados y atentados contra pilotos de mototaxis y autobuses constituyen métodos habituales para ejercer presión y asegurar pagos ilegales.
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Las investigaciones de la DIPANDA han evidenciado que el sector del transporte público se mantiene entre los más afectados, tanto por la violencia como por el temor a represalias.
Sin embargo, la PNC ha informado que la labor de inteligencia y los operativos preventivos han permitido frustrar pagos millonarios al crimen organizado, debilitando las finanzas de las pandillas a través de capturas masivas.
En el último año, se han decomisado armas y vehículos empleados en extorsiones, y se han ejecutado arrestos clave en zonas identificadas como focos de actividad pandillera.
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