En el marco de la estrategia nacional para recuperar el control total de los centros carcelarios y mitigar el flagelo de las extorsiones, unidades del Ejército de Guatemala, en estrecha coordinación con las fuerzas de seguridad civil y la Policía Nacional Civil (PNC), ejecutaron una requisa de gran magnitud en el Centro de Detención Preventiva para Hombres “Reinstauración Constitucional”, ubicado en Fraijanes y conocido popularmente como Pavoncito.
El operativo se desplegó de forma sorpresiva durante la noche de ayer 13 de agosto, focalizando su fuerza en el sector controlado por la estructura criminal Mara Salvatrucha (MS-13). Esta acción conjunta buscaba:
- Aislar material ilícito
- Neutralizar los centros de mando delictivos operados por reclusos
- Desarticular los canales de comunicación utilizados para chantajear a comerciantes y familias guatemaltecas.
Tras concluidas las intensas jornadas de registro y el exhaustivo conteo por parte de las autoridades militares y policiales, los resultados confirmaron la presencia de una diversa variedad de artefactos prohibidos, sustancias alucinógenas y dispositivos tecnológicos introducidos de manera anómala al recinto penal.
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Como resultado del operativo, las autoridades incautaron más de 200 objetos punzocortantes, además de una variedad de dispositivos electrónicos y materiales presuntamente utilizados para delinquir desde el penal. Entre los artículos decomisados se registraron:
- 13 cajetillas de cigarros
- 127 encendedores
- 1 máquina para tatuar
- 1 cargador inalámbrico
- 1 bocina
- 3 micrófonos
- 1 radio portátil
- 5 teléfonos móviles
- 4 memorias USB
- 9 cargadores y 17 cables de carga
- 1 cámara Dual Pro 4K
- 7 pesas posiblemente usadas para drogas
- 20 pipas para inhalar marihuana
- 1.000 envoltorios (papos) presuntamente para droga
- 95 recipientes para moler sustancias ilícitas
- 23 paquetes de marihuana
- 5 pastillas de posible metanfetamina
- 4 frascos y 2 bolsas de posible cocaína
- 2 latas de cerveza
- 1 bulto de fuegos pirotécnicos.
La magnitud de lo incautado pone en evidencia el nivel de organización interna y la capacidad logística de las bandas criminales, que logran ingresar y operar con objetos prohibidos pese a los controles existentes.
La lucha continua por recuperar el control penitenciario en Guatemala
La requisa en Pavoncito no es un hecho aislado, sino que forma parte de una ofensiva sistemática sostenida por las fuerzas de seguridad estatales frente al evidente deterioro y vulnerabilidad del Sistema Penitenciario guatemalteco. En los últimos meses, el Ministerio de Gobernación y la PNC han intensificado el desarrollo de estos operativos sorpresa en diferentes penales de alta seguridad del país.
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Instalaciones emblemáticas como la Granja Penal Cantel en Quetzaltenango, el Centro de Alta Seguridad El Infiernito (Escuintla) o el Penal de Pavón han sido blanco recurrente de estas intervenciones.
Recientemente, el Estado impulsó la reestructuración completa de El Infiernito, donde se desmantelaron caletas subterráneas, redes clandestinas de cable e internet, electrodomésticos de lujo y hasta criaderos de animales exóticos, evidenciando los niveles de autogobierno que operaban dentro de los muros carcelarios.
Estas requisas periódicas responden a la apremiante necesidad de cortar el flujo de llamadas telefónicas mediante las cuales se ordenan asesinatos, cobros de la denominada “extorsión” o “bono” a transportistas, así como el comercio ilegal de drogas al menudeo que financia las actividades intra y extramuros de las pandillas.
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La Mara Salvatrucha, una de las pandillas más influyentes de Centroamérica, mantiene una presencia activa en diversas cárceles de Guatemala. El control territorial y la capacidad de extorsión desde el encierro representan uno de los principales retos para el sistema penitenciario nacional.
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