El 17 de noviembre de 1972 no fue una fecha más. Ese día, el general Juan Domingo Perón volvía del exilio tras casi dos décadas fuera de la Argentina. Ese viernes, bajo una lluvia que no daba tregua y, junto al secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, la imagen quedó inmortalizada. Era el comienzo de un nuevo ciclo político y, para los militantes del Partido Justicialista, un símbolo esperanzador. La consigna “Perón vuelve” quedó materializada y, desde entonces, el “Día de la militancia” se conmemora con distintos homenajes.
Y, si hablamos de peronismo, también hablamos de anécdotas y sentimientos en torno a los diferentes períodos del movimiento político. Este espíritu es el que recrea el libro Nunca nos fuimos. Seis cuentos peronistas, de Mabel Pagano, contenido exclusivo de Leamos. Allí, la escritora repasa la historia del peronismo, de lo que el peronismo fue y es en la vida de la gente. Y lo hace con rigor y con cariño. Como quien lo lleva en la carne.
Mabel Pagano es una escritora reconocida. Con más de veinte libros publicados, el éxito editorial también forma parte de su trayectoria: recibió un centenar de premios literarios, entre ellos el Emecé, el de los gobiernos de la ciudad de Buenos Aires, de Córdoba y de San Luis, el de Editorial Atlántida, Fundación Fortabat y dos veces el del Fondo Nacional de las Artes. Como quien lo lleva en la carne, Pagano decide entrelazar en este libro la literatura y el peronismo.
Así, la escritora recrea con gran destreza y vasta experiencia el clima de la época y construye distintas escenas emblemáticas a lo largo de sus cuentos. Por ejemplo, narra la historia de un hombre que pinta otra vez el garaje que fue unidad básica. Y también la de otro hombre que se fue en Falcon verde y volvió, ¿pero cómo? O el cuento en el que dos chicos que salieron a pelear por el boleto estudiantil y ya se sabe lo que pasó; el colimba que se pasa de bando en el ataque al batallón Viejobueno, el Primer Trabajador y la Abanderada de los Humildes después, mucho después. Éstos son algunos de los personajes que transitan Nunca nos fuimos. Y describe con sutileza y precisión cómo el peronismo atraviesa todas las capas de la vida cotidiana.
En su cuento “Noche de paz, noche de fe”, Pagano escribe: “Jorge entró en la ferretería y lo primero que vieron sus ojos fue el gran póster del General, con la banda y sonriente, y al costado uno más chico de Evita que reproducía la tapa de La razón de mi vida. Se detuvo un momento frente a esas imágenes. En eso lo sorprendió el padre, que le apoyó la mano sobre el hombro mientras le preguntaba: ¿te acordás?”
Y sigue: “Las puso tu abuelo. Qué grande el viejo. Era radical, de Yrigoyen, como siempre aclaraba, y al fin se hizo peronista. Siguiendo la lógica, decía. En el 55 las tuvimos que sacar y yo las repuse cuando volvió el General y él ya no estaba. Pero no sé si no voy a tener que sacarlas de vuelta. Está todo muy feo, Jorgito. Y creo que va para peor. Por suerte, como dice tu madre, en el regimiento estás más seguro que en la facultad”.
Nunca nos fuimos es una reflexión en clave literaria sobre el pasado y cómo se resignifica el presente.
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