José Trop y la soledad no deseada: “Como los niños, los mayores también tienen que jugar”

El presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Rosario habló en un ateneo de IADELA sobre cómo combatir este problema que tiene altos costos sanitarios y económicos

Día Internacional contra la Soledad No Deseada – soledad – Perú – noticias – 16 diciembre
Además de la dimension humana personal, la soledad no deseada es un problema social y económico que todo país debería considerar (Freepik)
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En el año 2018, en el Reino Unido, sobre 66 millones de habitantes, 9 millones vivían en soledad, es decir, el 13,7%. Un porcentaje que irá creciendo. El Reino Unido, que es previsor en temas de salud, anticipando consecuencia como la mayor presión sobre el sistema de salud y por ende el incremento de gastos en ese rubro, creó un Ministerio de la Soledad.

Con este comentario inició el médico geriatra y experto en políticas públicas para la vejez José Alberto Trop su intervención en el ateneo de IADELA (Instituto Argentino de la Longevidad Activa) sobre el tema “La soledad no deseada en la edad madura”.

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“El ser humano está destinado a vivir en comunidad. Esto incide directamente en su sentimiento de bienestar. Cuando la persona percibe que está sola y no quiere estar sola, sufre, esa soledad es un sufrimiento real. Los humanos tenemos la palabra y la necesidad de comunicarnos con otros seres humanos. El que está solo no tiene con quien comunicarse, charlar, expresar inquietudes, deseos o necesidades”, dijo Trop.

La comunicación virtual es valiosa pero no sustituye el contacto personal, advirtió.

La persona mayor ve alejarse a los hijos, a veces incluso se radican en otro país; algo similar sucede con los nietos. Pierde contactos con sus colegas de trabajo cuando se jubila; colegas con los que se compartía mucho tiempo, horas, almuerzos, reuniones y hasta salidas.

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“Cumplía horarios mientras trabajaba —agrega—. Pero cuando la persona deja de trabajar y está sola, se levanta tarde o no se levanta. Se queda viendo televisión. Se producen trastornos de sueño, se duerme en períodos cortos. Lo que también acarrea problemas cardiacos, aumento de la presión, etc. ¿Cocina la persona que está sola? Muchas veces, no. Se alimenta mal. No sale a comprar, termina comiendo arroz y fideos en vez de carne o verdura”, siguuió describiendo.

La persona que se siente sola se alimenta mal y pierde incentivos para levantarse, arreglarse y salir
La persona que se siente sola se alimenta mal y pierde incentivos para levantarse, arreglarse y salir

Junto con todo esto viene el autoabandono: “¿Para qué vestirme bien si no tengo a quien mostrarme? Me quedo en pijama o con ropa de entrecasa. No se peinan, no se pintan las uñas, no se arreglan. Ellos no se afeitan. La persona sola se abandona. No tiene ganas de hacer nada, no se mueve, no hace gimnasia, Se tira en un sillón a mirar la tele”.

También señaló otro efecto, actualmente muy comentado, pero del que ya se hablaba hace un par de décadas: el fenómeno de la inflamación debida al estrés crónico. Sentirse solo produce ansiedad y estrés, explicó. Y el estrés crónico eleva el cortisol y en consecuencia la presión arterial, además de bajar las defensas. Por lo tanto, a la larga, la soledad no deseada aumenta la mortalidad.

Otra consecuencia menos comentada es el pensamiento rumiante, cuando la mente gira en torno a un mismo tema, que obviamente no es un tema alegre y positivo, sino un problema.

Trop, que tiene muchos años de ejercicio de la medicina, cuenta: “En mi vida profesional, he tratado con mucha gente mayor y hay muchos que vienen a la consulta sólo porque necesitan hablar. No tienen un problema de salud. Inventan alguna dolencia o simplemente dicen ‘no me siento bien’. Necesitan que alguien los escuche. No tienen a quien hablarle. O nadie les presta atención. Es frecuente que cuando van a hacer un trámite o incluso en el consultorio médico, la persona que los atiende está mirando la computadora y apenas les presta atención”.

mujer anciana adulto mayor deterioro cognitivo demencia soledad (freepik)
Mucha gente va a la consulta médica solo porque necesita hablar con alguien

Trop también señaló que quienes más sienten la soledad son las personas más desfavorecidas socioeconómicamente y aquellas que tienen un menor nivel de instrucción. Las personas más armadas material e intelectualmente tienen más herramientas para combatir la soledad.

“El aspecto económico también es un factor muy negativo —señala al respecto—. No se puede vivir con 400 mil por mes. No se puede gozar del tiempo libre, ni hablar de viajar”.

La soledad no deseada también impacta negativamente a nivel mental, dice, “son los cuadros de depresión que, si no se tratan, llevan a pensamientos de muerte e incluso al suicidio”.

También se producen suicidios pasivos: la persona mayor que está sola deja de comer o de tomar los medicamentos. Se deja morir.

“En base a mis años de experiencia veo que muchos profesionales que trabajan con las personas mayores no tienen en cuenta algo esencial. ¿En qué momento se siente más la soledad? Los fines de semana, los días feriados, los días de fiesta, pero en esos días se los deja más solos. Los profesionales trabajan de lunes a viernes. Esto está invisibilizado”, señaló. “En el acompañamiento a las personas mayores hay que trabajar más los fines de semana”, insistió.

Por todo lo dicho, agrega, “es importante la preparación para la jubilación, sobre todo en el caso de las personas que hacen trabajo manual, tareas simples o rutinarias”. “Cuando completan 30 años de trabajo, ya no saben qué hacer porque nunca hicieron otra cosa más que ese trabajo”, dice.

Una forma de prepararse es aumentar los contactos sociales. “¿Hay lugares para que vayan a bailar las personas mayores?”, se pregunta. “O a cantar. ¿Quién se ocupa de la gente mayor que está sola? Hay que tener voluntarios. Sobran voluntarios pero hay que coordinarlos”.

Voluntarios para acompañar a adultos mayores. Hay que organizarlos, dice José Trop
Voluntarios para acompañar a adultos mayores. Hay que organizarlos, dice José Trop

También en base a su experiencia, sugiere: “Hay que hacer como con los niños: jugar. Los mayores también tienen que empezar a jugar. Un juego muy conveniente para ellos es el croquet, que ha desaparecido. El equipo necesario —palos y bolas de madera y un par de arcos— es bastante económico. Es incluso un juego que pueden jugar abuelos con sus nietos”.

También apuntó contra la desaparición de las canchas de bocha, tan habituales en parques y plazas.

El turismo económico es otra alternativa interesante para combatir la soledad no deseada en adultos mayores. “Viajes cortos dentro del país. Hay lugares maravillosos para conocer en la Argentina y hay personas mayores que todavía no conocen el mar”.

Advirtió que en estos viajes hay que tener asistencia médica y de enfermería, algo que muchas agencias de turismo que trabajan con personas mayores no la tienen y se limitan a un seguro.

“Los cursos universitarios están muy bien pero la gente tiene que moverse. Debe haber una especialidad en educación física para adultos”, agregó. Es una realidad que cada vez es mayor la cantidad de adultos mayores que hace gimnasia o practica algún deporte.

José Trop también formuló un no tan velado reproche hacia los mismos seniors: “La gente mayor está así también porque hay mucho individualismo. Fíjense que no hay organizaciones de personas mayores. Si no se organizan, ¿cómo van a defender sus derechos?”

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