Donald Trump afirmó este jueves que mantendrá una conversación con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pero evitó reconocer su victoria en las elecciones del domingo pasado y calificó el proceso electoral de “desgracia” para el país sudamericano.
El mandatario estadounidense se pronunció ante periodistas cuando se dirigía a un acto de campaña por las elecciones legislativas de mitad de mandato (midterms). Consultado sobre si hablaría con Lula, respondió: “Hablaré con él, pero las elecciones fueron una desgracia”.
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Trump rehusó precisar a quién considera el ganador legítimo de los comicios, en los que Lula remontó una derrota en primera vuelta para imponerse finalmente sobre el ultraderechista Flávio Bolsonaro, aliado político de la Casa Blanca.
“No quiero hacer comentarios al respecto por ahora, pero considero que las elecciones fueron una gran vergüenza para el pueblo brasileño”, explicó el presidente estadounidense. Agregó que durante la campaña había optado por no intervenir a pedido del propio Lula: “Seguí el proceso electoral. No tomé partido; dejé que las cosas siguieran su curso. El presidente, el presidente actual, me pidió que no tomara partido. Y no lo hice”.
El mandatario también citó la reacción de la bolsa brasileña, que cayó tras conocerse la victoria de Lula, como argumento para sostener que el resultado representó, en sus palabras, “una situación muy vergonzosa para Brasil”.
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La postura de Trump se endureció respecto de la que había expresado un día antes, cuando calificó la elección de “muy extraña” pero señaló que “no se involucraría” en el reclamo de Bolsonaro sobre la presidencia.
Las elecciones brasileñas del domingo pasado terminaron con la reelección de Lula da Silva, quien obtuvo el 51,8% de los votos frente a Flávio Bolsonaro, candidato de la derecha y aliado de Trump. El resultado marcó una remontada del actual mandatario tras quedar detrás de su rival en la primera vuelta, y representa un revés para la Casa Blanca, que buscaba alinear a la mayor economía de América Latina con Washington.
La fuga de Bolsonaro y la autoproclamación como presidente legítimo
Bolsonaro llegó el miércoles a Miami, Estados Unidos, acompañado por su esposa y sus hijas, tras abandonar Brasil en medio de una investigación por presunta corrupción y lavado de dinero. Horas antes, la Policía Federal brasileña le había cancelado los pasaportes ordinario y diplomático después de que incumpliera la orden judicial de entregarlos el lunes.
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Con su inmunidad parlamentaria próxima a expirar, el senador salió del país pese a la orden de entrega de documentos y llegó a territorio estadounidense tras pasar por Argentina y Ecuador.
Ya en Florida, Bolsonaro se autoproclamó líder legítimo de Brasil en una carta publicada en su cuenta de X, en la que denunció una persecución política. “Soy el presidente electo, y los criminales que robaron la elección de Brasil son parte de una organización criminal que ha establecido una tiranía”, escribió, al tiempo que denunció “fraude electoral”.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos indicó en un comunicado que los integrantes de la familia Bolsonaro fueron inspeccionados y autorizados a ingresar “conforme a las leyes y procedimientos migratorios aplicables”. El Gobierno estadounidense confirmó además que concederá visados a los cuatro, aunque no especificó qué tipo de permiso les otorgará para su estadía en el país.
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Lula calificó la salida de Bolsonaro de Brasil como un acto “vergonzoso”.
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