La detección del gusano barrenador del Nuevo Mundo, conocido también como “gusano come carne”, en animales silvestres representa un nuevo desafío para las autoridades sanitarias de Estados Unidos. Se trata de una mosca parasitaria cuyas larvas se alimentan de tejido vivo y pueden provocar heridas graves en animales domésticos y silvestres.
El insecto puede afectar a mamíferos de distintas especies y generar pérdidas económicas para la actividad ganadera. Su control depende de la identificación temprana de las infestaciones, el tratamiento de los animales afectados y la aplicación de medidas para evitar que el parásito llegue a otras zonas.
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Las autoridades federales y estatales mantienen operativos de seguimiento mientras avanzan las investigaciones sobre nuevas detecciones en el suroeste del país. La situación también coincide con la reanudación gradual de algunas operaciones de importación de animales desde México, sujetas a protocolos sanitarios.
Primera detección en fauna silvestre en Texas
El Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (APHIS, por sus siglas en inglés) confirmó el 21 de octubre que las pruebas de laboratorio identificaron larvas de gusano barrenador del Nuevo Mundo en un alce hembra cazado en un rancho del condado de Pecos, al oeste de Texas.
Según la agencia federal, el ejemplar fue comunicado a las autoridades después de que un cazador lo encontrara durante la temporada cinegética. El análisis confirmó que se trataba de la primera detección de este parásito en fauna silvestre dentro de Estados Unidos.
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Tras el hallazgo, la Comisión de Salud Animal de Texas anunció que modificaría una zona infestada que ya estaba delimitada. Por su parte, el Departamento de Agricultura y el Departamento de Parques y Vida Silvestre de Texas ampliaron las tareas de vigilancia sobre animales silvestres en las inmediaciones del lugar.
Las autoridades instaron a cazadores, propietarios de terrenos y trabajadores rurales a informar sobre lesiones sospechosas o heridas con larvas. Los animales silvestres requieren especial atención porque no están sujetos a las mismas revisiones periódicas que el ganado doméstico.
Qué es el gusano barrenador y qué daños causa
El gusano barrenador del Nuevo Mundo es la fase larvaria de una mosca parasitaria que deposita sus huevos en heridas abiertas o en determinadas aberturas corporales de animales de sangre caliente. Cuando las larvas eclosionan, se alimentan de tejido vivo y pueden profundizar las lesiones.
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A diferencia de otras larvas que consumen materia orgánica en descomposición, las de este parásito invaden los tejidos vivos. Sin tratamiento, la infestación puede agravarse, provocar infecciones y debilitar al animal hasta causarle la muerte.
Entre los signos de alerta figuran las heridas que no cicatrizan, la presencia visible de larvas, las secreciones, el mal olor, la falta de apetito y el comportamiento asociado con dolor o irritación. También pueden observarse debilidad y aislamiento.
El parásito puede afectar al ganado bovino, caballos, ovejas, cabras, mascotas y fauna silvestre. Los seres humanos también pueden sufrir infestaciones, aunque son poco frecuentes.
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Las autoridades sanitarias de Texas recomendaron prestar atención a las lesiones alrededor de los ojos, las orejas, la nariz, la boca y los genitales de los animales cazados. Si se encuentran larvas o secreciones anormales, la indicación es comunicar el hallazgo a los organismos competentes.
Infestación confirmada en una vaca de Nuevo México
El 21 de octubre, las autoridades de Nuevo México confirmaron otro caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo, esta vez en una vaca de carne del condado de Otero. El Departamento de Agricultura estatal informó sobre la detección, que también fue informada por Reuters.
Como parte de la respuesta sanitaria, los organismos estatales y federales establecieron una zona infestada con un radio mínimo de 20 kilómetros alrededor del lugar donde se encontraba el animal afectado. También ampliaron la vigilancia y la instalación de trampas para moscas.
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Dentro del perímetro delimitado, el ganado debe someterse a inspecciones y, cuando corresponda, recibir tratamiento antes de ser trasladado dentro o fuera de la zona, de acuerdo con las medidas establecidas por las autoridades.
La detección en Nuevo México no demuestra que exista una conexión epidemiológica con el caso del alce en Texas. Aunque ambos estados se encuentran en el suroeste estadounidense, las infestaciones se identificaron en condados distintos y en especies diferentes.
El brote actual, desde la primera detección en junio
El 3 de junio, APHIS confirmó un caso de gusano barrenador del Nuevo Mundo en un ternero de tres semanas en el condado de Zavala, al sur de Texas. Las larvas fueron encontradas en una lesión del ombligo del animal.
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La detección marcó el regreso del parásito a Estados Unidos durante el brote actual, después de décadas sin casos locales. El país había conseguido erradicar la plaga mediante programas de control que incluyeron la liberación de moscas estériles para reducir la reproducción del insecto.
Desde entonces, las medidas de respuesta han incluido restricciones al movimiento de animales, vigilancia sanitaria y acciones de control en las áreas afectadas. La detección en fauna silvestre incorpora una dificultad adicional, ya que los animales pueden desplazarse entre territorios sin pasar por los controles aplicados al ganado.
Reapertura de un paso fronterizo para importar ganado desde México
El 20 de octubre, APHIS anunció que el puerto de entrada de Columbus, en Nuevo México, reabrirá el 26 de octubre para las importaciones de ganado procedente de México. La medida forma parte de un proceso gradual de reanudación de las operaciones comerciales bajo condiciones sanitarias.
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La agencia también informó que el 26 de octubre se reanudaría el ingreso de caballos y otros équidos desde México a través del puerto de Santa Teresa, también en Nuevo México.
En el caso de estos animales, el procedimiento contempla inspecciones y tratamientos antes de la exportación, además de una cuarentena de siete días en una instalación autorizada dentro de Estados Unidos.
Mientras continúan las operaciones de vigilancia en el suroeste del país, los avisos de cazadores, ganaderos y propietarios de animales siguen siendo una herramienta importante para identificar posibles infestaciones y facilitar la intervención de los organismos sanitarios.
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